2 Samuel 17
El texto
Ahitofel propone lo obvio y lo eficaz: doce mil hombres esta misma noche, mientras David está "cansado y flaco de manos", y un solo golpe al rey bastará. Husai, el amigo de David infiltrado en la corte, propone lo grandioso y lento: que todo Israel se reúna "desde Dan hasta Beer-seba" y que Absalón mismo salga al frente. Absalón escoge el segundo plan, David cruza el Jordán antes del amanecer, y Ahitofel se va a casa, ordena sus asuntos y se cuelga.
El corazón
El versículo 14 es la bisagra de todo el capítulo, y su modo de hablar de Dios debería incomodarnos un poco: "Porque había Jehová ordenado que el acertado consejo de Achitophel se frustrara". Nótese que el narrador admite que el consejo era acertado. Dios no lo venció con un argumento mejor; lo venció con un discurso más halagador pronunciado ante un hombre vanidoso. Aquí no hay ángeles, ni fuego, ni voz del cielo. Hay una reunión de gabinete, egos, retórica militar y un joven que quiere verse montando al frente de sus tropas. Y en medio de eso, sin ruido, la voluntad de Dios se cumple. El gobierno de Dios no suele parecerse a una intervención; se parece a una decisión humana tomada por los motivos de siempre.
El hilo conductor
Fíjese en la escena: el rey ungido baja del monte, huye de Jerusalén traicionado, y el consejero que comía a su mesa lo entrega. Ese consejero termina ahorcado. David escapa por el agua y come el pan que le traen manos inesperadas. Siglos después, otro Hijo de David saldría de Jerusalén traicionado por un amigo de mesa, y citaría el salmo de David sobre el que "levantó contra mí el calcañar" (Salmo 41:9) mirando a Judas. Ahitofel no es una alegoría de Judas, pero es su sombra: la inteligencia humana puesta al servicio de la traición, y luego devorada por sí misma. El patrón se repite porque el reino de Dios avanza siempre así, por un rey rechazado que atraviesa el desierto antes de volver.
El espejo
Ahitofel tenía razón y perdió. Esa combinación es una de las más difíciles de digerir. Usted la conoce: la reunión donde su propuesta era la correcta y se aprobó la del que habla más bonito; la conversación familiar donde advirtió lo que iba a pasar y nadie le hizo caso; el consejo que dio a su hijo y que fue descartado por el amigo que le dijo lo que quería oír. Ahitofel no soportó ser irrelevante. Ensilló su asno, arregló sus papeles y se quitó la vida, no por culpa, sino por orgullo herido. Y Absalón, del otro lado, es el espejo inverso: escogió el plan que lo ponía en el centro, "que tú en persona vayas á la batalla". Prefirió el consejo que lo hacía grande antes que el que lo hacía ganar. Nosotros hacemos eso a diario, con el presupuesto familiar, con el diagnóstico médico que no queremos oír, con la crítica de nuestro cónyuge.
Hoy, escriba en un papel el nombre de la última persona que le dijo algo que usted no quiso oír. Llámela o escríbale con una sola pregunta: "¿Qué viste que yo no quise ver?" Y no responda nada más.
Contexto
Estamos en plena guerra civil. Absalón ha tomado Jerusalén con el apoyo de los ancianos de Israel, y su legitimidad es frágil: necesita que David muera pronto para que el país no tenga a quién volver. David huye hacia el este, hacia el desierto de Judá y el vado del Jordán, con hombres agotados. Ahitofel no es un cortesano cualquiera; en el capítulo anterior se dice que su consejo se recibía como palabra de Dios, y además tiene motivos personales para odiar a David. Husai es el amigo del rey plantado como espía. Al otro lado del Jordán, en Galaad, David llega a Mahanaim, territorio marginal, lejos del poder, donde tres hombres ricos deciden alimentar a un rey en fuga.
El detalle
Los mensajeros son descubiertos y se esconden en un pozo en Bahurim. Entonces aparece, sin nombre, la mujer de la casa: "tomando la mujer de la casa una manta, extendióla sobre la boca del pozo, y tendió sobre ella el grano trillado; y no se penetró el negocio". Grano tendido a secar, la escena doméstica más común del mundo, y debajo dos vidas. Y hay más: Bahurim es el pueblo donde Simei había maldecido a David tirándole piedras. En el mismo lugar donde el rey fue insultado, una mujer anónima lo salva. Antes que ella, una criada llevó el mensaje. El destino del reino pasa por una sirvienta y una manta.
La pregunta
El texto dice que Dios frustró el consejo "para que Jehová hiciese venir el mal sobre Absalom". Eso significa que la mala decisión de Absalón fue también la trampa de Dios para él. ¿Dios conduce a un hombre a su ruina? El narrador no se sonroja ni lo explica. No dice que Absalón fuera inocente: usurpó el trono de su padre y humilló públicamente a su casa. Pero tampoco nos deja el consuelo fácil de que todo fue simplemente consecuencia natural. Providencia y culpa quedan entrelazadas sin costura visible, y quien insista en separarlas del todo estará escribiendo su propio libro, no éste. Lo que sí queda claro es que la vanidad de Absalón fue realmente suya. Nadie lo obligó a preferir el aplauso.
Reflexión
¿Cuál es el consejo acertado que estoy descartando ahora mismo, y qué me halaga en la alternativa que prefiero?
Si mi valor dependiera de que me hagan caso, ¿en qué se diferenciaría mi reacción de la de Ahitofel cuando su consejo fue ignorado?
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Preguntas frecuentes sobre 2 Samuel 17
Respuestas breves a las preguntas más comunes sobre este pasaje bíblico.
¿Qué significa 2 Samuel 17?
¿De qué trata 2 Samuel 17?
¿Cuál es el contexto histórico de 2 Samuel 17?
¿Qué nos enseña 2 Samuel 17 sobre el carácter de Dios?
¿Por qué 2 Samuel 17 sigue siendo relevante hoy?
Lo que la comunidad comparte sobre 2 Samuel 17
Reflexiones, oraciones y acciones de gracias de los lectores y del equipo editorial sobre este pasaje.
Fué por tanto una criada, y les dió el aviso." Ni su nombre quedó escrito. Pero sin ese paso suyo, David no habría cruzado el Jordán a tiempo. Dios salva reyes usando siervas anónimas. Quizá tu obediencia pequeña de hoy, esa que nadie aplaude, sea el eslabón que sostiene la vida de otro.
Absalón tenía el trono, el ejército, la ciudad. David solo tenía una cueva. Y sin embargo bastó una frase, "he estará ahora escondido en alguna cueva", para que el miedo se metiera en el palacio. Quien parece esconderse derrotado a veces está guardado por Dios. ¿En qué cueva te sientes hoy olvidado?
David había orado: "Entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Achitophel." La respuesta no bajó con truenos. Llegó en la voz de un amigo que se atrevió a decir delante de todos: "El consejo que ha dado esta vez Achîtophel no es bueno." A veces Dios contesta lo que pediste llorando por boca de alguien que ni sabías que estaba de tu lado.
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