Efesios 2
Explicación e historia bíblica para adolescentes (12 en adelante)
Efesios 2
La Explicación
Pablo empieza este capítulo sin anestesia. No dice que estabas un poco perdido o que te faltaba dirección. Dice: "estabais muertos en vuestros delitos y pecados" (v. 1). Muerto. No enfermo, no debilitado, muerto. Vivías, dice, según la corriente de este mundo, bajo la influencia de un poder que llama "el príncipe de la potestad del aire", siguiendo los deseos de tu propia naturaleza. Y no habla solo de "los otros". Escribe: "entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo" (v. 3). Todos, sin excepción, éramos "por naturaleza hijos de ira".
Y entonces, en el versículo 4, llega una de las palabras más importantes de toda la carta: "Empero Dios". Todo cambia con esas dos palabras. Estando nosotros muertos, dice, Dios nos dio vida junto con Cristo. No porque lo mereciéramos, sino "por gracia sois salvos" (v. 5). Nos resucitó con Cristo, nos hizo sentar con él en los cielos. ¿Para qué? Para mostrar, en los siglos que vienen, la riqueza inmensa de su gracia (v. 7).
El versículo 8 y 9 son el corazón del pasaje: "por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: no por obras, para que nadie se gloríe." Nadie puede presumir de haberse salvado a sí mismo. Es regalo, no premio. Pero el versículo 10 añade algo que muchos olvidan: somos hechura suya, creados para buenas obras que Dios ya preparó para que las hiciéramos. La gracia no anula la acción, la genera.
Desde el versículo 11, Pablo cambia de enfoque. Habla de la vieja separación entre judíos y gentiles: unos tenían los pactos y las promesas, los otros estaban "sin esperanza y sin Dios en el mundo" (v. 12). Pero ahora, dice, "en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo" (v. 13). Cristo mismo es la paz que derriba "la pared intermedia de separación" (v. 14), reconciliando a los dos grupos enemistados en un solo cuerpo, por medio de la cruz.
El capítulo termina con una imagen arquitectónica. Ya no son extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, con Jesucristo como la piedra angular. Todo el edificio va creciendo hasta ser templo santo, morada de Dios en el Espíritu.
¿Qué Significa Esto?
Aquí no hay lugar para el autoengaño ni para el orgullo espiritual. Pablo no dice que necesitábamos un empujón o un poco de ayuda. Dice que estábamos muertos, y un muerto no se levanta a sí mismo. Eso es duro de escuchar, especialmente cuando vives en un mundo que te repite que todo depende de ti, que puedes mejorar, esforzarte, reinventarte. Pablo dice algo distinto: había algo que ni el mejor esfuerzo humano podía arreglar, y Dios lo resolvió por pura iniciativa suya.
Pero este texto también rompe otra ilusión, la de que la fe divide gente en categorías de "más cerca" y "más lejos" de Dios según su origen, su moral o su reputación. La cruz no solo salva individuos, derriba muros. Elimina la distancia entre grupos enteros que se consideraban enemigos irreconciliables. Si Cristo pudo unir a judíos y gentiles, categorías que en ese tiempo parecían imposibles de mezclar, entonces ninguna barrera humana es demasiado alta para él.
El Hilo Común
Todo este capítulo gira alrededor de una sola persona: Cristo. Es él quien nos da vida cuando estábamos muertos. Es su sangre la que acerca a los que estaban lejos. Es su carne la que absorbe la enemistad. Es él la piedra angular sobre la que se sostiene todo lo demás. Desde el Génesis, la historia de la Biblia es la historia de una humanidad separada de Dios buscando, sin lograrlo, un camino de regreso. Efesios 2 dice que ese camino no lo construimos nosotros. Dios mismo lo abrió, en Cristo, por gracia. La promesa antigua de un pueblo reconciliado con Dios y entre sí, encuentra aquí su cumplimiento.
Para Ti
Quizás llevas tiempo intentando ganarte la aprobación de Dios, o la de otros, con esfuerzo, con logros, con una versión mejorada de ti mismo. Este capítulo te dice algo incómodo y liberador a la vez: no puedes. Y no tienes que hacerlo. La salvación no es una recompensa por buen comportamiento, es un regalo para gente que estaba, espiritualmente, sin vida. Eso no te da permiso para la pasividad, porque el mismo texto dice que fuiste creado para buenas obras. Pero esas obras vienen después de la gracia, no antes, como respuesta y no como pago.
También pregúntate qué muros construyes tú, entre tú y otros, por diferencias que a Dios ya no le importan. Si Cristo derribó la pared más antigua y más dura de la historia, la que separaba a judíos de gentiles, ¿qué pared sostienes tú todavía, por orgullo o por miedo?
Hablemos de Esto
¿Qué significa para ti que la salvación sea "don de Dios" y no algo que se gana? ¿Te resulta más fácil de aceptar o más difícil que si dependiera de tu esfuerzo?
¿Existen personas o grupos de los que te mantienes "lejos" sin buena razón? ¿Qué cambiaría si tomaras en serio que Cristo ya derribó esa pared?
Oremos Juntos
Señor, tú nos encontraste muertos y nos diste vida sin que lo mereciéramos. Gracias por tu gracia, que no depende de nuestras fuerzas. Enséñanos a vivir como hechura tuya, dispuestos a las buenas obras que preparaste para nosotros, y a derribar los muros que aún levantamos entre nosotros y los demás. Amén.
Preguntas sobre Efesios 2
Respuestas breves para quienes leen sobre esto por primera vez.
¿De qué trata Efesios 2?
¿Qué dice Efesios 2?
¿Qué nos enseña Efesios 2 acerca de Dios?
¿Qué puede aprender adolescentes de Efesios 2?
¿Por qué Efesios 2 es una historia bíblica importante?
Lo que otros descubrieron
En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu." Fíjate en esa palabra: juntamente. Dios no está armando casitas separadas para cada creyente. Te está uniendo a gente que quizá no habrías escogido. Y esa unión, incómoda a veces, es justamente donde Él quiere vivir.
Y vino, y anunció la paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca." Cristo no envió un mensajero con la noticia, Él mismo vino. Y fíjate a quiénes buscó primero: a los que estaban lejos. Si hoy te sientes distante, escucha, ese anuncio de paz también tiene tu nombre.
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