2 Corintios 2
Explicación e historia bíblica para niños pequeños y de preescolar (3 a 6 años)
La Explicación
Era de noche. En una casa pequeña brillaba una lamparita.
Allí estaba sentado un hombre. Se llamaba Pablo.
Delante de él había una hoja y tinta. Pablo escribía una carta.
Escribía despacio. Y mientras escribía, lloraba.
Sus lágrimas caían sobre la mesa. Plip. Plip.
¿Por qué lloraba Pablo? Porque quería mucho a sus amigos.
Sus amigos vivían muy lejos, en una ciudad grande.
Y algo había salido mal allí. Alguien había hecho algo feo.
Eso le dolía a Pablo. Le dolía aquí, en el corazón.
Así que escribió: "Os escribo porque os quiero mucho."
Luego dobló la carta. Y la mandó lejos, lejos.
¿Qué Significa Esto?
Los amigos de Pablo abrieron la carta. La leyeron juntos.
Y escucha bien lo que decía Pablo.
Pablo no dijo: "¡Qué malo es ese hombre!"
Pablo no dijo: "Echadlo fuera. No lo queremos."
Pablo dijo algo muy distinto. Dijo: "Perdonadlo."
Dijo: "Consoladlo. Ya está bastante triste."
Dijo: "Abrazadlo. Mostradle que todavía lo queréis."
¿Sabes qué es perdonar? Es decir: "Ya está. Sigue siendo mi amigo."
Y luego jugar juntos otra vez. Como antes.
El Hilo Conductor
Pablo siguió caminando. Caminó y caminó.
Buscaba a su amigo Tito. Pero Tito no estaba.
Pablo estaba inquieto. Quería tanto ver a Tito.
Y entonces, de pronto, Pablo dio las gracias a Dios.
Dijo: "Gracias, Dios. Tú siempre me llevas de la mano."
Y Pablo escribió algo muy bonito.
Escribió que la gente que quiere a Jesús huele bien.
¿Has olido pan recién hecho? Mmm, qué rico.
¿Has olido una flor en el jardín? Qué olor tan dulce.
Así huele alguien que perdona. Huele a Jesús.
Porque Jesús perdona. Jesús perdona a todos los que se lo piden.
Jesús te perdona a ti. Cada día, cada vez.
Y por eso nosotros también podemos perdonar.
Para Ti
Piensa un momento.
¿Alguien te empujó alguna vez? ¿O te quitó tu juguete?
Entonces te enfadas. Y estás triste. Eso es normal.
Pero mira, ahora sabes algo.
Puedes decir dos palabritas: "Te perdono."
Son dos palabras muy pequeñas. Pero son muy fuertes.
Y después puedes dar un abrazo. Bien apretado.
Y entonces todo huele bien otra vez. Como el pan calentito.
Dios lo ve. Y Dios se alegra mucho.
Hablemos de Esto
¿A quién quieres tú mucho, mucho? ¿Y qué le dirías si estuviera triste?
¿Qué es lo que más rico huele en tu casa?
Oremos Juntos
Querido Dios,
Gracias por Pablo, que escribió una carta con lágrimas.
Gracias porque tú me perdonas siempre.
Ayúdame a decir "te perdono" también.
Y ayúdame a dar abrazos.
Amén.
Lo que otros descubrieron
Pablo no se guarda el derecho a seguir dolido. Dice: "Y al que vosotros perdonareis, yo también." Él fue el ofendido, y aun así se suma al perdón de otros en lugar de retrasarlo. Y añade algo que estremece: lo hizo "en persona de Cristo", delante de su rostro. ¿Podrías perdonar así, sabiendo que Él te mira mientras decides?
Pablo escribe: "Porque si yo os contristo, ¿quién será luego el que me alegrará, sino aquel á quien yo contristare?" Fíjate en algo hermoso: su gozo dependía del gozo de ellos. No los veía como un problema a resolver, sino como parte de su propio corazón. ¿Amas así a alguien hoy, que su tristeza también sea la tuya?
¿Buscas algo para niños un poco mayores?
También tenemos versiones dedicadas para edad escolar (7 a 12 años) y adolescentes (12 en adelante).
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