Esdras 1
Explicación e historia bíblica para edad escolar (7-12)
La Explicación
Habían pasado muchos años. El pueblo de Israel estaba lejos de su casa, viviendo en Babilonia, un país extraño y grande. Su ciudad, Jerusalén, estaba en ruinas. Su templo, la casa donde adoraban a Dios, estaba destruido.
Pero Dios no se había olvidado de ellos.
Mucho tiempo antes, un profeta llamado Jeremías había dicho que esto no duraría para siempre. Y ahora, justo como Dios lo había prometido, algo increíble sucedió. Un rey llamado Ciro gobernaba sobre Persia, un imperio enorme. Y la Biblia dice algo asombroso: Dios "excitó el espíritu" de este rey. Eso significa que Dios tocó el corazón de Ciro, aunque Ciro ni siquiera adoraba al Dios verdadero.
Ciro mandó un anuncio por todo su reino. Se leía en las calles, se escribía en papeles. Decía así: "Jehová Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalem."
¿Puedes imaginarlo? Un rey pagano, hablando del Dios de Israel, diciendo que él mismo debía construirle una casa.
Ciro no se detuvo ahí. Preguntó: "¿Quién hay entre vosotros de todo su pueblo?" Estaba invitando a los israelitas a regresar a su tierra, a reconstruir el templo de Dios en Jerusalén. Y no solo eso: mandó que los vecinos les ayudaran con plata, oro, animales y regalos para el camino.
Entonces algo se movió dentro de muchas personas. Los jefes de las familias de Judá y Benjamín, los sacerdotes, los levitas, todos aquellos "cuyo espíritu despertó Dios" se levantaron. Empacaron. Se prepararon para el largo viaje a casa.
Sus vecinos no se quedaron con las manos vacías. Les dieron plata, oro, animales, cosas valiosas, además de todo lo que ya habían ofrecido con gusto.
Y entonces el rey Ciro hizo algo más. Muchos años antes, un rey malo llamado Nabucodonosor había robado los objetos sagrados del templo, las copas y platos de oro y plata que se usaban para adorar a Dios. Ciro los sacó de su escondite y se los entregó a un príncipe judío llamado Sesbasar. Eran miles de objetos: tazones de oro, tazones de plata, cuchillos, tazas, un tesoro completo. Todo fue contado con cuidado y entregado de vuelta a su verdadero dueño.
¿Qué Significa Esto?
Esto significa que Dios cumple sus promesas, aunque pasen muchos años. Y significa que Dios puede mover el corazón de cualquiera, incluso de un rey poderoso que no lo conocía. Ciro pensaba que gobernaba su propio imperio, pero en realidad, Dios estaba usando sus decisiones para cuidar a su pueblo. Dios no necesita que todos crean en él para cumplir lo que dijo.
El Hilo Conductor
Dios había prometido, por medio de Jeremías, que su pueblo regresaría. Esa promesa no falló. Así es Dios en toda la Biblia: promete, y cumple. Mucho después, Dios enviaría a alguien mucho más grande que Ciro, a Jesús, para construir algo que nunca se derrumbaría, no un templo de piedra, sino un pueblo que vive con Dios para siempre. Dios siempre termina lo que empieza.
Para Ti
A veces sientes que las cosas están rotas y que nadie puede arreglarlas. Quizás una amistad, o algo que hiciste mal. Esta historia te recuerda que Dios puede mover corazones, incluso los que parecen más difíciles, para arreglar lo que estaba roto. Puedes confiar en que Dios cumple lo que promete, aunque tengas que esperar.
Hablemos de Esto
¿Por qué crees que Dios usó a un rey que no lo conocía para ayudar a su pueblo?
¿Alguna vez esperaste mucho tiempo por algo que Dios prometió? ¿Cómo te sentiste cuando pasó?
Oremos Juntos
Señor, gracias porque cumples tus promesas, aunque pasen muchos años. Gracias porque puedes mover cualquier corazón para hacer tu voluntad. Ayúdanos a confiar en ti cuando las cosas parecen rotas, y a esperar con paciencia lo que tú has prometido. Amén.
Preguntas sobre Esdras 1
Respuestas breves para quienes leen sobre esto por primera vez.
¿De qué trata Esdras 1?
¿Qué dice Esdras 1?
¿Qué nos enseña Esdras 1 acerca de Dios?
¿Qué puede aprender niños de Esdras 1?
¿Por qué Esdras 1 es una historia bíblica importante?
Lo que otros descubrieron
No todos volvieron a Jerusalén. Algunos se quedaron, y aun así abrieron sus cofres: "confortaron las manos de ellos con vasos de plata y de oro". Hay una forma de ir sin ir, sostener el brazo del que sí se atreve. Piensa hoy en quién está empacando para obedecer a Dios. ¿Qué pondrías en sus manos?
Treinta tazones de oro, mil tazones de plata, veintinueve cuchillos." Alguien se tomó el trabajo de contar hasta los cuchillos. Setenta años en tierra extraña, y ni una pieza se perdió en el olvido. Lo que el enemigo se llevó de tu vida, Dios lo tiene contado. Hasta lo pequeño. Hasta lo que tú ya no recuerdas.
Setenta años de silencio, y de repente Dios no mueve a un profeta ni a un sacerdote, sino a un rey pagano: "excitó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia". Dios sabe despertar corazones que ni siquiera lo conocen. Esa persona que tú das por perdida, ¿y si es justamente por donde Él piensa abrir la puerta?
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También tenemos versiones dedicadas para pequeños (3-6 años) y adolescentes (12 en adelante).
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