Zacarías 11
Explicación e historia bíblica para edad escolar (6-12)
La Explicación
Dios era como un pastor para su pueblo. Pero las ovejas estaban en peligro. Los que debían cuidarlas las mataban y decían: "¡Bendito sea Jehová, que me he enriquecido!" No tenían compasión de ellas.
Entonces Dios mismo dijo: yo seré el pastor. Tomó dos cayados, los palos que usan los pastores para guiar a las ovejas. A uno lo llamó Suavidad. Al otro, Ataduras. Con ellos cuidó al rebaño, incluso a las ovejas más pobres y heridas.
Pero algo muy triste pasó. El pueblo no quiso a este buen pastor. Su alma se cansó de él, dice el texto, y el alma del pastor también se angustió. Entonces el pastor dijo: "Si les parece bien, páguenme mi salario." ¿Sabes cuánto pagaron por todo el trabajo de cuidar a las ovejas? Treinta piezas de plata. Ese era el precio que se pagaba por un esclavo. Fue un insulto.
Dios le dijo: "Échalo al tesorero, hermoso precio con que me han apreciado." Casi como diciendo, con tristeza: miren qué poco valgo para ustedes.
Entonces el pastor quebró el primer cayado, Suavidad. Así se rompió el acuerdo de paz que Dios tenía con los pueblos. Después quebró el segundo, Ataduras, y se rompió la hermandad entre las familias del pueblo.
Y lo peor estaba por venir. Dios anunció que pondría otro pastor, uno necio, que no cuidaría a las ovejas perdidas ni curaría a las heridas. Al contrario, se comería a las ovejas gordas y las destruiría. Un pastor falso, que solo busca su propio provecho.
¿Qué Significa Esto?
Esta historia nos muestra algo muy serio. Dios envió un buen pastor a su pueblo, pero el pueblo lo despreció. Le pagaron como a un esclavo, como si no valiera nada. Y cuando rechazas al buen pastor, lo que viene después es peor: un pastor malo que solo te hace daño.
Es una historia de advertencia. Nos recuerda que no todos los que dicen cuidarnos realmente lo hacen. Algunos solo buscan lo suyo.
El Hilo Conductor
¿Sabes qué es impresionante? Muchos años después, treinta piezas de plata fue exactamente el precio que pagaron a Judas por entregar a Jesús. Jesús es el verdadero buen pastor, el que vino a cuidar a las ovejas perdidas, a curar a las heridas, a cargar a las cansadas sobre sus hombros. Y su propio pueblo lo despreció, lo vendió por el precio de un esclavo.
Pero donde el pastor de Zacarías vio roto su pacto, Jesús, el verdadero pastor, dio su vida para hacer un pacto nuevo y eterno. Él no huyó como el pastor necio. Él se quedó, incluso hasta la cruz.
Para Ti
Cuando alguien te cuida de verdad, eso vale mucho. Da gracias a Dios por las personas que te cuidan como buenos pastores: tus papás, tus maestros, los que oran por ti. Y recuerda que Jesús es el pastor que nunca te abandona, nunca te vende y nunca te deja herido en el camino. Puedes confiar en él.
Hablemos de Esto
¿Por qué piensas que fue tan triste que pagaran solo treinta piezas de plata por el trabajo del buen pastor?
¿Qué significa para ti saber que Jesús es un pastor que sí cuida a las ovejas perdidas y heridas?
Oremos Juntos
Señor Jesús, gracias porque eres el buen pastor que nos cuida de verdad. Gracias porque nunca nos abandonas ni nos vendes como algo sin valor. Ayúdanos a confiar en ti y a seguirte siempre. Amén.
Preguntas sobre Zacarías 11
Respuestas breves para quienes leen sobre esto por primera vez.
¿De qué trata Zacarías 11?
¿Qué dice Zacarías 11?
¿Qué nos enseña Zacarías 11 acerca de Dios?
¿Qué puede aprender niños de Zacarías 11?
¿Por qué Zacarías 11 es una historia bíblica importante?
Lo que otros descubrieron
Ay del pastor inútil que abandona el ganado: espada sobre su brazo, y sobre su ojo derecho." Fíjate dónde cae el juicio: el brazo que no quiso trabajar y el ojo que no quiso vigilar. Lo que no se usa para cuidar, se seca. ¿A quién te encargó Dios que miraras de cerca, y hace cuánto que no lo miras?
Quebré luego el otro mi cayado, Ataduras, para romper la hermandad entre Judá é Israel." Primero se rompió Gracia, después se rompió la hermandad. No es casualidad. Cuando un pueblo suelta al Pastor, tarde o temprano se suelta de sus hermanos. Esa distancia que sientes con alguien cercano, ¿no habrá empezado más arriba?
No os apacentaré; la que muriere, muera; y la que se perdiere, se pierda." Cuesta creer que Dios diga eso. Pero hay algo peor que la disciplina: que Dios te suelte y te deje andar solo. El rebaño despreció al pastor y el pastor soltó el cayado. Si hoy su voz todavía te incomoda, no la llames estorbo. Es que aún te está apacentando.
Y apacenté las ovejas de la matanza, es a saber, las pobres del rebaño." De todo el rebaño, el pastor se fija en las más flacas, las que nadie compraría. Y toma dos cayados: Suavidad y Ataduras. No garrotes. Ternura para sostener, unión para no dejar a nadie suelto. ¿Con qué cayados pastoreas tú a los tuyos?
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También tenemos versiones dedicadas para los más pequeños (3 a 5 años) y para adolescentes (13 años en adelante).
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