Colosenses 1:16
El Texto
Imagina la carta llegando a Colosas, leída en voz alta en una casa, y de pronto el lector baja la voz porque ya no está leyendo prosa sino un himno. Pablo acaba de decir que el Hijo es «la imagen del Dios invisible», y ahora explica por qué: «porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles é invisibles». Luego viene la enumeración, lenta, casi solemne, como quien va nombrando uno a uno a los poderes del mundo para ponerlos en su lugar: «sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades». Y el cierre que lo abarca todo: «todo fué criado por él y para él».
El Núcleo
Escucha dónde cae el peso. No dice solamente que todo fue hecho por él, como si Cristo fuera el instrumento del Padre en un pasado remoto; dice que todo fue hecho también para él. La creación no es un escenario neutral donde después ocurre la salvación. Tiene dueño, tiene dirección, tiene un destinatario con rostro y con heridas. Eso significa que el crucificado no es un añadido tardío a la historia del universo, sino su razón de ser desde antes del primer amanecer. Y significa algo incómodo para nosotros: nada de lo que existe, ni tu trabajo, ni tu cuerpo, ni el poder político que te asusta, ni las fuerzas invisibles que no sabes nombrar, existe para sí mismo. Todo está orientado hacia él, quiera o no quiera reconocerlo.
El Hilo Conductor
En Génesis, Dios habla y el mundo aparece; la palabra sale de él y las cosas comienzan a existir. Pablo toma esa escena antiquísima y dice algo que un judío piadoso habría tenido que pensar dos veces antes de aceptar: esa Palabra creadora tiene nombre, carne y una cruz a sus espaldas. El hilo que va del primer día de la creación hasta el Gólgota no es una línea quebrada sino una sola cuerda tensa. Por eso cuatro versículos más adelante Pablo puede decir que Dios quiso «por él reconciliar todas las cosas á sí, pacificando por la sangre de su cruz». El mismo por quien todo fue hecho es el que lo rehace. La creación y la redención no son dos proyectos distintos de Dios; son el mismo proyecto, firmado por la misma mano.
El Espejo
Hay una lista en este versículo que suena antigua, tronos y dominios, pero tú conoces sus versiones modernas. El comité que decide si sigues en tu puesto. El diagnóstico que determina tus próximos seis meses. El mercado, el algoritmo, la opinión del grupo de padres del colegio, la cifra en la cuenta bancaria a fin de mes. Son reales, pesan, te quitan el sueño. Pablo no niega que existan; los nombra uno por uno, con respeto. Lo que hace es ponerlos debajo. Fueron creados, lo cual significa que tuvieron un comienzo y que no son dioses. Y fueron creados «para él», lo cual significa que ni siquiera cuando te aplastan te están sacando del territorio de Cristo. Hoy, antes de que termine el día, escribe en un papel el nombre concreto de aquello que últimamente dicta tus decisiones y tu humor, y debajo escribe: «fue criado por él y para él». Léelo en voz alta una vez.
El Detalle
Fíjate en las palabras «visibles é invisibles». Pablo las coloca ahí a propósito, y luego dedica la mitad del versículo a lo invisible, no a lo visible. En Colosas circulaba una espiritualidad fascinada por los seres intermedios, las potencias angélicas, los niveles del cielo que había que aplacar o escalar. Pablo no se burla de esa inquietud ni la desmiente del todo. Hace algo más desconcertante: la incluye en la lista de lo creado. Lo que te quita el sueño por la noche, lo que no puedes nombrar, lo que intuyes detrás de las malas rachas y de los males que superan a las personas que los cometen, está dentro de ese «todo». No fuera. No por encima. Dentro, y por tanto debajo del Hijo.
La Pregunta
Si todo fue creado por él y para él, ¿también el cáncer infantil, también el régimen que tortura, también la potestad que devora? El texto no responde a eso, y conviene no inventarle una respuesta. Pablo dirá en el versículo anterior que fuimos librados «de la potestad de las tinieblas», lo que supone que algo de lo creado se ha torcido y ahora opera contra su propio origen. Pero cómo una criatura buena llega a ser verdugo es exactamente lo que la Biblia no explica. Lo que sí afirma es que ninguna de esas fuerzas es eterna, ninguna es autónoma, y todas tendrán que comparecer ante aquel que las hizo. Eso no cura el dolor. Le pone fecha de caducidad y le pone juez.
El Perfil
Colosas era una ciudad en decadencia, un lugar secundario del valle del Lico, y la comunidad cristiana allí era pequeña, mayoritariamente gentil, sin prestigio, fundada por Epafras y no por el apóstol mismo. Gente que vivía rodeada de templos, cofradías, prácticas religiosas que prometían protección contra los poderes. Cuando esos creyentes escucharon «sean tronos, sean dominios», no pensaron en abstracciones teológicas; pensaron en los nombres que sus vecinos invocaban, en los rituales que ellos mismos habían hecho antes, en el César lejano cuyos decretos llegaban hasta el valle. Y oyeron que todo aquello era criatura. Para un grupo minúsculo y sin poder, esa frase era vértigo y alivio a la vez: no tenemos influencia en esta ciudad, pero el que hizo a los que la tienen nos llama hermanos.
Reflexión
¿Qué poder, visible o invisible, has tratado últimamente como si fuera eterno, y qué cambiaría en tu semana si lo trataras como criatura?
Si tu trabajo, tu casa y tus horas fueron hechos «para él», ¿cuál de ellos estás administrando como si fuera para ti?
Libros cristianos que valen la pena
Libros seleccionados a mano, disponibles en tu idioma.
Una defensa clara y accesible de las verdades esenciales de la fe cristiana que fortalece la razón y el corazón del creyente.
Una alegoría inolvidable del viaje del cristiano hacia la Ciudad Celestial que ilumina las luchas y gozos de la vida de fe.
El testimonio íntimo de un alma inquieta que encuentra descanso en Dios, y sigue hablando al corazón de cada generación.
Las Cartas del Diablo a su Sobrino
Con ingenio y agudeza, Lewis desenmascara las tentaciones cotidianas y nos ayuda a vivir alerta espiritualmente.
Un llamado valiente a seguir a Cristo sin reservas, recordándonos que la gracia verdadera transforma toda la vida.
Faith.network earns a small commission on Kobo purchases made through these links, at no extra cost to you. It helps keep the studies free.
Preguntas frecuentes sobre Colossians 1:16
Respuestas breves a las preguntas más comunes sobre este pasaje bíblico.
¿Qué significa Colosenses 1:16?
¿De qué trata Colosenses 1:16?
¿Cuál es el contexto histórico de Colosenses 1:16?
¿Qué nos enseña Colosenses 1:16 sobre el carácter de Dios?
¿Por qué Colosenses 1:16 sigue siendo relevante hoy?
Lo que la comunidad comparte sobre Colossians 1
Reflexiones, oraciones y acciones de gracias de los lectores y del equipo editorial sobre este pasaje.
Pacificando por la sangre de su cruz." La paz que Dios te ofrece no salió barata. No fue un perdón dicho de lejos, fue sangre. Y si alcanzó para reconciliar "así lo que está en la tierra como lo que está en los cielos", ¿por qué sigues pensando que tu caso quedó fuera? Hay lugar para ti en esa paz.
Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud." Fíjate en el verbo: habitar. No fue una visita, fue quedarse. Todo lo que Dios es encontró casa en Cristo, y le agradó hacerlo así. Entonces, ¿por qué sigues buscando completarte en otras puertas? Lo que te falta ya tiene dirección conocida.
Padre, hay días en que me siento movido por todo: las noticias, el miedo, mis propias dudas. Ayúdame a quedarme firme donde me plantaste, sostenido por esa esperanza que escuché y que no me ha fallado. Enséñame a no soltarla.
Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten." Subsisten: se mantienen unidas, no se caen a pedazos. Mientras tú duermes, Cristo sostiene el universo y también esa parte de tu vida que sientes deshaciéndose. No eres tú quien mantiene todo en pie. Él ya lo está haciendo.
Explora este pasaje en otro nivel
¿Principiante, teólogo o una lectura de otra extensión? Ajusta las opciones y genera tu propia versión.
Abrir en la herramienta de estudio