Colosenses 1:27
El Texto
Imagina la sala: lámparas de aceite, el olor a lana sin teñir del valle del Lico, y un hombre de pie leyendo una carta que llegó de una celda romana. Llega a esta línea y la voz se le quiebra un poco, porque lo que lee no cuadra con nada que esos oyentes hayan escuchado en el templo del barrio. Pablo dice que Dios decidió, libremente y sin que nadie se lo arrancara, dar a conocer entre los pueblos paganos cuán inmensamente rico es el secreto que guardó durante siglos. Y entonces lo nombra, sin adornos, en cinco palabras que caen como una piedra en agua quieta: "Cristo en vosotros la esperanza de gloria". No cerca de ustedes. Dentro.
El Núcleo
Detente ahí, porque el escándalo es real. Para un colosense gentil, lo sagrado siempre había estado en otra parte: detrás de una cortina, en Jerusalén, en manos de sacerdotes que hablaban otro idioma, custodiado por potestades y jerarquías invisibles que había que aplacar. Y ahora Pablo dice que ese Dios eligió habitar precisamente en ellos, los de afuera, los sin genealogía. El misterio no es una información secreta que ciertos iniciados desbloquean; es una Persona que se instala. Y nota el orden: primero Cristo en nosotros, después la esperanza. La gloria futura no es una apuesta optimista sobre nuestro comportamiento, sino la consecuencia lógica de quién ya vive adentro. Si él está presente, el final ya está decidido. Eso es lo que hace que la esperanza cristiana no sea un deseo, sino una garantía con nombre propio.
El Hilo Conductor
Toda la Escritura ha estado empujando hacia una dirección: Dios quiere vivir con los suyos. La nube sobre el tabernáculo, la gloria llenando el templo hasta que los sacerdotes no podían ni estar de pie, los profetas prometiendo un corazón nuevo. Siempre fue cuestión de domicilio. Pero el templo tenía puertas, y las puertas tenían letreros que decían hasta dónde podía llegar un gentil. Pablo escribe desde el otro lado de la cruz, y por eso puede decir lo impensable: el lugar donde Dios habita ya no es un edificio en una colina, sino un grupo de artesanos y esclavos en un pueblo de segunda categoría de Asia Menor. El versículo 26 lo llama misterio escondido "desde los siglos y edades". No escondido porque Dios fuera tacaño, sino porque todavía no existía la Persona en quien el secreto podía por fin pronunciarse.
El Espejo
Lo que este versículo desmonta es nuestra manera favorita de medirnos. Tú haces las cuentas de tu vida espiritual como quien revisa un extracto bancario: oré poco esta semana, me enfurecí con mi hijo otra vez, llevo tres años en el mismo trabajo sintiéndome vacío, no soy la persona que prometí ser a los veinte. Y de ahí concluyes algo sobre tu futuro con Dios. Pablo corta ese cálculo de raíz. La esperanza de gloria no se deduce de tu rendimiento sino de una presencia que no te pidió permiso para instalarse. Eso no es permiso para la pereza; es el fin del miedo que te paraliza. Hoy, antes de acostarte, di en voz alta, solo, estas cinco palabras: "Cristo en mí, esperanza de gloria". Dilas despacio, dos veces. Que tu oído escuche lo que tu cabeza duda.
El Intertexto
Dos ecos iluminan esto. El primero es Juan 14, donde Jesús promete que él y el Padre vendrán y harán morada en quien le ame; Pablo no inventa nada, solo anuncia que la promesa ya se cumplió y que alcanzó a gente que ni siquiera estaba en la sala cuando se hizo. El segundo es el propio versículo 13 de este capítulo: Dios "nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo". Fíjate en el movimiento doble. Nosotros fuimos trasladados a su reino, y él fue trasladado a nuestro interior. El intercambio es completo. No hay parte de nosotros que quede fuera del trato, ni parte de él que se reserve.
El Protagonista
El sujeto del versículo no es el creyente, por mucho que nos guste leerlo así. Es Dios: "quiso Dios hacer notorias las riquezas". El verbo querer aquí tiene peso de decisión soberana, de un deseo que no responde a mérito ni a presión. Imagina a Dios guardando durante generaciones algo precioso, no por avaricia sino por tiempo, y llegando por fin el momento en que decide abrir la mano. Y lo que más desconcierta es a quién se lo muestra: "entre los Gentiles". Si hubieras preguntado a cualquier judío piadoso del siglo primero quiénes eran los últimos de la fila, habría señalado exactamente a esta gente. Dios es así de obstinado con su gracia. Escoge a los que nadie habría escogido, y después los llama riqueza suya.
El Detalle
"Las riquezas de la gloria de este misterio." Tres sustantivos apilados, uno encima del otro, como si Pablo buscara una palabra y no la encontrara. Es un hombre preso, probablemente encadenado, escribiendo sobre riqueza. No tiene nada. Y amontona términos de abundancia porque el idioma se le queda corto. Ese exceso verbal no es retórica barroca; es un hombre tartamudeando ante algo que lo desborda. Y la palabra griega que traduce "misterio", mystērion, no significaba en su mundo un enigma irresoluble, sino un secreto revelado a los iniciados de un culto. Pablo le roba el término a las religiones de su tiempo y le da la vuelta: este secreto no se compra con cuotas ni rituales. Se anuncia a gritos en plena calle, "á todo hombre", dice el versículo siguiente.
Reflexión
¿Dónde sigues buscando a Dios "allá", en una experiencia, un lugar o un nivel espiritual que crees no haber alcanzado, mientras el texto insiste en que él ya está aquí dentro?
Si la esperanza de gloria depende de quién habita en ti y no de cómo te sientes hoy, ¿qué decisión concreta tomarías esta semana que ahora mismo no te atreves a tomar por miedo a fallar?
Libros cristianos que valen la pena
Libros seleccionados a mano, disponibles en tu idioma.
Un devocional diario de Adviento en 25 lecturas, guiado por Lucas, que sigue una promesa de Dios desde el rey David hasta el pesebre. Con cuatro pe...
Una defensa clara y accesible de las verdades esenciales de la fe cristiana que fortalece la razón y el corazón del creyente.
Una alegoría inolvidable del viaje del cristiano hacia la Ciudad Celestial que ilumina las luchas y gozos de la vida de fe.
El testimonio íntimo de un alma inquieta que encuentra descanso en Dios, y sigue hablando al corazón de cada generación.
Las Cartas del Diablo a su Sobrino
Con ingenio y agudeza, Lewis desenmascara las tentaciones cotidianas y nos ayuda a vivir alerta espiritualmente.
Un llamado valiente a seguir a Cristo sin reservas, recordándonos que la gracia verdadera transforma toda la vida.
Faith.network earns a small commission on Kobo purchases made through these links, at no extra cost to you. It helps keep the studies free.
Preguntas frecuentes sobre Colossians 1:27
Respuestas breves a las preguntas más comunes sobre este pasaje bíblico.
¿Qué significa Colosenses 1:27?
¿De qué trata Colosenses 1:27?
¿Cuál es el contexto histórico de Colosenses 1:27?
¿Qué nos enseña Colosenses 1:27 sobre el carácter de Dios?
¿Por qué Colosenses 1:27 sigue siendo relevante hoy?
Lo que la comunidad comparte sobre Colossians 1
Reflexiones, oraciones y acciones de gracias de los lectores y del equipo editorial sobre este pasaje.
Gracias porque no trabajo solo: tu potencia obra en mí poderosamente, como en Pablo. Gracias porque el cansancio de cada día lo sostiene tu fuerza, y lo que yo nunca lograría con mis manos, lo haces Tú en mí mientras lucho.
Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo." Fíjate en el tiempo del verbo: ya ocurrió. No es una promesa pendiente, es una mudanza cumplida. Quizá todavía sientes el frío de la vieja casa, pero tu dirección cambió. Vives bajo otro Rey, y ese Rey es amado.
Pacificando por la sangre de su cruz." La paz que Dios te ofrece no salió barata. No fue un perdón dicho de lejos, fue sangre. Y si alcanzó para reconciliar "así lo que está en la tierra como lo que está en los cielos", ¿por qué sigues pensando que tu caso quedó fuera? Hay lugar para ti en esa paz.
Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud." Fíjate en el verbo: habitar. No fue una visita, fue quedarse. Todo lo que Dios es encontró casa en Cristo, y le agradó hacerlo así. Entonces, ¿por qué sigues buscando completarte en otras puertas? Lo que te falta ya tiene dirección conocida.
Explora este pasaje en otro nivel
¿Principiante, teólogo o una lectura de otra extensión? Ajusta las opciones y genera tu propia versión.
Abrir en la herramienta de estudio
