Conocidos, llamados y guiados por Dios
Conocidos y guiados
Breves reflexiones para reposar en Él, inspiradas en pasajes bíblicos de Apocalipsis 5:9, Juan 10:3-4, Lucas 1:51-53 and Hechos 18:26.
☀ Momento de la mañana
Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro, y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y nos has redimido para Dios con tu sangre, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
Apocalipsis 5:9
Nadie te oye cantar este lunes por la mañana, pero en el cielo ya suena una canción con tu nombre dentro.
Juan llora en Apocalipsis 5 porque nadie es hallado digno de abrir el rollo sellado, ni en el cielo ni en la tierra. Entonces aparece el Cordero, inmolado y sin embargo de pie, y toma el libro de la mano del que está sentado en el trono. En ese mismo instante los ancianos y los seres vivientes caen y entonan un cántico nuevo, uno que nadie había cantado antes porque nunca antes había sucedido lo que ahora celebra.
El cántico no habla de fuerza ni de mérito conseguido. Habla de sangre derramada y de gente comprada de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Es la canción de los rescatados, no de los que se lo ganaron ellos mismos.
Eso cambia lo que puedes llevar contigo hoy, aunque tu voz no encuentre la melodía en la ducha o en el coche. No empiezas el lunes demostrando que vales algo. Empiezas porque un Cordero digno ya te reunió a Su mesa, junto a gente distinta a ti, de todas partes, y aun así, hermana.
Hoy
Antes de salir de casa, di en voz alta, aunque sea susurrando, estas palabras: digno eres de tomar el libro. Deja que sea eso, y no tu lista de tareas, lo primero que pronuncias hoy.
✦ Momento del mediodía
A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz: y á sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y como ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
Juan 10:3-4
Cuantas más voces logras callar a la vez, mejor trabajas, dice la lógica del mediodía: silencia el chat, cierra las notificaciones, concéntrate en una sola cosa. Pero el texto de hoy no habla de silenciar voces, habla de reconocer una entre muchas.
En los apriscos de Palestina, varios rebaños podían compartir el mismo corral por la noche, todo mezclado, cientos de ovejas bajo un solo techo. Por la mañana llegaban los pastores, uno tras otro, y cada uno llamaba a las suyas. No hacía falta apartarlas con la mano ni marcarlas con tinta: las ovejas mismas se separaban, siguiendo la voz que conocían. Esa voz no se perdía entre las demás, aunque todas balaran a la vez.
Eso es lo que Juan escribe sobre Jesús: no una voz que grita más fuerte que las otras, sino una que se conoce por la costumbre de escucharla, día tras día, hasta que el oído ya no la confunde con ninguna otra.
A mediodía las voces se acumulan: el jefe, el cliente, el hijo que llama, la ansiedad que también tiene su propio tono. No es realista apagarlas todas de golpe. Pero puedes entrenar el oído para una en particular, la que no exige, sino llama por nombre.
Hoy
Detente diez segundos ahora mismo, cierra los ojos y di en voz baja una frase corta que ya conozcas de Jesús, un versículo, una promesa. No busques nada nuevo, solo escucha si reconoces esa voz entre el ruido de tu mediodía.
◐ Momento de la tarde
Hizo valentía con su brazo: esparció los soberbios del pensamiento de su corazón. Quitó los poderosos de los tronos, y levantó á los humildes. A los hambrientos hinchió de bienes; y á los ricos envió vacíos.
Lucas 1:51-53
Fíjate en los tiempos verbales. Nada de esto ha pasado todavía, Jesús apenas se está formando bajo el corazón de una muchacha de Nazaret, y sin embargo María canta en pasado: esparció, quitó, levantó, hinchió, envió. No dice esparcirá ni hará. Habla de lo que Dios va a hacer como si ya estuviera hecho.
Los eruditos llaman a esto el pasado profético, una manera hebrea de hablar en la que lo prometido por Dios es tan seguro que se cuenta como historia consumada, no como esperanza vaga. María no sueña despierta. Afirma algo sobre el carácter de Dios que conoce por las Escrituras de su pueblo, y que ahora ve confirmado en su propio vientre.
Eso hace que este canto sea más incómodo de lo que parece a primera vista. No es solo un himno dulce para una joven embarazada. Es una declaración: los poderosos caen, los humildes suben, los hambrientos comen, los ricos se van con las manos vacías. Si hoy vives cómodo, este canto no te acaricia. Te pregunta de qué lado de la balanza estás.
María no espera a que el mundo cambie para cantarlo. Lo canta antes, en la casa de su prima, siendo nadie todavía a los ojos de su tiempo.
Hoy
Piensa en una persona concreta que hoy tiene poco, dinero, tiempo, reconocimiento, y envíale antes de esta tarde un mensaje o un gesto real de ayuda.
☾ Momento de la tarde
Y comenzó á hablar confiadamente en la sinagoga: al cual como oyeron Priscila y Aquila, le tomaron, y le declararon más particularmente el camino de Dios.
Hechos 18:26
Las manos de un fabricante de tiendas terminan el día agrietadas y oliendo a cuero, con la aguja gruesa todavía caliente de tanto pasar por la lona. Cuando se cierra el taller no queda energía para grandes discursos, solo ganas de sentarse, comer algo y bajar la voz.
Priscila y Aquila vivían de ese oficio. Habían tenido que dejar Roma, se instalaron en Corinto, después siguieron a Pablo hasta Éfeso, siempre cosiendo tiendas para sobrevivir en tierra ajena. Una tarde, en la sinagoga, oyeron hablar a un hombre elocuente y muy instruido en las Escrituras, llamado Apolos. Sabía mucho, pero le faltaba algo. Ellos no lo corrigieron delante de todos. Lo tomaron aparte, seguramente esa misma noche, y allí, sin público, sin humillarlo, le enseñaron más particularmente el camino de Dios.
No eran gente de estudios, eran artesanos cansados. Pero lo que sabían de Dios no lo guardaron para sí, lo pusieron a disposición de alguien que hablaba mejor griego y sabía más retórica que ellos. Les costó su tiempo libre, su casa, quizás algo de su orgullo, porque corregir con delicadeza a un hombre tan elocuente no es poca cosa.
Quizás tú también terminas hoy cansado, con las manos llenas del trabajo del día. Pero lo poco que sabes de Dios, lo que has vivido con Él esta semana, no tiene que esperar a que te sientas más preparado. A veces se comparte justo al final del día, en voz baja, en una mesa pequeña.
Hoy
Esta noche, antes de dormir, escribe en un mensaje una frase concreta de algo que Dios te ha mostrado esta semana y envíasela a una sola persona que también le busca.
Lee estos pasajes en la Reina Valera (1909)
Toca un pasaje para leer el texto completo aquí mismo.
9Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro, y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y nos has redimido para Dios con tu sangre, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
3A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz: y á sus ovejas llama por nombre, y las saca.
4Y como ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
51Hizo valentía con su brazo: esparció los soberbios del pensamiento de su corazón.
52Quitó los poderosos de los tronos, y levantó á los humildes.
53A los hambrientos hinchió de bienes; y á los ricos envió vacíos.
26Y comenzó á hablar confiadamente en la sinagoga: al cual como oyeron Priscila y Aquila, le tomaron, y le declararon más particularmente el camino de Dios.
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