Fiel para completar su obra
Fidelidad en la lucha
Breves reflexiones para reposar en Él, inspiradas en pasajes bíblicos de Filipenses 1:6, Proverbios 16:2, Romanos 7:15 and Salmos 121:5-7.
☀ Momento de la mañana
Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
Filipenses 1:6
¿Y si hoy vuelvo a fallar en lo mismo que ayer? Esa pregunta se cuela antes de que el café esté listo, antes de vestirte, antes de mirar la agenda del lunes. No es paranoia, es cansancio de intentar y no llegar.
Pablo no escribe estas palabras a gente que ya lo tenía todo resuelto. Las escribe a personas a medio camino, con proyectos sin terminar y luchas que se repetían. Y aun así les dice: Dios no abandona lo que empieza. Lo que Él inicia en ti, lo lleva hasta el final.
Eso cambia el peso de la mañana. No dependes de que hoy salga perfecto. Dependes de que Aquel que puso algo bueno en ti sigue trabajando, incluso en los días en que tú apenas puedes empezar.
Puede que hoy repitas una conversación difícil, o vuelvas a un hábito que quisieras dejar atrás. No es señal de que Dios se rindió. Es señal de que la obra todavía está en marcha, y Él la sostiene con más paciencia que tú misma.
Hoy
Toma una hoja de papel o el bloc de notas del teléfono. Escribe: 'Dios, esto que empezaste en mí...' y completa la frase con lo que hoy sientes inacabado. Guarda esa frase cerca durante el día, y vuelve a leerla antes de dormir.
✦ Momento del mediodía
Todos los caminos del hombre son limpios en su opinión: mas Jehová pesa los espíritus.
Proverbios 16:2
Si el informe queda listo, si la reunión sale bien, si nadie se queja, entonces todo estuvo bien hecho. Así medimos casi siempre la mañana: por el resultado. Pero este proverbio pone el dedo en otro lugar, no en lo que salió, sino en lo que lo empujó a salir.
'Todos los caminos del hombre son limpios en su opinión.' Es decir, nadie se levanta pensando que actúa mal. El compañero que exagera sus horas, el que responde con frialdad al que le estorba, el que negocia con medias verdades, todos tienen su propia justificación lista antes de que se la pidan.
Por eso el proverbio no se detiene en la apariencia. Jehová pesa los espíritus. No pesa el resultado del correo enviado, pesa la actitud con la que se escribió. No pesa la reunión terminada a tiempo, pesa si en esa hora hubo soberbia, miedo o amor genuino hacia el que estaba enfrente.
Esto no es para paralizar con culpa a mitad de jornada. Es una invitación a mirar hacia adentro un momento, antes de seguir con la tarde. Dios ya conoce el motivo, la pregunta es si tú también quieres conocerlo.
Hoy
Toma el teléfono o un papel cualquiera. Escribe en una línea la decisión más importante que tomaste esta mañana en el trabajo o en casa, y debajo, en una sola frase honesta, el motivo real que la impulsó. Luego di en voz baja: Señor, pesa esto conmigo.
◐ Momento de la tarde
Porque lo que hago, no lo entiendo; ni lo que quiero, hago; antes lo que aborrezco, aquello hago.
Romanos 7:15
Tú también repites hoy el mismo error que ayer prometiste dejar atrás.
No es debilidad de carácter ni falta de fuerza de voluntad, es algo más profundo: hay una guerra dentro de ti que ninguna agenda ni buena intención logra terminar. Pablo, el apóstol, el que escribió medio Nuevo Testamento, confiesa esto mismo sin vergüenza. No dice "antes de conocer a Cristo era así". Lo escribe siendo creyente, siendo apóstol, en tiempo presente.
Esta tarde quizá reconoces esa misma grieta: la palabra hiriente que dijiste sabiendo que no debías, el trabajo que postergaste otra vez, la mirada al teléfono cuando querías estar presente. No es hipocresía descubrir eso en ti. Es honestidad bíblica.
Lo que Pablo no hace es quedarse ahí revolcándose. Nombra el problema sin maquillarlo, y por eso más adelante puede clamar por un libertador. La confesión precede al rescate. Fingir que ya lo tienes resuelto solo te aleja de Aquel que puede sostenerte precisamente en esta contradicción.
Hoy
No necesitas explicar tu inconsistencia hoy, solo nombrarla delante de Dios sin excusas. Toma un papel ahora mismo y escribe una sola frase: "Esto hago y no quiero hacerlo", completando con lo concreto de este lunes. Dilo en voz alta como oración, sin añadir soluciones, solo entregándolo.
☾ Momento de la tarde
Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal: él guardará tu alma.
Salmos 121:5-7
El polvo del camino todavía está tibio bajo los pies del peregrino cuando por fin encuentra la sombra alargada de una roca y se sienta. Todo el día ha caminado bajo el sol que no perdona, y ahora, con la espalda apoyada en la piedra fresca, respira hondo por primera vez en horas.
Así describe el salmista a Dios: una sombra a la mano derecha, tan cerca que se puede tocar. No un Dios distante que observa desde lejos, sino Uno que se coloca junto a ti, en el lugar exacto donde el sol te quema.
Hoy ha sido lunes, con su ritmo conocido de tareas, correos, llamadas, quizás alguna palabra dura que se quedó rondando. El salmo no promete que el sol dejará de calentar durante el día. Promete que no te fatigará, porque Alguien más lleva el peso contigo.
Y cuando cae la noche, la promesa cambia de guardia pero no de guardián. La luna tampoco te hará daño, porque Quien te cuida no se duerme cuando tú lo haces. Él guardará tu alma, dice el texto, con esa palabra sencilla y total: alma, todo lo que eres.
Hoy
Antes de apagar la luz esta noche, di en voz alta el nombre de una persona o una preocupación concreta de hoy y añade: Jehová, guárdala esta noche, guarda mi alma. Luego cierra los ojos sin añadir nada más.
Lee estos pasajes en la Reina Valera (1909)
Toca un pasaje para leer el texto completo aquí mismo.
6Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
2Todos los caminos del hombre son limpios en su opinión: mas Jehová pesa los espíritus.
15Porque lo que hago, no lo entiendo; ni lo que quiero, hago; antes lo que aborrezco, aquello hago.
5Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha.
6El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.
7Jehová te guardará de todo mal: él guardará tu alma.
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