Dios te ama y te cuida
Amor y cuidado
Cuatro breves momentos bíblicos para niños, basados en Salmos 118:28, Proverbios 17:17, Juan 5:6 and Salmos 121:3-4.
☀ Momento de la mañana
Mi Dios eres tú, y á ti alabaré: Dios mío, á ti ensalzaré.
Salmos 118:28 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Tú eres mi Dios, dice el niño a Dios. Por eso Le doy gracias y Lo alabo con alegría.
Hoy te vas a levantar, buscar tus zapatos, quizás pelear un poco con tu mochila que no cierra bien. A lo mejor tienes prisa, o tu hermano se tarda en el baño otra vez. Todo eso es normal en una mañana como esta.
Pero antes de salir corriendo, puedes hacer algo pequeño y grande a la vez: decirle a Dios que Él es tu Dios. No porque tengas que decirlo bonito, sino porque es verdad. Él te conoce desde que naciste, sabe tu nombre, y hoy camina contigo hasta la puerta del colegio.
Tu turno
Antes de salir de casa, dile en voz baja a Dios: gracias por este día que me das.
✦ Momento del mediodía
En todo tiempo ama el amigo; y el hermano para la angustia es nacido.
Proverbios 17:17 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Un buen amigo te quiere siempre, no solo cuando todo va bien. Los amigos de verdad se quedan cerca cuando hay problemas.
A la hora del almuerzo miras alrededor y ves a tus amigos. Algunos ríen fuerte, otros están más callados hoy. Un amigo de verdad no solo está contigo cuando juegan y se divierten, también está cuando alguien se cayó, cuando alguien perdió su merienda o cuando alguien tuvo un mal día.
Dios hizo a los amigos para eso mismo, para quedarse cerca en todo tiempo, no solo en los días fáciles. Tú también puedes ser ese tipo de amigo, el que se queda, el que pregunta cómo estás, el que comparte su pan si a otro le falta.
Tu turno
Esta tarde, fíjate en un amigo o compañero que parezca triste o solo, y siéntate a su lado.
✩ Momento de la tarde
Como Jesús vió á éste echado, y entendió que ya había mucho tiempo, dícele: ¿Quieres ser sano?
Juan 5:6 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Jesús vio a un hombre que llevaba muchísimo tiempo enfermo, y le preguntó si quería sanar.
¿Alguna vez esperaste tanto tiempo algo que casi te olvidaste de que lo esperabas? Ese hombre junto al estanque llevaba treinta y ocho años enfermo. Treinta y ocho años es más tiempo del que llevan viviendo tus papás juntos. Nadie se acordaba ya de él.
Pero Jesús sí se fijó. Se acercó y le hizo una pregunta sencilla: ¿quieres ser sano? Parece una pregunta rara, porque claro que quería. Pero Jesús quería que el hombre se lo dijera, que abriera su corazón. A veces tú también te acostumbras a algo que te duele, y ni siquiera se lo cuentas a nadie. Jesús se acerca igual, y también a ti te pregunta.
Tu turno
Hoy, cuenta a tu mamá o a tu papá algo que te ha estado costando, aunque sea pequeño.
☾ Momento de la tarde
No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda á Israel.
Salmos 121:3-4 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Dios nunca se duerme. Mientras tú duermes esta noche, Él sigue despierto, cuidándote.
Ha sido un viernes largo, con cole, tareas y quizás algún juego con tus amigos por la tarde. Ahora tu cuerpo está cansado y tus ojos se cierran solitos. Pero hay algo que no se cansa nunca: Dios no duerme.
Piensa en tu mamá o tu papá cuando entran a tu cuarto a mirar si estás bien, aunque ya sea tarde. Dios hace eso toda la noche, sin parar, sin cansarse jamás. No necesita descansar para poder cuidarte. Mientras tú sueñas, Él te sigue mirando con cariño, como un papá que nunca se distrae.
Así que puedes cerrar los ojos tranquilo. No hace falta que tú vigiles nada esta noche, porque Dios ya está despierto por ti.
Tu turno
Antes de dormir, dile en voz baja a Dios: gracias por cuidarme toda la noche.
Lee estos pasajes en la Biblia
Toca un pasaje y léelo aquí mismo, junto con tus padres o tu maestro.
28Mi Dios eres tú, y á ti alabaré: Dios mío, á ti ensalzaré.
17En todo tiempo ama el amigo; y el hermano para la angustia es nacido.
6Como Jesús vió á éste echado, y entendió que ya había mucho tiempo, dícele: ¿Quieres ser sano?
3No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda.
4He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda á Israel.
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