Dios cuida y protege a todos
Dios nos cuida
Cuatro breves momentos bíblicos para niños, basados en Salmos 46:1, Mateo 5:9, Mateo 9:20-21 and Salmos 91:15.
☀ Momento de la mañana
DIOS es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Salmos 46:1 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Dios es como un escudo fuerte para ti. Cuando algo te cuesta o tienes miedo, Él viene a ayudarte enseguida.
Es lunes y la mochila ya está lista junto a la puerta. Quizás hoy tienes un examen de matemáticas, o te toca hablar delante de toda la clase, y eso te pone nervioso por dentro. A veces las piernas quieren quedarse en la cama un rato más.
Pero mira esto: Dios no se queda lejos esperando a ver qué pasa. Él es tu amparo, como un techo cuando llueve fuerte, como la mano de papá cuando cruzas una calle con mucho tráfico. Y es tu fortaleza, como cuando un amigo te empuja el columpio justo cuando ya no te quedan fuerzas para seguir solo. No hace falta que le expliques todo con palabras complicadas, Él ya sabe exactamente lo que te espera hoy.
Tu turno
Antes de salir por la puerta, dile a Dios en voz baja una sola cosa que te pone nervioso hoy.
✦ Momento del mediodía
Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Mateo 5:9 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Jesús dice que las personas que ayudan a hacer las paces son felices, y Dios las llama Sus hijos.
¿Viste hoy a dos compañeros peleando por un juego en el recreo? A veces parece más fácil quedarte mirando, o tomar partido por uno de los dos.
Pero Jesús dice algo muy bonito: los que ayudan a hacer las paces son felices, y Dios los llama Sus hijos. No hace falta ser el más fuerte ni el más listo para esto. Solo hace falta alguien que diga vamos a solucionarlo juntos, en vez de sumar más pelea.
Tu turno
Esta tarde, si ves que dos amigos están peleando, intenta decir una palabra tranquila para ayudarlos a hacer las paces.
✩ Momento de la tarde
Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre doce años había, llegándose por detrás, tocó la franja de su vestido: Porque decía entre sí: Si tocare solamente su vestido, seré salva.
Mateo 9:20-21 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Una mujer llevaba muchos años enferma. Pensó: si solo toco la ropa de Jesús, me voy a sanar. Y lo hizo.
¿Alguna vez has estado en una fila larga y sentiste que nadie te veía? A veces, después del cole, te sientes así, como uno más entre todos, pequeño, invisible. Esa mujer de la historia llevaba doce años sintiéndose así. Doce años enferma, doce años sin que nadie la ayudara de verdad.
Pero ella no se quedó quieta. Se acercó despacito entre la multitud, estiró la mano y tocó solo el borde de la ropa de Jesús. No dijo ni una palabra fuerte, no gritó, solo confió. Y Jesús lo sintió. Se dio la vuelta y la vio, a ella, entre tantísima gente.
Tu turno
Hoy, cuenta a alguien en casa un momento en que te sentiste invisible o pequeño.
☾ Momento de la tarde
Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré.
Salmos 91:15 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Cuando llamas a Dios, Él te escucha. Dios está contigo cuando tienes miedo, y te cuida.
¿Alguna vez llamaste a mamá o papá desde tu cama porque algo te daba miedo en la oscuridad? Ellos vinieron, ¿verdad? Dios hace algo parecido, pero nunca se cansa de venir.
Hoy fue un día de escuela, con tareas, con juegos, con ruido. Ahora todo está quieto. Tu cuarto está en silencio y tú te metes bajo las mantas. Justo en ese momento, Dios ya está ahí. No necesitas gritar fuerte ni repetir muchas veces. Basta con hablarle bajito, como un susurro, y Él te escucha.
No estás solo esta noche. Dios promete quedarse contigo cuando algo te asuste, y cuidarte hasta que llegue la mañana.
Tu turno
Antes de dormir, dile a Dios en voz bajita una cosa que te dio miedo hoy.
Lee estos pasajes en la Biblia
Toca un pasaje y léelo aquí mismo, junto con tus padres o tu maestro.
1DIOS es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
9Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.
20Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre doce años había, llegándose por detrás, tocó la franja de su vestido:
21Porque decía entre sí: Si tocare solamente su vestido, seré salva.
15Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré.
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