Dios cuida y guía tu día
Confianza y protección
Cuatro breves momentos bíblicos para niños, basados en Salmos 143:8, Proverbios 27:17, Rut 1:16 and Salmos 91:4.
☀ Momento de la mañana
Hazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma.
Salmos 143:8 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Cada mañana, Dios quiere mostrarte cuánto te ama. Tú puedes confiar en Él y pedirle que te muestre el camino de hoy.
Abres los ojos y ya empieza un día nuevo. Todavía tienes el pijama puesto, pero afuera ya canta algún pájaro, y pronto tendrás que vestirte, desayunar y salir corriendo hacia la escuela.
Antes de todo eso, Dios ya está despierto contigo. No tienes que buscarlo, Él ya te está mirando con cariño, como un papá que entra calladito a la pieza para saludarte. No sabes qué pasará hoy en el recreo, ni si la prueba de matemáticas será difícil, pero Dios sí lo sabe, y camina contigo en cada paso.
Tu turno
Antes de salir hoy, dile en voz baja a Dios: "gracias por este día nuevo".
✦ Momento del mediodía
Hierro con hierro se aguza; y el hombre aguza el rostro de su amigo.
Proverbios 27:17 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Así como un cuchillo se afila con otro cuchillo, los amigos se hacen mejores el uno al otro.
Piensa en tu mejor amigo o amiga. Cuando juegan juntos, cuando se ayudan con la tarea, cuando uno anima al otro antes de un partido, algo bueno pasa en los dos. Así funciona la amistad: se empujan hacia arriba, como dos piedras que se pulen entre sí.
A veces un amigo te dice algo que te hace pensar diferente, o te anima cuando estás triste. Eso también es afilarse, aunque no se vea. Dios puso a los amigos en tu vida para eso, para hacerte mejor y más fuerte por dentro.
Tu turno
Hoy en el recreo o después del colegio, dile a un amigo algo bueno que has notado en él.
✩ Momento de la tarde
Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti: porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
Rut 1:16 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Rut le prometió a Noemí que nunca la dejaría sola, y que iría con ella a donde fuera.
¿Alguna vez un amigo tuyo se mudó de casa, o cambió de colegio? Da tristeza pensar que ya no estará cerca. Rut sintió algo así. Podía quedarse en su tierra, con su propia familia, pero su suegra Noemí estaba sola y triste. Rut eligió ir con ella, aunque fuera difícil.
A veces en el recreo ves a alguien sentado solo, o a un compañero que está pasando un mal día. Es fácil seguir jugando con los de siempre. Pero Rut nos enseña que quedarse al lado de alguien, cuando podrías irte, es un regalo enorme. No hacen falta palabras grandes, solo estar ahí.
Tu turno
Hoy, busca a alguien en tu casa o en el colegio que esté un poco triste, y quédate un rato a su lado sin irte corriendo.
☾ Momento de la tarde
Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.
Salmos 91:4 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Dios te cubre como un pájaro cubre a sus pequeños con sus alas. Con Él estás seguro, toda la noche.
Hoy fue viernes, un día lleno de cosas: el colegio, la tarea, quizás un partido con tus amigos. Ahora la casa está callada y las luces se apagan una por una. Tu cuerpo está cansado, pero tu corazón puede estar tranquilo.
Piensa en un pájaro que mete a sus crías bajo sus alas cuando llega la noche. Ahí están calientitas, protegidas, sin miedo a la oscuridad. Dios hace lo mismo contigo. Él no se duerme, no se cansa, y te cuida toda la noche, aunque tú ya estés soñando.
Tu turno
Antes de cerrar los ojos, susurra bajito: gracias, Dios, por cuidarme hoy.
Lee estos pasajes en la Biblia
Toca un pasaje y léelo aquí mismo, junto con tus padres o tu maestro.
8Hazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma.
17Hierro con hierro se aguza; y el hombre aguza el rostro de su amigo.
16Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti: porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
4Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.
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