Confía en Dios cada día
Confianza en Dios
Cuatro breves momentos bíblicos para niños, basados en Salmos 92:2, Proverbios 17:9, 1 Samuel 17:40 and Salmos 91:9-10.
☀ Momento de la mañana
Anunciar por la mañana tu misericordia, y tu verdad en las noches,
Salmos 92:2 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Cada mañana podemos contar lo bueno que es Dios, y cada noche podemos recordar que Él siempre dice la verdad.
Hoy es sábado y nadie te está apurando para salir corriendo. Puedes quedarte un rato más bajo las cobijas, escuchar los sonidos de la casa, quizás el olor del desayuno subiendo por las escaleras. Es un buen momento para pensar en Dios, sin prisa.
El salmo dice que por la mañana podemos contar lo bueno que Dios ha hecho. Piensa en algo lindo que pasó esta semana, un abrazo de mamá, un gol en el parque, una risa con tu hermano. Eso también es contar la bondad de Dios, aunque sea algo pequeño.
Hoy sin apuro puedes jugar, ayudar en casa, prepararte con calma para el domingo. Dios está contento contigo, tal como eres, en este día tranquilo.
Tu turno
Cuéntale a alguien de tu familia una cosa buena que Dios te regaló esta semana.
✦ Momento del mediodía
El que cubre la prevaricación, busca amistad: mas el que reitera la palabra, aparta al amigo.
Proverbios 17:9 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Si perdonas rápido cuando un amigo se equivoca, siguen siendo amigos. Si sigues recordándolo, la amistad se rompe.
Hoy es sábado, tienes tiempo libre para jugar. A lo mejor estás con tu hermano armando un juego, o con un amigo en el parque. Y de repente algo sale mal: alguien hace trampa, o dice algo que no te gustó.
En ese momento puedes elegir. Puedes seguir enojado todo el día, recordándolo una y otra vez. O puedes dejarlo pasar, como cuando tapas algo con una manta, y seguir jugando juntos. Dios dice que eso hace crecer la amistad, en vez de romperla.
Tu turno
Hoy, si alguien te molesta un poquito, intenta decir algo amable en vez de guardar rencor.
✩ Momento de la tarde
Tomó su cayado en su mano, y escogióse cinco piedras lisas del arroyo, y púsolas en el saco pastoril y en el zurrón que traía, y con su honda en su mano vase hacia el Filisteo.
1 Samuel 17:40 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: David tomó cinco piedras del río y su honda, y fue a enfrentar al gigante Goliat confiando en Dios.
¿Alguna vez has sentido que algo es demasiado grande para ti, como un juego difícil o un niño que te asusta un poco? David sintió eso. Goliat era enorme, como una casa con piernas, y David solo era un pastorcito.
Pero David no se quedó paralizado. Tomó lo que tenía en sus manos, unas piedras normales del río y su honda de pastor. No eran armas poderosas, pero David confiaba en que Dios estaba con él, no en lo que llevaba.
Tu turno
Esta tarde, si juegas afuera o encuentras piedras en el jardín, recógelas y dale gracias a Dios por cuidarte incluso en las cosas que te parecen grandes.
☾ Momento de la tarde
Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.
Salmos 91:9-10 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Dios es como un techo fuerte sobre tu casa. Nada malo puede entrar cuando Él te cuida.
¿Escuchas cómo la casa se pone tranquila por la noche? Los juguetes ya están guardados, la tele está apagada, y afuera solo se oyen los grillos. Hoy fue sábado, jugaste, quizás ayudaste a mamá o papá a preparar algo para el domingo, y ahora llega el momento de descansar.
Dios no se cansa cuando tú te duermes. Mientras tú cierras los ojos, Él sigue despierto, cuidando tu cuarto, tu casa, tu calle entera. No necesitas quedarte despierto vigilando nada, porque Dios ya está vigilando por ti, como un padre que revisa que todo esté bien antes de apagar la luz.
Tu turno
Antes de dormir, dile a mamá o papá una cosa buena que pasó hoy.
Lee estos pasajes en la Biblia
Toca un pasaje y léelo aquí mismo, junto con tus padres o tu maestro.
2Anunciar por la mañana tu misericordia, y tu verdad en las noches,
9El que cubre la prevaricación, busca amistad: mas el que reitera la palabra, aparta al amigo.
40Tomó su cayado en su mano, y escogióse cinco piedras lisas del arroyo, y púsolas en el saco pastoril y en el zurrón que traía, y con su honda en su mano vase hacia el Filisteo.
9Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación,
10No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.
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