Dios está contigo siempre
Dios siempre contigo
Cuatro breves momentos bíblicos para niños, basados en Salmos 92:2, Proverbios 10:12, 1 Samuel 17:37 and Salmos 139:18.
☀ Momento de la mañana
Anunciar por la mañana tu misericordia, y tu verdad en las noches,
Salmos 92:2 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Cada mañana podemos contar lo bueno que es Dios, y cada noche decirle gracias por cuidarnos.
Hoy es sábado. Quizás te quedas un ratito más en la cama, escuchas a tus papás en la cocina, o ya piensas en jugar todo el día sin prisa. Es un día diferente, más tranquilo, sin mochila ni horarios.
Pero antes de que empiece el ajetreo del día, piensa en esto: Dios ya está despierto contigo. Él estuvo cuidándote toda la noche y ahora te mira sonreír mientras desayunas. No necesitas hacer nada especial para que Él te quiera, solo eres suyo, hoy, en pijama o en ropa de jugar.
Quizás hoy ayudas a mamá a poner la mesa, juegas con tu hermano, o simplemente descansas con un libro. Todo eso también es parte de vivir cerca de Dios. Y mañana, cuando vayas a la iglesia, llevarás contigo este día tranquilo, lleno de Su cuidado.
Tu turno
Dile a alguien de tu familia una cosa buena que Dios hizo por ti esta semana.
✦ Momento del mediodía
El odio despierta rencillas: mas la caridad cubrirá todas las faltas.
Proverbios 10:12 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Cuando alguien te hace algo que no te gusta, el amor te ayuda a perdonar en vez de pelear.
Es sábado, un día para estar en casa, jugar y descansar un poco más. Pero hasta en los días buenos, a veces tu hermano te quita el control del videojuego, o alguien deja tu juguete favorito tirado en el suelo. Y ahí te dan ganas de gritar o enojarte.
La Biblia dice algo curioso. No dice que nunca vas a tener motivos para enojarte. Dice que el amor puede cubrir esas pequeñas cosas, como una manta calentita que tapa un desorden. No porque lo que pasó esté bien, sino porque el amor es más grande que el enojo.
Tu turno
Hoy, si alguien en tu casa te molesta un poquito, respira y dale un abrazo en vez de un grito.
✩ Momento de la tarde
Y añadió David: Jehová que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este Filisteo. Y dijo Saúl á David: Ve, y Jehová sea contigo.
1 Samuel 17:37 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: David contó que Dios lo había salvado del león y del oso, y que también lo salvaría del gigante Goliat.
Este sábado por la tarde, tal vez estás jugando en el patio o armando algo con tus manos. A veces, en medio del juego, aparece algo que te da miedo: un perro grande, la oscuridad, o pensar en algo difícil que viene la próxima semana.
David era solo un niño pastor. Cuidaba ovejas, no gigantes. Pero cuando un león y un oso quisieron atacar a sus ovejas, Dios lo ayudó a vencerlos. Por eso David no tuvo miedo del gigante Goliat. Se acordó de lo que Dios ya había hecho antes.
Tu turno
Tú también puedes acordarte. Piensa en una vez que Dios te ayudó, y cuéntasela a tu mamá o a tu papá esta tarde.
☾ Momento de la tarde
Si los cuento, multiplícanse más que la arena: despierto, y aun estoy contigo.
Salmos 139:18 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Dios piensa en ti todo el tiempo, hasta cuando duermes. Cuando abres los ojos otra vez, Él sigue estando ahí contigo.
¿Sabías que mientras duermes, Dios no se duerme nunca? No hace falta que te quedes despierto cuidando nada. Puedes cerrar los ojos tranquilo, como cuando te acurrucas en el sofá con una manta después de un sábado lleno de juegos y risas.
Hoy quizás jugaste, viste a tu familia, o te preparaste despacito para el domingo. Todo eso Dios lo vio. Y ahora, cuando la casa está calladita y las luces se apagan, Él sigue ahí, cerca de tu cama, sin moverse ni un poquito.
Tu turno
Antes de dormir, dile bajito a Dios una cosa linda que pasó hoy.
Lee estos pasajes en la Biblia
Toca un pasaje y léelo aquí mismo, junto con tus padres o tu maestro.
2Anunciar por la mañana tu misericordia, y tu verdad en las noches,
12El odio despierta rencillas: mas la caridad cubrirá todas las faltas.
37Y añadió David: Jehová que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este Filisteo. Y dijo Saúl á David: Ve, y Jehová sea contigo.
18Si los cuento, multiplícanse más que la arena: despierto, y aun estoy contigo.
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