Dios te ama y te cuida
Gracia y confianza
Cuatro breves momentos bíblicos para niños, basados en Proverbios 3:4, Proverbios 17:28, Marcos 1:40 y Salmos 16:8.
☀ Momento de la mañana
Y hallarás gracia y buena opinión en los ojos de Dios y de los hombres.
Proverbios 3:4 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Dios quiere que te vaya bien con Él y con la gente a tu alrededor, como tus amigos y tus maestros.
¿Ya te pusiste los zapatos? Hoy vas a ver a muchas personas, tu maestra, tus compañeros, quizás el que se sienta a tu lado en el bus. Dios dice que quiere que te vaya bien con todos ellos, no solo con Él.
Piensa en tu mochila. Adentro llevas tus cuadernos y tu lápiz, pero también puedes llevar algo invisible, una sonrisa para el que está triste, o ganas de compartir tu merienda. Eso también es parte de caerle bien a la gente.
Dios no te manda a la escuela solo, camina contigo todo el día, desde el desayuno hasta la última clase.
Tu turno
Hoy, saluda con una sonrisa a alguien apenas llegues a la escuela.
✦ Momento del mediodía
Aun el necio cuando calla, es contado por sabio: el que cierra sus labios es entendido.
Proverbios 17:28 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Hasta alguien que no piensa mucho parece sabio si sabe quedarse callado en el momento justo.
¿Alguna vez alguien te dijo algo feo en el recreo y tenías ganas de gritar algo peor? Es normal sentir eso. Pero a veces la respuesta más fuerte no es la más ruidosa.
Este proverbio dice algo curioso: quien sabe callar en el momento justo parece sabio, aunque no diga nada especial. No es que callar siempre sea bueno, pero a veces respirar hondo antes de contestar evita un lío más grande. Piensa en tu mejor amigo, el que no sale corriendo a contar tus secretos ni te grita cuando te equivocas. Ese silencio tranquilo también es una forma de cariño.
Tu turno
Hoy, antes de la merienda, si alguien te molesta o te hace enojar, cuenta hasta tres en tu cabeza antes de responder.
✩ Momento de la tarde
Y un leproso vino á él, rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si quieres, puedes limpiarme.
Marcos 1:40 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Un hombre enfermo se arrodilló delante de Jesús y le pidió ayuda con toda confianza.
Hoy, después de clase, seguro que pediste algo a alguien. Un lápiz prestado, ayuda con la tarea, o que alguien jugara contigo en el recreo. A veces da un poco de vergüenza pedir, ¿verdad? Te preguntas si la otra persona querrá ayudarte.
El hombre de la historia tenía una enfermedad que nadie podía curar. Nadie quería acercarse a él. Pero él fue directo hasta Jesús, se arrodilló y le dijo lo que necesitaba, sin esconder nada. No tenía miedo de pedir, porque confiaba en que a Jesús sí le importaba.
Tu turno
Tú también puedes pedirle a Jesús lo que necesitas, aunque sea algo pequeño. Hoy, antes de dormir, dile a Jesús una cosa que te gustaría que Él arreglara o ayudara.
☾ Momento de la tarde
A Jehová he puesto siempre delante de mí: porque está á mi diestra no seré conmovido.
Salmos 16:8 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Dios está siempre muy cerca de ti, como a tu lado. Por eso no tienes que tener miedo, nada te hará temblar.
Hoy fue jueves, un día con escuela, tareas y juegos. Tal vez tu mochila ya descansa en un rincón y tú te estás poniendo la pijama. El día fue largo, y ahora llega el momento de parar.
Cuando apagas la luz y todo se pone oscuro, puede que sientas un poquito de miedo. Pero Dios está ahí, justo a tu lado, como cuando papá o mamá se sientan junto a tu cama. Él no se mueve de tu lado ni un segundo, ni siquiera en la noche más oscura. Puedes respirar tranquilo, porque Él te cuida mientras duermes.
Tu turno
Antes de cerrar los ojos esta noche, dile a Dios en voz bajita gracias por este día.
Lee estos pasajes en la Biblia
Toca un pasaje y léelo aquí mismo, junto con tus padres o tu maestro.
4Y hallarás gracia y buena opinión en los ojos de Dios y de los hombres.
28Aun el necio cuando calla, es contado por sabio: el que cierra sus labios es entendido.
40Y un leproso vino á él, rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si quieres, puedes limpiarme.
8A Jehová he puesto siempre delante de mí: porque está á mi diestra no seré conmovido.
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