Dios cuida de ti cada día
Confianza diaria
Cuatro breves momentos bíblicos para niños, basados en Mateo 6:11, Proverbios 16:32, Juan 9:7 and Proverbios 3:25.
☀ Momento de la mañana
Danos hoy nuestro pan cotidiano.
Mateo 6:11 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Jesús nos enseña a pedirle a Dios lo que necesitamos hoy, como el pan de cada día.
¿Ya te pusiste los zapatos? ¿Ya guardaste el cuaderno en la mochila? Las mañanas van rápido, con el desayuno, los dientes y la prisa por salir a tiempo. Jesús nos enseñó a pedirle a Dios el pan de cada día, no el pan de la semana que viene ni el del año pasado. Solo el de hoy.
Eso significa que Dios ya está pensando en tu día de hoy. En tu clase, en el recreo, en la merienda que llevas en la mochila. No necesitas cargar con las preocupaciones de mañana, porque Dios también estará ahí cuando llegue mañana. Hoy Él te da fuerzas para las tareas, paciencia para los amigos y ánimo para el examen o el partido de fútbol.
Tu turno
Antes de salir de casa, dile a Dios en voz baja: gracias por este día que me regalas.
✦ Momento del mediodía
Mejor es el que tarde se aira que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.
Proverbios 16:32 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Es más valioso ser paciente y controlar tu enojo, que ser el más fuerte o ganar una gran batalla.
Quizás esta mañana en el recreo alguien te quitó tu lugar en la fila, o un compañero dijo algo que no te gustó. Sientes ese calorcito por dentro, ganas de gritar o empujar de vuelta.
La Biblia dice algo curioso hoy. Dice que ser paciente vale más que ser el más fuerte del patio. No necesitas ganar peleando para ser grande. A veces la victoria más importante es respirar hondo, sonreír, y seguir jugando en paz, aunque por dentro tengas ganas de enojarte.
Tu turno
Esta tarde, si alguien te molesta un poco, respira hondo tres veces antes de responder, y fíjate cómo cambia la situación.
✩ Momento de la tarde
Y díjole: Ve, lávate en el estanque de Siloé (que significa, si lo interpretares, Enviado). Y fué entonces, y lavóse, y volvió viendo.
Juan 9:7 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Jesús puso barro en los ojos de un hombre ciego y le dijo que fuera a lavarse. El hombre obedeció, y de repente pudo ver.
Cuando llegas de la escuela, a veces mamá o papá te piden algo raro, como ordenar tu cuarto antes de jugar. Tú no siempre entiendes por qué, pero lo haces igual. Al hombre ciego de la historia le pasó algo parecido. Jesús le puso barro en los ojos, algo extraño de verdad, y le dijo que fuera a lavarse en un estanque lejano. El hombre no veía nada todavía, pero caminó hasta allá confiando en Jesús.
Cuando se lavó la cara, sus ojos se abrieron por primera vez en su vida. Vio los árboles, el cielo, las caras de la gente. Todo eso pasó porque hizo caso, aunque no entendía el plan completo. Así es Jesús contigo también, a veces pide algo que no entiendes al principio, pero siempre tiene un buen motivo.
Tu turno
Hoy, antes de dormir, cuéntale a mamá o papá una cosa linda que viste con tus ojos esta tarde.
☾ Momento de la tarde
No tendrás temor de pavor repentino, ni de la ruina de los impíos cuando viniere:
Proverbios 3:25 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: No tienes que asustarte de los ruidos raros de la noche. Dios está cerca y te cuida.
¿Escuchas ese crujido en la casa cuando todo está oscuro y quieto? A veces la casa hace ruidos extraños justo cuando te metes bajo las cobijas. Hoy fue lunes, corriste a la escuela, jugaste, comiste, te bañaste, y ahora tu cuerpo está cansado y listo para dormir.
No tienes que tener miedo de esos ruidos ni de la oscuridad. Dios no se duerme nunca. Mientras tú cierras los ojos, Él sigue despierto, cuidando tu cuarto, cuidando tu casa, cuidándote a ti. Es como tener a alguien fuerte y bueno sentado justo al lado de tu cama toda la noche.
Tu turno
Antes de dormir, susurra bajito: gracias Dios por cuidarme hoy.
Lee estos pasajes en la Biblia
Toca un pasaje y léelo aquí mismo, junto con tus padres o tu maestro.
11Danos hoy nuestro pan cotidiano.
32Mejor es el que tarde se aira que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.
7Y díjole: Ve, lávate en el estanque de Siloé (que significa, si lo interpretares, Enviado). Y fué entonces, y lavóse, y volvió viendo.
25No tendrás temor de pavor repentino, ni de la ruina de los impíos cuando viniere:
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