Job: el siervo probado que maldijo su día y oró por sus amigos
Quién es Job y cuándo vivió
Job es un varón cuyo nombre hebreo es אִיּוֹב, situado en la era de los patriarcas, hacia 1996 a. C. a 1635 a. C. (era situada según la cronología de Ussher (1650)). Su huella en el texto bíblico abarca 53 versículos repartidos en 24 pasajes: 50 en el libro de Job, 2 en Ezekiel y 1 en James. La primera mención es Job 1:1 y la última está en James. De su familia se nombran tres hijas: Jemimah, Keziah y Keren-happuch (Job 42:14).
El siervo del que habla Dios
La primera escena que conservamos palabra por palabra no la protagoniza Job, sino Dios hablando de él: «Y Jehová dijo á Satán: ¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal? Y respondiendo Satán á Jehová, dijo: ¿Teme Job á Dios de balde?» (Job 1:8-9). El elogio y la sospecha caben en dos versículos. Antes de eso, el libro lo presenta en Job 1:1 y lo muestra ocupado en algo que se repite en Job 1:5. Las escenas que siguen, Job 1:14, Job 1:20, Job 1:22, Job 2:3 y Job 2:7, quedan aquí solo como referencias, sin texto citado.
La siguiente escena con texto lo muestra respondiendo: «Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. También recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios» (Job 2:10). De inmediato llegan los que vendrán a acompañarlo: «Y tres amigos de Job, Eliphaz Temanita, y Bildad Suhita, y Sophar Naamathita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían concertado de venir juntos á condolecerse de él, y á consolarle» (Job 2:11).
La boca que se abre
El silencio no dura. «DESPUÉS de esto abrió Job su boca, y maldijo su día. Y exclamó Job, y dijo:» (Job 3:1-2). Lo que sigue ocupa el cuerpo del libro. Su nombre aparece en cincuenta versículos, y buena parte de esas apariciones son menciones breves que aquí no se citan: Job 6:1, Job 9:1, Job 12:1, Job 16:1, Job 19:1, Job 21:1, Job 23:1, Job 26:1, Job 27:1, Job 29:1 y Job 31:40, entre otras. Después intervienen otras voces (Job 32:12, Job 33:1, Job 33:31, Job 34:5, Job 34:7, Job 35:16, Job 37:14) y finalmente Job 38:1, Job 40:1, Job 40:3, Job 40:6 y Job 42:1.
Dónde falla
Aquí no hay nada que dorar, porque el propio texto lo declara: «Y CESARON estos tres varones de responder á Job, por cuanto él era justo en sus ojos. Entonces Eliú hijo de Barachêl, Bucita,, de la familia de Ram, se enojó con furor contra Job: enojóse con furor, por cuanto justificaba su vida más que á Dios» (Job 32:1-2). Job era justo en sus propios ojos, y se justificaba a sí mismo más que a Dios. La misma acusación reaparece en Job 34:35-36, referencia que aquí no se cita. Y antes de todo eso está Job 3:1, donde maldijo su día. La nota de Job 2:10, «En todo esto no pecó Job con sus labios», es una constancia sobre aquel momento, no una absolución de todo lo que vino después.
Hay algo más que el mismo enojo de Eliú deja ver: los tres amigos también fueron alcanzados por el reproche divino, «porque no habéis hablado por mí lo recto» (Job 42:7). El libro reparte culpas, y ninguno de los que hablaron sale intacto.
El desenlace
Dios habla, y su veredicto sorprende: «Jehová dijo á Eliphaz Temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros: porque no habéis hablado por mí lo recto, como mi siervo Job» (Job 42:7). El que había sido reprendido es llamado tres veces «mi siervo», y queda puesto como intercesor: «y mi siervo Job orará por vosotros» (Job 42:8). Ellos obedecen, «y mudó Jehová la aflicción de Job, orando él por sus amigos: y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job» (Job 42:10). El final es sobrio: «Y no se hallaron mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra: y dióles su padre herencia entre sus hermanos. Y después de esto vivió Job ciento y cuarenta años, y vió á sus hijos, y á los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. Murió pues Job viejo, y lleno de días» (Job 42:15-17).
Lo que no sabemos
Sus padres no son nombrados. No se le asigna tribu ni pueblo. Ese vacío conviene dejarlo abierto tal como está: Job entra en el relato sin genealogía. Fuera de su libro, es recordado en Ezekiel 14:14 y Ezekiel 14:20, dos referencias que aquí quedan sin texto citado.
La única mención posterior: James 5:11
Un solo versículo posterior lo nombra: James 5:11. Su texto no se reproduce en este estudio, de modo que solo puede señalarse el hecho, y el hecho ya dice bastante. Un hombre sin tribu ni linaje conocido, que maldijo su día y se justificó más que a Dios, y a quien Dios llamó «mi siervo Job» (Job 42:8), sigue siendo nombrado por los escritores apostólicos. Su historia terminó con oración por los que lo habían condenado (Job 42:9-10). Quien quiera saber para qué lo nombra el apóstol, que abra James 5:11 y lo lea entero.

