Eclesiastés 9
Explicación e historia bíblica para niños pequeños y de preescolar (3 a 6 años)
La Explicación
Era de mañana. El sol entraba por la ventana. Sobre la mesa había pan. Pan calientito, recién horneado. Olía a algo dulce. El aroma llenaba toda la casa. Un hombre se sentó a comer. Se llamaba Salomón, era muy sabio. Salomón miró su pan. Miró su vaso de vino rojo. Sonrió despacio. "Dios está contento conmigo", pensó. "Puedo comer con alegría. Puedo beber con el corazón feliz." Salomón se puso ropa blanca y limpia. Se peinó con aceite que olía a flores. Todos los días hacía lo mismo. Comía, trabajaba, jugaba, dormía. Y sabía algo importante: un día, todos vamos a morir. Los pájaros vuelan libres, hasta que caen en una trampa. Los peces nadan contentos, hasta que caen en una red. Así les pasa a los hombres también. Nadie sabe cuándo llegará su momento. Pero mientras estamos vivos, hay esperanza. Todavía podemos reír. Todavía podemos comer pan juntos. Todavía podemos trabajar con todas nuestras fuerzas. Dios cuida a los que hacen el bien. Dios cuida a los sabios también. Dios los tiene en su mano, siempre.
¿Qué Significa Esto?
Salomón contó una historia pequeña. Había una ciudad chiquita. Muy chiquita, con pocos hombres dentro. Un rey grande vino con su ejército. Rodeó la ciudad con soldados. Construyó torres altas para atacarla. Todos en la ciudad tenían miedo. Pero dentro vivía un hombre pobre. Nadie lo conocía. Nadie pensaba en él. Este hombre era sabio, muy sabio. Con su sabiduría, salvó a toda la ciudad. Nadie se acordó de darle las gracias. Pero él la había salvado igual. Salomón dijo: "La sabiduría es mejor que la fuerza." Mejor que espadas. Mejor que ejércitos grandes y ruidosos.
El Hilo Común
Dios ve a todos los que trabajan. Ve al hombre pobre y sabio. Ve al que come su pan. Dios mira el corazón de cada uno, no el tamaño. Jesús también vino así, pequeño. Sin ejército, sin espadas ni soldados. Pero con amor, salvó a muchas personas. Nadie lo esperaba tan sencillo. Él ayudó de la manera más grande. Dios usa a los pequeños. Dios usa a los sencillos y pobres. Así como usó al hombre de la ciudad.
Para Ti
¿Tienes pan en tu mesa hoy? Cómelo con alegría, es un regalo. Dios te lo dio con amor. ¿Tienes trabajo o juegos que hacer? Hazlos con todas tus fuerzas. No hace falta ser grande ni fuerte. Puedes ser pequeño, como el hombre pobre. Puedes ayudar a otros con amor. Dios también te mira a ti. Dios también está contento contigo hoy.
Hablemos de Esto
¿Qué te gusta comer cuando estás contento?
¿Cómo crees que se sintió el hombre pobre cuando salvó la ciudad?
Oremos Juntos
Dios, gracias por mi pan de hoy. Gracias por mi comida. Ayúdame a estar contento. Ayúdame a trabajar con alegría. Gracias porque me miras, aunque soy pequeño. Amén.
Preguntas sobre Eclesiastés 9
Respuestas breves para quienes leen sobre esto por primera vez.
¿De qué trata Eclesiastés 9?
¿Qué dice Eclesiastés 9?
¿Qué nos enseña Eclesiastés 9 acerca de Dios?
¿Qué puede aprender niños pequeños de Eclesiastés 9?
¿Por qué Eclesiastés 9 es una historia bíblica importante?
Lo que otros descubrieron
Y hallábase en ella un hombre pobre, sabio, el cual libró la ciudad con su sabiduría; y nadie se acordaba de aquel pobre hombre." Salvó a todos y nadie recordó su nombre. Duele, porque tú también has dado sin que nadie lo note. Pero Dios no tiene mala memoria. Lo que la ciudad olvidó, el cielo lo guarda.
Ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes." Salomón no dice que correr sea inútil, dice que correr no te garantiza nada. Duele, porque tú también has entrenado, estudiado, madrugado. Y a veces el premio cayó en otra mano. Ahí aprendes algo: tu vida no descansa en tu rapidez, sino en Dios.
Mejor es la sabiduría que las armas de guerra; mas un pecador destruye mucho bien." Cuesta años levantar algo bueno y basta una lengua suelta, una traición pequeña, para tumbarlo. Salomón no lo dice para asustarte, sino para que te preguntes: hoy, en tu casa, ¿estás construyendo o eres tú el que derriba?
En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza." Ropa limpia y perfume eran señal de fiesta, no de luto. Y Dios te lo pide en medio de un libro que habla de la muerte. Quizá tu manera de honrarlo hoy sea dejar de vestirte de tristeza y recibir el pan de hoy con alegría.
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También tenemos versiones dedicadas para edad escolar (7 a 12 años) y adolescentes (12 en adelante).
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