Para niños de 6 a 12 años

Esdras 9

Explicación e historia bíblica para edad escolar (6-12)

Biblia

La Explicación

Esdras acababa de llegar a Jerusalén con un grupo de judíos que volvían del exilio en Babilonia. Dios los había traído de vuelta a su tierra, les había dado un lugar para reconstruir el templo. Pero entonces unos líderes se acercaron a Esdras con una noticia terrible: el pueblo, incluso los sacerdotes y los levitas, se había mezclado con los pueblos vecinos que vivían según costumbres que Dios había llamado abominables. Se habían casado con mujeres de esos pueblos, y los primeros en hacerlo habían sido justamente los príncipes y los gobernadores, los que debían dar el ejemplo.

Cuando Esdras escuchó esto, no se quedó tranquilo. Rasgó su ropa, se arrancó pelos de la cabeza y de la barba (una forma antigua de mostrar dolor profundo) y se sentó paralizado por el asombro y la tristeza, hasta la hora del sacrificio de la tarde. Entonces se puso de rodillas, extendió sus manos hacia Dios y oró. No pidió excusas para el pueblo. Dijo algo muy fuerte: "Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza."

Esdras no se puso a sí mismo aparte, como si él fuera el bueno y los demás los malos. Dijo "nuestras" culpas, "nuestros" delitos. Reconoció que Dios, a pesar de todo, había tenido misericordia: les había dejado un resto, les había dado nuevamente un lugar en Jerusalén. Y por eso el pecado del pueblo le dolía todavía más. ¿Cómo podían volver a hacer lo mismo que ya antes había llevado a su pueblo al exilio?

Qué Significa Esto

Esta oración nos muestra algo que a veces cuesta entender: alguien puede sentir vergüenza y dolor por un pecado que él mismo no cometió. Esdras no se había casado con una mujer extranjera que viviera siguiendo dioses falsos. Pero se identificó completamente con su pueblo. Sintió el peso de lo que hicieron otros, porque sabía que formaban parte de un mismo pueblo, de una misma historia con Dios.

También vemos que Esdras no suaviza el problema. No dice "bueno, tampoco es tan grave". Habla de "nuestro grande delito" y pregunta en voz alta, sin tener una respuesta fácil, si Dios podría enojarse hasta destruirlos por completo, sin dejar ni un resto. Esa pregunta queda abierta en el capítulo. Esdras no sabe qué hará Dios. Solo sabe que Dios es justo, y que el pueblo está delante de él sin excusas.

El Hilo Conductor

Esdras recuerda algo importante: Dios, aunque el pueblo merecía ser abandonado por completo, les había dejado un resto, un pequeño grupo que sobrevivió. Eso no fue porque el pueblo se lo mereciera, sino por la misericordia de Dios. Esta idea del resto fiel aparece muchas veces en la Biblia: Dios siempre guarda algo, alguien, para cumplir sus promesas.

Esa promesa, el pacto que Dios había hecho con su pueblo, apuntaba hacia adelante, hacia alguien que vendría después para cumplir completamente lo que el pueblo no podía cumplir por sí mismo. Jesús es ese cumplimiento. Él también se identificó con su pueblo, cargó el peso de pecados que no eran suyos, y oró por quienes habían fallado. Esdras llora por el pecado de otros sin haberlo cometido él mismo. Jesús fue más allá: cargó el castigo de un pecado que tampoco era suyo, para que nosotros pudiéramos quedar libres.

Para Ti

Puede que tú nunca hayas hecho algo tan grave como lo que hizo este pueblo. Pero piensa: ¿te importa cuando ves que algo anda mal en tu familia, en tu iglesia, en tu clase, aunque tú no seas el responsable directo? Esdras nos enseña que no basta con decir "yo no hice nada malo". A veces Dios nos invita a sentir con los demás, a orar por ellos, incluso a llorar por cosas que otros hicieron, porque todos somos parte de algo más grande que nosotros mismos.

Hablemos de Esto

¿Por qué crees que Esdras se sintió tan responsable por algo que otros habían hecho, y no él?

¿Alguna vez has sentido vergüenza o tristeza por algo que pasó en tu familia o tu grupo, aunque tú no lo hiciste? ¿Qué hiciste con eso?

Oremos Juntos

Señor, a veces vemos cosas que están mal a nuestro alrededor y no sabemos qué hacer con eso. Enséñanos a no mirar hacia otro lado, sino a traerlo delante de ti, como hizo Esdras. Gracias porque, aunque merecíamos quedarnos solos, tú siempre guardas un resto, siempre dejas una puerta abierta. Gracias porque en Jesús cargaste lo que nosotros no podíamos cargar. Amén.

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Para otros padres o maestros a quienes esto les pueda servir.

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Preguntas sobre Esdras 9

Respuestas breves para quienes leen sobre esto por primera vez.

¿De qué trata Esdras 9?
Esdras acababa de llegar a Jerusalén con un grupo de judíos que volvían del exilio en Babilonia. Dios los había traído de vuelta a su tierra, les había dado un lugar para reconstruir el templo.
¿Qué dice Esdras 9?
Esdras no se puso a sí mismo aparte, como si él fuera el bueno y los demás los malos. Dijo "nuestras" culpas, "nuestros" delitos. Reconoció que Dios, a pesar de todo, había tenido misericordia: les había dejado un resto, les había dado nuevamente un lugar en Jerusalén.
¿Qué nos enseña Esdras 9 acerca de Dios?
También vemos que Esdras no suaviza el problema. No dice "bueno, tampoco es tan grave". Habla de "nuestro grande delito" y pregunta en voz alta, sin tener una respuesta fácil, si Dios podría enojarse hasta destruirlos por completo, sin dejar ni un resto. Esa pregunta queda abierta en el capítulo.
¿Qué puede aprender niños de Esdras 9?
Esa promesa, el pacto que Dios había hecho con su pueblo, apuntaba hacia adelante, hacia alguien que vendría después para cumplir completamente lo que el pueblo no podía cumplir por sí mismo. Jesús es ese cumplimiento. Él también se identificó con su pueblo, cargó el peso de pecados que no eran suyos, y oró por quienes habían fallado.
¿Por qué Esdras 9 es una historia bíblica importante?
¿Alguna vez has sentido vergüenza o tristeza por algo que pasó en tu familia o tu grupo, aunque tú no lo hiciste? ¿Qué hiciste con eso?

Lo que otros descubrieron

Reflexión Editorial en versículo 6

Fíjate en una sola palabra: "nuestras". Esdras no se casó con mujeres extranjeras, no quebrantó esa ley, y aun así ora: "nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza". No se puso aparte del pueblo culpable, se metió dentro. ¿Cuándo fue la última vez que oraste por los pecados de otros como si fueran tuyos?

Reflexión Editorial en versículo 1

Acabadas estas cosas", dice el texto, y justo entonces llega la mala noticia. El templo en pie, las ofrendas hechas, y aun así: "no se han apartado de los pueblos de las tierras". Lo que duele no es el enemigo de afuera, sino la costumbre que entró sin pedir permiso. ¿Qué has dejado de llamar por su nombre en tu vida porque ya te acostumbraste?

Reflexión Editorial en versículo 4

Esdras no corrió a organizar una campaña. Se sentó. "Mas yo estaba sentado atónito hasta el sacrificio de la tarde." Horas de silencio delante de un pecado que ya nadie veía como grave. Y a su alrededor se juntaron "todos los temerosos de las palabras del Dios de Israel". ¿Todavía tiembla algo dentro de ti cuando lees lo que Dios dice, o ya te acostumbraste?

¿Buscas otro grupo de edad?

También tenemos versiones dedicadas para los más pequeños (3 a 5 años) y para adolescentes (13 años en adelante).

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