Génesis 18
Explicación e historia bíblica para edad escolar (6-12)
La Explicación
Hacía calor, mucho calor. Abraham estaba sentado a la puerta de su tienda, bajo el sol del mediodía. De repente levantó los ojos y vio a tres hombres parados cerca de él.
Abraham no se quedó sentado. Corrió hacia ellos y se inclinó hasta el suelo. "Señor", dijo, "si he hallado gracia en tus ojos, no pases de largo. Traeré agua para lavar tus pies, descansa bajo este árbol, y traeré un poco de pan para que tu corazón se conforte." Los hombres respondieron: "Haz así como has dicho."
¡Y entonces Abraham se apresuró! Corrió a la tienda donde estaba Sara. "¡Rápido, prepara pan!" Corrió hacia las vacas y escogió un becerro tierno. Trajo mantequilla y leche. Puso toda esa comida delante de los tres visitantes, y ellos comieron bajo el árbol.
Uno de ellos preguntó: "¿Dónde está Sara tu mujer?" Abraham dijo: "Aquí, en la tienda." Entonces el visitante dijo algo asombroso: "Volveré a ti el año que viene, y Sara tu mujer tendrá un hijo."
Sara escuchaba detrás de la puerta de la tienda. Ella y Abraham eran ya muy viejos. Sara se rió por dentro y pensó: "¿Después de vieja tendré esta alegría?" Pero el Señor le preguntó a Abraham: "¿Por qué se ha reído Sara? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil?" Sara tuvo miedo y dijo que no se había reído. Pero el Señor le respondió: "Sí, te has reído."
Los hombres se levantaron y miraron hacia Sodoma, una ciudad llena de maldad. El Señor le contó a Abraham lo que iba a hacer: el clamor contra Sodoma era muy grande. Iría a ver si era tan malo como decían.
Entonces pasó algo valiente. Abraham se acercó al Señor y preguntó: "¿Destruirás también al justo junto con el malo? ¿Quizá hay cincuenta justos en la ciudad?" El Señor dijo que si encontraba cincuenta justos, perdonaría todo el lugar. Pero Abraham no se quedó ahí. Preguntó por cuarenta y cinco, luego cuarenta, luego treinta, luego veinte, y finalmente por diez. Cada vez el Señor respondió: "No la destruiré." Al final, el Señor se fue, y Abraham volvió a su lugar.
Qué Significa Esto
Dios no se queda lejos, escondido. Vino a visitar a Abraham, comió con él, habló con él como un amigo habla con otro amigo. Eso es sorprendente: el Dios que hizo el cielo y la tierra se sienta bajo un árbol con un hombre viejo.
Dios también cumple lo que promete, aunque parezca imposible. Sara se rió porque pensó que era demasiado tarde para ella. Pero nada es demasiado difícil para Dios.
Y algo más: a Dios le importa la justicia. Abraham le preguntó si destruiría al justo junto con el malo, y Dios mostró que no es así. Él escucha, él responde, él es bueno.
El Hilo Conductor
Dios le había prometido a Abraham que por él serían benditas todas las familias de la tierra. Ese hijo prometido, Isaac, sería parte de esa promesa. Muchos años después, de esa misma familia, nacería Jesús, el que trae bendición a todo el mundo. Aquí vemos también a Abraham hablando cara a cara con Dios, pidiendo misericordia por otros. Jesús también habla al Padre por nosotros, pidiendo gracia.
Para Ti
¿Alguna vez oraste por alguien, pidiendo que Dios tuviera misericordia? Eso hizo Abraham. Puedes orar hoy por una persona que necesita la bondad de Dios. Y cuando algo te parezca imposible, recuerda: para Dios nada es demasiado difícil.
Hablemos de Esto
¿Por qué crees que Abraham corrió a recibir a los visitantes en vez de quedarse sentado?
¿Te atreverías, como Abraham, a preguntarle algo importante a Dios?
Oremos Juntos
Señor, gracias porque te acercas a nosotros como te acercaste a Abraham. Gracias porque nada es demasiado difícil para ti. Ayúdanos a confiar en tus promesas, y a pedir por otros como Abraham pidió por Sodoma. Amén.
Preguntas sobre Génesis 18
Respuestas breves para quienes leen sobre esto por primera vez.
¿De qué trata Génesis 18?
¿Qué dice Génesis 18?
¿Qué nos enseña Génesis 18 acerca de Dios?
¿Qué puede aprender niños de Génesis 18?
¿Por qué Génesis 18 es una historia bíblica importante?
Lo que otros descubrieron
¿Encubriré yo á Abraham lo que voy á hacer?" Dios se detiene a pensar si compartir su corazón con un hombre. Y decide hablar. No porque Abraham lo necesitara para actuar, sino porque el amigo no se queda afuera. Por eso Abraham pudo interceder por Sodoma: alguien le contó. ¿Qué harías tú con lo que Dios te confía?
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También tenemos versiones dedicadas para los más pequeños (3 a 5 años) y para adolescentes (13 años en adelante).
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