Salmos 22
Explicación e historia bíblica para edad escolar (7-12)
La Explicación
Hay un grito al principio de este salmo. Un hombre grita a Dios en medio de la noche: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado?" Clama de día, y Dios no responde. Clama de noche, y tampoco hay silencio para descansar. Este hombre se siente completamente solo.
Pero mira lo que hace después. No deja de hablar con Dios. Recuerda que sus padres, hace mucho tiempo, también clamaron, y Dios los libró. Esperaron en él y no quedaron avergonzados. Entonces, ¿por qué él se siente como un gusano, despreciado por todos?
Escucha lo que le rodea: toros fuertes lo cercan, leones abren su boca para rugir contra él, perros malignos lo rodean. No son animales de verdad, son hombres crueles que quieren destruirlo, pero el salmo los pinta como fieras porque así se siente el peligro. Sus fuerzas se derraman como agua. Su corazón se derrite como cera. Su lengua se pega al paladar de tanta sed. Le han horadado las manos y los pies. Cuenta sus propios huesos, de lo delgado y herido que está. Y los hombres que lo rodean se reparten su ropa, echando suertes sobre ella, como si él ya estuviera muerto.
¿Dirías que esta historia no tiene esperanza? Espera. Después de tanto dolor, algo cambia. El hombre dice que anunciará el nombre de Dios a sus hermanos. Dice que los pobres comerán y quedarán saciados. Dice que toda la tierra se acordará del Señor y se volverá a él. El que estaba solo y herido termina alabando a Dios delante de toda la gente.
Qué Significa Esto
Este salmo nos enseña algo muy importante: podemos decirle a Dios exactamente cómo nos sentimos, incluso cuando sentimos que nos ha dejado solos. No tenemos que fingir que todo está bien. El hombre del salmo grita, llora, pregunta por qué. Y Dios escucha ese grito, aunque no responda enseguida.
También aprendemos que Dios no desprecia al que sufre. El salmo dice que Dios "no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro". Cuando alguien clama a él de verdad, Dios oye.
El Hilo Conductor
¿Sabes quién dijo estas mismas palabras, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado?", muchos años después? Jesús, colgado en la cruz. Sus manos y sus pies fueron atravesados, igual que dice este salmo. Los soldados se repartieron su ropa y echaron suertes sobre ella, exactamente como aquí está escrito. Jesús conocía este salmo de memoria, y mientras sufría, hizo suyas estas palabras antiguas.
Pero Jesús no se quedó atrapado en el dolor. Como el hombre del salmo, él también terminó en victoria. Resucitó, y ahora anuncia el nombre de Dios a sus hermanos, a todos los que creen en él. Lo que empieza en gritos de angustia termina en una fiesta donde todos comen y alaban a Dios.
Para Ti
Cuando tengas miedo, cuando te sientas solo, o cuando algo te duela mucho, puedes hacer lo mismo que este hombre. Puedes decirle a Dios exactamente lo que sientes, aunque sea difícil o confuso. No necesitas palabras bonitas. Puedes decir: "Dios, esto me duele" o "Dios, tengo miedo". Y puedes confiar en que, así como Jesús pasó por el sufrimiento y llegó a la alegría, Dios también te escucha a ti, y un día secará tus lágrimas.
Hablemos de Esto
¿Alguna vez te has sentido tan triste o asustado que no sabías qué decirle a Dios? ¿Qué le dirías?
¿Por qué crees que es importante que Jesús haya sentido el mismo dolor que sentimos nosotros a veces?
Oremos Juntos
Dios mío, a veces nos sentimos solos y con miedo, igual que el hombre de este salmo. Gracias porque tú nos escuchas cuando clamamos. Gracias porque Jesús pasó por el sufrimiento para que nosotros nunca estemos verdaderamente solos. Ayúdanos a confiar en ti incluso cuando no entendemos todo. Amén.
Preguntas sobre Salmos 22
Respuestas breves para quienes leen sobre esto por primera vez.
¿De qué trata Salmos 22?
¿Qué dice Salmos 22?
¿Qué nos enseña Salmos 22 acerca de Dios?
¿Qué puede aprender niños de Salmos 22?
¿Por qué Salmos 22 es una historia bíblica importante?
Lo que otros descubrieron
Abrieron sobre mí su boca, como león rapante y rugiente." Lo que más duele no son las garras, son las bocas. Palabras que rugen, que rodean, que buscan devorar tu nombre. Jesús escuchó ese rugido colgado en la cruz y no respondió con otro rugido. Si hoy te rodean las bocas, no estás solo ahí. Él estuvo primero.
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También tenemos versiones dedicadas para pequeños (3-6 años) y adolescentes (12 en adelante).
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