Explicación bíblica

Colosenses 1:23

Biblia

El texto

Todo lo anterior, la reconciliación, la santidad, el estar sin mancha delante de él, queda colgando de una pequeña palabra: "si". Pablo dice: si permanecéis fundados y firmes en la fe, sin moveros de la esperanza del evangelio que ya habéis oído. Y añade dos cosas que parecen desproporcionadas para una congregación diminuta en un valle de Frigia: ese evangelio "es predicado á toda criatura que está debajo del cielo", y el hombre que les escribe, encadenado y lejos, se presenta como su ministro. Un condicional, un horizonte mundial y un preso firmando la carta.

El corazón

Ese "si" no es una amenaza disfrazada ni una letra pequeña en el contrato de la gracia. Pablo acaba de decir que Cristo los reconcilió "en el cuerpo de su carne por medio de muerte"; la obra está hecha, fuera de ellos, en una cruz romana. Lo que el "si" describe no es cómo se consigue la salvación, sino cómo se ve una salvación verdadera desde dentro: gente que no se mueve. Las imágenes son de construcción, "fundados y firmes", cimiento y edificio que no se desplaza cuando el suelo tiembla. En una región famosa por sus terremotos, eso se entendía sin explicación. La fe cristiana no es un entusiasmo que se renueva cada temporada, sino un permanecer en lo que ya se oyó, mientras nuevos maestros ofrecen algo más elevado, más espiritual, más completo. La esperanza no se mejora; se guarda.

El hilo conductor

Fíjate en la amplitud de la frase: el evangelio "es predicado á toda criatura que está debajo del cielo". Pablo no está exagerando por entusiasmo misionero; está cerrando un círculo que abrió unos versículos antes, cuando dijo que por Cristo "fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra". Lo que fue hecho por él vuelve a él. El mismo alcance que tuvo la creación lo tiene ahora el anuncio de la reconciliación: nada queda fuera del perímetro, ni los tronos ni los esclavos del valle. Desde Génesis, la historia de Dios ha sido la de un Creador que no abandona lo que hizo, y aquí ese hilo llega hasta un salón prestado en Colosas, donde media docena de personas escuchan una carta y descubren que pertenecen a algo del tamaño del cielo.

El espejo

El peligro de los colosenses no era abandonar la fe de un portazo, sino deslizarse. Alguien llegaba con algo más: visiones, reglas de comida, disciplinas que prometían acceso a niveles superiores. Nosotros nos deslizamos igual, aunque el vocabulario cambie. Llevas años en la iglesia y el evangelio te suena a cosa ya sabida, buena para principiantes; lo interesante está ahora en otra parte, en un método, en una causa, en una técnica para que la vida funcione mejor. O llega el temblor real, el diagnóstico, el despido, el hijo que se va, y descubres que lo que te sostenía era la estabilidad de tu rutina y no el cimiento. Pablo no te pide emoción nueva, te pide no moverte de lo que ya oíste. Hoy mismo: escribe o llama a la persona que te anunció por primera vez el evangelio, o que te lo sostuvo cuando te tambaleabas, y dale las gracias en tres frases concretas.

El protagonista

La firma final sorprende: "del cual yo Pablo soy hecho ministro". No dice que se hizo a sí mismo ministro; el verbo es pasivo, algo le ocurrió. Y la palabra que usa, siervo, es la del que sirve la mesa, no la del que preside. Este hombre escribe bajo custodia, probablemente con un soldado cerca, sin haber pisado nunca Colosas. Podría haber apelado a su autoridad apostólica para imponerse; en cambio se coloca debajo del mensaje, como quien lo carga y no como quien lo posee. En el versículo siguiente añade que se goza en lo que padece. Ese es su paisaje interior: un preso sin amargura, convencido de que el evangelio corre libre aunque él no pueda, y que su cadena no es el final de la historia sino parte de ella.

El perfil

Imagina a los que escuchan. Gente de un pueblo que ya conoció días mejores, tejedores y tintoreros con las manos manchadas del color oscuro por el que la región era famosa, esclavos domésticos de pie al fondo de la sala, alguna familia judía descendiente de los colonos traídos siglos atrás, y conversos que hasta hace poco llevaban ofrendas a los santuarios locales. Pablo acababa de llamarlos "extraños y enemigos". Ellos sabían que era verdad. Y ahora oyen que ese mensaje suyo, aprendido de Epafras en una casa, se predica bajo todo el cielo. Para quien vive en un lugar del que nadie habla, esa frase hace algo que no hace en nosotros: les dice que no son una secta marginal del valle, sino la avanzadilla de algo que abarca el mundo entero.

El contexto

Estamos hacia el año 60, en el valle del Lico, en la actual Turquía. Colosas había sido ciudad importante en la ruta hacia el este, pero Laodicea, rica y bancaria, y Hierápolis, con sus aguas termales y su fama religiosa, le habían quitado el protagonismo. La tierra temblaba con frecuencia; pocos años después un terremoto arrasaría la zona. El aire olía a lana, a tintes, a humo de sacrificios. En ese ambiente circulaban maestros que mezclaban devoción a los ángeles, ayunos, calendarios sagrados y promesas de experiencia superior. Y sobre todo flotaba Roma, cuyos heraldos proclamaban edictos "a todo el mundo habitado". Pablo usa el mismo lenguaje imperial para otro anuncio y otro Señor, desde una celda, lo cual era o una locura o una confianza extraordinaria.

Reflexión

¿De qué me estoy moviendo poco a poco, no por una decisión consciente sino por cansancio, distracción o búsqueda de algo más interesante que el evangelio que ya oí?

Si tuviera que presentarme como Pablo lo hace, "siervo de este mensaje", ¿qué tendría que cambiar en mi manera de hablar de mi fe a los que viven conmigo?

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Preguntas frecuentes sobre Colossians 1:23

Respuestas breves a las preguntas más comunes sobre este pasaje bíblico.

¿Qué significa Colosenses 1:23?
Todo lo anterior, la reconciliación, la santidad, el estar sin mancha delante de él, queda colgando de una pequeña palabra: "si". Pablo dice: si permanecéis fundados y firmes en la fe, sin moveros de la esperanza del evangelio que ya habéis oído.
¿De qué trata Colosenses 1:23?
Fíjate en la amplitud de la frase: el evangelio "es predicado á toda criatura que está debajo del cielo". Pablo no está exagerando por entusiasmo misionero; está cerrando un círculo que abrió unos versículos antes, cuando dijo que por Cristo "fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra".
¿Cuál es el contexto histórico de Colosenses 1:23?
La firma final sorprende: "del cual yo Pablo soy hecho ministro". No dice que se hizo a sí mismo ministro; el verbo es pasivo, algo le ocurrió. Y la palabra que usa, siervo, es la del que sirve la mesa, no la del que preside. Este hombre escribe bajo custodia, probablemente con un soldado cerca, sin haber pisado nunca Colosas.
¿Qué nos enseña Colosenses 1:23 sobre el carácter de Dios?
Estamos hacia el año 60, en el valle del Lico, en la actual Turquía. Colosas había sido ciudad importante en la ruta hacia el este, pero Laodicea, rica y bancaria, y Hierápolis, con sus aguas termales y su fama religiosa, le habían quitado el protagonismo. La tierra temblaba con frecuencia; pocos años después un terremoto arrasaría la zona.
¿Por qué Colosenses 1:23 sigue siendo relevante hoy?
Si tuviera que presentarme como Pablo lo hace, "siervo de este mensaje", ¿qué tendría que cambiar en mi manera de hablar de mi fe a los que viven conmigo?
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Lo que la comunidad comparte sobre Colossians 1

Reflexiones, oraciones y acciones de gracias de los lectores y del equipo editorial sobre este pasaje.

Gratitud Editorial en versículo 11

Gracias porque me corroboras "de toda fortaleza, conforme á la potencia de su gloria", y no según mis pocas fuerzas. Gracias por la paciencia que sostiene mis días largos y por ese gozo que me acompaña aun cuando la espera se alarga.

Reflexión Editorial en versículo 28

Pablo repite tres veces la misma palabra: "amonestando á todo hombre, y enseñando en toda sabiduría, para que presentemos perfecto en Cristo Jesús á todo hombre". Nadie sobra, nadie es demasiado difícil. ¿Y tú? Piensa en esa persona que ya diste por perdida. Para Pablo todavía entraba en la cuenta.

Oración Editorial en versículo 16

Padre, todo lo que existe salió de tus manos, lo que veo y lo que no alcanzo a imaginar. Ayúdame a recordar que yo también fui hecho para ti, y que mi vida tiene sentido cuando vuelve a su origen. Hoy te la entrego otra vez.

Gratitud Editorial en versículo 29

Gracias porque no trabajo solo: tu potencia obra en mí poderosamente, como en Pablo. Gracias porque el cansancio de cada día lo sostiene tu fuerza, y lo que yo nunca lograría con mis manos, lo haces Tú en mí mientras lucho.

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