Explicación bíblica

Romanos 8:38

Biblia

El Texto

Pablo llega al final de una larga cadena de preguntas sin respuesta posible: ¿quién acusará?, ¿quién condenará?, ¿quién nos apartará? Y entonces deja de preguntar y afirma: "estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir". Es una lista deliberadamente exhaustiva, hecha de pares opuestos que abarcan todo lo que existe: el morir y el vivir, los poderes invisibles, el hoy y el mañana. Ninguno de esos nombres tiene fuerza para cortar el vínculo entre Dios y los suyos. La frase queda abierta, sin verbo principal, hasta el versículo siguiente, donde por fin cae el peso: nada podrá apartarnos del amor de Dios.

El Núcleo

Fíjate en lo que Pablo no dice. No dice que la muerte no vendrá, ni que los poderes no harán daño, ni que el futuro será amable. Dice que ninguna de esas cosas puede cortar el amor. El verbo griego que traducimos "estoy cierto" es pepeismai, un pasivo: "he sido persuadido". Pablo no se ha convencido a sí mismo con optimismo; alguien lo convenció. La evidencia está tres versículos atrás: Dios "aun á su propio Hijo no perdonó". La certeza no nace de un temperamento fuerte sino de un hecho ocurrido fuera de nosotros, en una cruz. Por eso este amor no es un sentimiento que Dios mantiene mientras nos porta bien, sino un compromiso ya pagado, imposible de revocar.

El Hilo Conductor

Toda la Escritura avanza hacia una pregunta: ¿puede Dios quedarse con un pueblo que se le escapa de las manos? Israel firmó el pacto y lo rompió; los profetas hablaron de un divorcio, y luego de un amor que se negaba a firmarlo. Pablo escribe desde el otro lado de ese drama. La lista de enemigos que enumera es, en el fondo, la lista de todo lo que en la historia bíblica ha separado al hombre de Dios: la muerte que entró en Génesis, los poderes que esclavizan, el tiempo que devora. Y a cada uno le pone un "ni". No porque hayan desaparecido, sino porque Cristo resucitado ya está sentado a la diestra e intercede. El hilo termina en una persona, no en una doctrina.

El Espejo

Léela otra vez y pon nombres propios a la lista. "Ni la muerte": el diagnóstico que te dieron, o el que le dieron a tu madre. "Ni la vida": esta rutina que te desgasta más que cualquier persecución, los lunes, la hipoteca, el matrimonio que se volvió administración. "Ni lo por venir": esa escena que ensayas a las tres de la mañana, la que aún no ha ocurrido y ya te tiene sudando. Pablo no promete que nada de eso te tocará. Promete que nada de eso te separará. Y ahí duele, porque muchos de nosotros oramos pidiendo lo primero y nos ofendemos cuando recibimos lo segundo. También hay orgullo aquí: si crees que tu fidelidad sostiene la relación, esta lista te humilla, porque tú no apareces en ella.

Contexto

Pablo escribe a una iglesia que él no fundó, en la capital del imperio, a mediados de los años cincuenta. Roma había expulsado a los judíos años antes; muchos creyentes habían vuelto a una comunidad que ya no era la suya. Sabían lo que era perder la casa por un decreto. Las palabras "principados" y "potestades" no eran metáfora abstracta: nombraban a la vez las fuerzas espirituales y las estructuras de poder que decidían quién vivía. Y el versículo 36, que Pablo acaba de citar del Salmo 44, dice sin adornos: "somos estimados como ovejas de matadero". Esta certeza no se escribió en un despacho tranquilo. Se escribió para gente que sabía que el cuchillo era una posibilidad real, y que pocos años después lo sería mucho más.

El Intertexto

El Salmo 44, que Pablo cita justo antes, es una queja: el pueblo sufre sin haber sido infiel y acusa a Dios de dormir. Pablo no lo suaviza; lo deja en su crudeza y luego dice "antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer". No niega el lamento, lo envuelve. Y cuando pone la muerte al principio de su lista, recoge lo que dirá en 1 Corintios 15: la muerte es el último enemigo en ser destruido, el último, no el primero. Es decir, seguirá dando batalla hasta el final. Pablo no la borra del mapa; la degrada de vencedora a enemiga derrotada que todavía se mueve.

El Protagonista

El protagonista no es Pablo, aunque hable en primera persona. Es Dios, y lo que aquí se revela de él es una tenacidad casi incómoda. Este es el Dios que no perdonó a su propio Hijo con tal de no perdernos a nosotros; el que justifica cuando otros acusan; el que, según el versículo 26, se mete dentro de nuestra oración cuando ya no sabemos qué pedir. No ama porque encuentre algo amable, ama porque decidió amar y pagó por esa decisión. Un amor así no consuela como una manta; confronta, porque quita de tus manos el control de la relación. Y sólo entonces, cuando ya no depende de ti, empieza a descansarte de verdad.

Reflexión

¿Cuál de los nombres de la lista de Pablo es el tuyo esta semana, y qué cambiaría si dejaras de pedir que desaparezca y empezaras a pedir no ser separado?

¿Dónde estás intentando sostener tú un amor que ya fue pagado por otro?

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Preguntas frecuentes sobre Romans 8:38

Respuestas breves a las preguntas más comunes sobre este pasaje bíblico.

¿Qué significa Romanos 8:38?
Pablo llega al final de una larga cadena de preguntas sin respuesta posible: ¿quién acusará?, ¿quién condenará?, ¿quién nos apartará? Y entonces deja de preguntar y afirma: "estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir".
¿De qué trata Romanos 8:38?
Fíjate en lo que Pablo no dice. No dice que la muerte no vendrá, ni que los poderes no harán daño, ni que el futuro será amable. Dice que ninguna de esas cosas puede cortar el amor. El verbo griego que traducimos "estoy cierto" es pepeismai, un pasivo: "he sido persuadido".
¿Cuál es el contexto histórico de Romanos 8:38?
Toda la Escritura avanza hacia una pregunta: ¿puede Dios quedarse con un pueblo que se le escapa de las manos? Israel firmó el pacto y lo rompió; los profetas hablaron de un divorcio, y luego de un amor que se negaba a firmarlo. Pablo escribe desde el otro lado de ese drama.
¿Qué nos enseña Romanos 8:38 sobre el carácter de Dios?
Léela otra vez y pon nombres propios a la lista. "Ni la muerte": el diagnóstico que te dieron, o el que le dieron a tu madre. "Ni la vida": esta rutina que te desgasta más que cualquier persecución, los lunes, la hipoteca, el matrimonio que se volvió administración.
¿Por qué Romanos 8:38 sigue siendo relevante hoy?
Pablo escribe a una iglesia que él no fundó, en la capital del imperio, a mediados de los años cincuenta. Roma había expulsado a los judíos años antes; muchos creyentes habían vuelto a una comunidad que ya no era la suya. Sabían lo que era perder la casa por un decreto.
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Lo que la comunidad comparte sobre Romans 8

Reflexiones, oraciones y acciones de gracias de los lectores y del equipo editorial sobre este pasaje.

Oración Editorial en versículo 11

Padre, el mismo poder que levantó a Jesús vive en mí, aunque muchas veces no lo sienta. Cuando el cansancio me gana y mi cuerpo pesa, recuérdame que tu Espíritu también da vida a lo que en mí parece agotado. Hoy confío en eso.

Gratitud Editorial en versículo 17

Gracias porque no me dejaste como extraño, sino que me hiciste hijo, y siendo hijo, también heredero: "herederos de Dios, y coherederos de Cristo". Gracias porque hasta lo que hoy me duele lo compartes conmigo, y me guardas la promesa de ser glorificado junto a Ti.

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