Llamados a dejarlo todo
Llamado y obediencia
Breves reflexiones para reposar en Él, inspiradas en pasajes bíblicos de Génesis 12:1, Amós 7:14-15, Filipenses 2:6-7 and Génesis 17:5.
☀ Momento de la mañana
EMPERO Jehová había dicho á Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, á la tierra que te mostraré;
Génesis 12:1
A las 6:50 revisas el calendario del día y ves esa decisión que llevas semanas postergando: el traslado, la conversación pendiente, el paso que sabes que debes dar pero que sigues aplazando porque lo conocido pesa menos que lo incierto.
Abram no recibió un mapa. Recibió una orden que lo desprendía de tres capas de seguridad a la vez: su tierra, el suelo donde todo tenía sentido; su parentela, la red que lo sostenía; y la casa de su padre, el lugar donde su identidad estaba fijada desde que nació. Dios no le dio el destino primero. Le pidió que soltara antes de mostrarle hacia dónde.
Eso es lo que distingue este llamado: la promesa viene después de la obediencia, no antes. Abram caminó sin ver el final, confiando en que Quien hablaba también guiaría cada paso siguiente.
Hoy quizás no te pida cruzar fronteras, pero sí reconocer qué parentela, qué costumbre o qué seguridad te está costando más soltar para avanzar hacia lo que Él te muestra. No necesitas verlo todo. Necesitas dar el paso de hoy.
Hoy
Escribe en un papel el nombre de eso que más te cuesta dejar atrás esta semana, y di en voz alta: Aquí estoy, muéstrame el camino.
✦ Momento del mediodía
Entonces respondió Amós, y dijo á Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y cogedor de cabrahigos: Y Jehová me tomó de tras el ganado, y díjome Jehová: Ve, y profetiza á mi pueblo Israel.
Amós 7:14-15
El mundo da por hecho que para hablar con peso hace falta un título, una formación reconocida, un lugar en la jerarquía. Sin eso, mejor cállate. Amós rompe esa regla sin pedir permiso.
Está de pie en Betel, el santuario del rey, y el sacerdote Amasías acaba de ordenarle que se vaya, que ese no es sitio para él. Amós no responde con credenciales. Responde con su currículum real: boyero, y cogedor de cabrahigos. Esto último era un trabajo duro y poco honroso, se pinchaba el fruto del sicómoro para que madurara, comida de gente pobre, no de gente con estudios. Ese era Amós antes de abrir la boca en Betel.
Lo que le costó fue precisamente eso: hablar sin tener ningún derecho reconocido a hacerlo. Lo que cambió en él no fue su currículum, sino quién lo sacó del rebaño. Jehová me tomó, dice. No se presentó él mismo, lo sacaron de en medio de su trabajo.
Hoy, a mitad de tu jornada, entre una tarea y la siguiente, puede que tengas algo verdadero que decir y ninguna razón oficial para decirlo. Amós dice que esa no es excusa.
Hoy
Antes de que acabe esta tarde, busca a esa persona concreta y dile en voz alta, con tus propias palabras, lo honesto que has estado callando por no sentirte con autoridad para decirlo.
◐ Momento de la tarde
El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual á Dios: Sin embargo, se anonadó á sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante á los hombres;
Filipenses 2:6-7
¿Qué es lo primero que defiendes cuando alguien amenaza con quitarte tu lugar?
Pablo escribe esto encadenado, probablemente en Roma, a una iglesia que amaba, la de Filipos. Pero esa iglesia tenía un problema concreto: dos mujeres, líderes reconocidas, estaban en desacuerdo, y la fricción se filtraba por toda la congregación. La gente defendía su posición, su razón, su lugar. Por eso Pablo no empieza con un sermón sobre la humildad en abstracto. Empieza cantando un himno sobre Cristo.
La palabra clave es "usurpación". En el griego detrás de este texto hay un término que describe algo que se agarra con fuerza, como un botín que no se suelta, algo que se exhibe como propio para sacar ventaja. Cristo, siendo igual a Dios, no trató esa igualdad así. No la usó como un derecho que había que defender. La soltó.
Eso no cuadra con cómo defendemos nuestro lugar, nuestra razón, nuestro crédito en el trabajo o en casa. Soltar algo que de verdad te pertenece no es debilidad, pero tampoco es gratis: a Cristo lo llevó hasta la cruz. El texto no promete que soltar sea indoloro.
Hoy
Hoy, piensa en una discusión reciente donde tenías razón y lo sabías. Escribe una frase breve a esa persona reconociendo su parte, sin añadir tu defensa detrás.
☾ Momento de la tarde
Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.
Génesis 17:5
Abram tenía noventa y nueve años, sin hijo propio, cuando cayó sobre su rostro delante de Dios una tarde más, igual que tantas otras tardes de los últimos veinticuatro años de espera. Esa vez no recibió una explicación. Recibió un nombre nuevo.
Abram significaba algo como padre enaltecido, un nombre digno, pero cerrado, sin futuro escrito en él. Abraham suena casi igual, pero carga una palabra distinta dentro: padre de muchedumbre. Dios no le cambió el sonido por capricho, le puso en la boca, cada vez que alguien lo llamara, la promesa que todavía no se veía en ningún lado.
Imagina repetir ese nombre nuevo sin tener aún ni un hijo. Cada vez que alguien le decía Abraham, era como si Dios insistiera: esto es lo que va a ser, aunque hoy no lo veas.
Hay algo de eso en una noche cualquiera, cuando el día se cierra y lo que Dios ha dicho sobre tu vida todavía no coincide del todo con lo que ves. Un nombre nuevo no cambia las circunstancias de inmediato, pero cambia cómo te nombras a ti mismo mientras esperas.
Hoy
Esta noche, escribe en un papel tu nombre, y debajo una frase corta de lo que Dios dice que eres o que hará, no lo que hoy sientes que eres. Déjalo sobre tu mesa de noche para verlo al despertar.
Lee estos pasajes en la Reina Valera (1909)
Toca un pasaje para leer el texto completo aquí mismo.
1EMPERO Jehová había dicho á Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, á la tierra que te mostraré;
14Entonces respondió Amós, y dijo á Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y cogedor de cabrahigos:
15Y Jehová me tomó de tras el ganado, y díjome Jehová: Ve, y profetiza á mi pueblo Israel.
6El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual á Dios:
7Sin embargo, se anonadó á sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante á los hombres;
5Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.
¿Quieres profundizar?
Para cada versículo de estas reflexiones puedes obtener una explicación bíblica profunda con contexto, trasfondo y aplicación.
Comenzar un estudio profundo