Entregarlo todo sin reservas
Entrega total
Breves reflexiones para reposar en Él, inspiradas en pasajes bíblicos de Hechos 4:37, 1 Reyes 18:21, Levítico 24:2-3 and Mateo 1:24-25.
☀ Momento de la mañana
Como tuviese una heredad, la vendió, y trajo el precio, y púsolo á los pies de los apóstoles.
Hechos 4:37
A las siete de la mañana, antes de salir de casa, revisas el móvil y ves el mensaje de un compañero: anoche tuvo una mala noticia y hoy tiene que entrar a trabajar como si nada. No sabes qué escribirle. Te quedas con el pulgar sobre la pantalla, sin palabras.
A un hombre llamado José, los apóstoles le pusieron un apodo que se quedó con él para siempre: Bernabé, hijo de consolación. No era su nombre de nacimiento, era lo que la gente veía cuando lo veía a él. Un nombre que no describe lo que alguien dice de sí mismo, sino lo que otros reconocen en él con el tiempo.
Y lo curioso es que la Escritura no se detiene en el apodo, sino en lo que hizo después: tenía un campo, lo vendió, y puso el dinero a los pies de los apóstoles. La consolación de Bernabé no fue solo una palabra amable en el momento oportuno, fue algo que le costó algo real.
Hoy, al empezar el día, quizá no tengas un campo que vender, pero sí tienes diez minutos y un nombre en la cabeza, el de alguien que necesita saber que no está solo. Eso también cuenta como consolación, cuando es concreta.
Hoy
Escribe ahora mismo ese mensaje al compañero, al familiar o al amigo en el que has pensado, con una frase concreta de ánimo, y envíalo antes de empezar cualquier otra cosa hoy.
✦ Momento del mediodía
Y acercándose Elías á todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.
1 Reyes 18:21
Quedarse sin decidir pasa por sabiduría, una manera inteligente de no cerrar puertas mientras se observa cómo caen las cosas. Elías llama a eso cojear, no prudencia.
El Carmelo era un monte conocido por su verdor, un promontorio que se veía desde el mar, asociado desde siempre con la fertilidad y la lluvia. Precisamente allí, en territorio de Baal, dios de la tormenta y la cosecha, Elías levanta un altar con doce piedras y cava una zanja alrededor. No es un lugar neutral: es el terreno donde el pueblo ya había decidido, sin decirlo, a quién servir cuando llegaba la sequía.
La hora de la ofrenda de la tarde era un momento fijo, conocido por todos en Israel, el instante del sacrificio diario en el templo. Elías elige ese mismo reloj para hacer la pregunta en voz alta frente a toda la gente reunida en la ladera: ¿hasta cuándo van a cojear entre dos pensamientos?
A media mañana de trabajo también se cojea así, sin ruido, sin fuego del cielo, solo postergando una decisión que ya pesa. El texto no pide drama, pide que el pueblo abra la boca y responda, cosa que no hicieron.
Hoy
Escribe en una frase la decisión concreta que llevas días postergando entre dos opciones. Luego dila en voz alta, o escríbela en un mensaje a alguien de confianza, antes de que termine el día.
◐ Momento de la tarde
Manda á los hijos de Israel que te traigan aceite de olivas claro, molido, para la luminaria, para hacer arder las lámparas de continuo. Fuera del velo del testimonio, en el tabernáculo del testimonio, las aderezará Aarón desde la tarde hasta la mañana delante de Jehová, de continuo: estatuto perpetuo por vuestras edades.
Levítico 24:2-3
Hay una lámpara que nadie ve arder, y sin embargo nunca se apaga.
El aceite no era cualquiera. Tenía que ser de olivas machacadas, no exprimidas en prensa, sino golpeadas a mano, para que ardiera limpio, sin humo que ensuciara el aire cerrado del tabernáculo. Y Aarón tenía una tarea que nadie aplaudía: cada noche, desde el atardecer hasta la mañana, debía cuidar esa llama. No era un encendido único y glorioso. Era una repetición callada, noche tras noche, estatuto perpetuo, dice el texto, para todas las generaciones.
Nadie estaba allí para verlo. No había público en el lugar santo a medianoche. Solo Aarón, el aceite, la mecha, y la oscuridad que la luz tenía que vencer otra vez.
Esto molesta un poco si uno busca una fe de momentos altos, de fuego que cae del cielo una sola vez. Pero el candelero no pedía eso. Pedía presencia sostenida, mantenimiento fiel, alguien dispuesto a volver cada noche aunque nada pareciera cambiar. Esta tarde, cuando el cansancio ya pesa y nada brilla con fuerza, quizás eso es justamente lo que se te pide: no una llama espectacular, sino una vela que no se apague porque alguien la sigue cuidando.
Hoy
Esta noche, antes de acostarte, enciende una vela y quédate cerca de ella un rato, sin teléfono, sin contárselo a nadie, solo cuidando que arda.
☾ Momento de la tarde
Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió á su mujer. Y no la conoció hasta que parió á su hijo primogénito: y llamó su nombre JESUS.
Mateo 1:24-25
En un pueblo como Nazaret, cuando un hombre pedía a una mujer, no se la llevaba esa misma semana a vivir con él. Pasaba primero todo un año, a veces más, en el que la pareja ya era legalmente esposo y esposa, aunque ella seguía en casa de su padre y él preparaba un lugar para recibirla. Ese tiempo de espera se llamaba desposorio, y era tan vinculante que romperlo exigía una carta de divorcio, no un simple adiós.
Por eso, cuando el texto dice que José recibió a María como su mujer, no está hablando del inicio de la relación, sino del final de ese largo tiempo de espera y fidelidad. Él ya era su marido desde el desposorio. Lo que hace ahora es cumplir lo que había prometido, llevarla a su casa, darle su nombre, protegerla con su propio honor delante de todo el pueblo.
Esa costumbre protegía sobre todo a la mujer: su palabra empeñada tenía peso legal, su futuro no dependía del capricho de nadie. Dios entró en el mundo dentro de ese marco de promesas guardadas, de un hombre que cumple lo que dijo aunque no entienda del todo lo que está pasando.
Hoy
Hoy quizás tú también sostienes una promesa hecha hace tiempo, a alguien, a Dios, a ti mismo. Esta noche, escribe en una nota esa promesa con una sola frase y guárdala donde la veas mañana al despertar.
Lee estos pasajes en la Reina Valera (1909)
Toca un pasaje para leer el texto completo aquí mismo.
37Como tuviese una heredad, la vendió, y trajo el precio, y púsolo á los pies de los apóstoles.
21Y acercándose Elías á todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.
2Manda á los hijos de Israel que te traigan aceite de olivas claro, molido, para la luminaria, para hacer arder las lámparas de continuo.
3Fuera del velo del testimonio, en el tabernáculo del testimonio, las aderezará Aarón desde la tarde hasta la mañana delante de Jehová, de continuo: estatuto perpetuo por vuestras edades.
24Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió á su mujer.
25Y no la conoció hasta que parió á su hijo primogénito: y llamó su nombre JESUS.
¿Quieres profundizar?
Para cada versículo de estas reflexiones puedes obtener una explicación bíblica profunda con contexto, trasfondo y aplicación.
Comenzar un estudio profundo
