Dios es bueno y cuida de ti
Dios es bueno
Cuatro breves momentos bíblicos para niños, basados en Salmos 118:29, Proverbios 27:1, Marcos 10:49-50 and Salmos 139:2.
☀ Momento de la mañana
Alabad á Jehová porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
Salmos 118:29 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Da gracias a Dios porque Él es bueno, y su amor nunca se termina.
Hoy es sábado. No hay que vestirse rápido ni correr por la puerta. Puedes quedarte un rato más bajo las mantas, escuchar los ruidos de la cocina, y pensar con calma en lo que viene: jugar, ir al parque, o ayudar a mamá a ordenar tu cuarto.
Dios es bueno todos los días, también en un sábado tranquilo. Su cariño no depende de si corres, saltas o simplemente descansas en el sofá viendo dibujos. Te quiere igual cuando construyes una torre de bloques que cuando ayudas a poner la mesa. Su amor no se acaba nunca, como una luz que siempre está encendida.
Tu turno
Hoy, antes de salir a jugar, dile a alguien de tu casa: gracias por cuidarme.
✦ Momento del mediodía
NO te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día.
Proverbios 27:1 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: No sabes todo lo que pasará hoy ni mañana, pero Dios sí lo sabe y cuida de ti.
¿Ya sabes qué vas a hacer esta tarde? A lo mejor sales a andar en bici, juegas con tus hermanos o simplemente descansas viendo dibujos. Un sábado puede llevarte por muchos caminos distintos.
A veces hacemos planes grandes para el día, pero algo cambia. Empieza a llover, o un amigo no puede venir a jugar. Eso está bien. No necesitas saber todo lo que va a pasar hoy. Dios ya lo sabe, y camina contigo en cada momento, tanto en los planes que sí se cumplen como en los que cambian.
Tu turno
Hoy, antes de empezar tu tarde libre, cuéntale a mamá o papá un plan lindo que te gustaría hacer, aunque no sepas si se cumplirá tal cual.
✩ Momento de la tarde
Entonces Jesús parándose, mandó llamarle: y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza: levántate, te llama. El entonces, echando su capa, se levantó, y vino á Jesús.
Marcos 10:49-50 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Jesús se detuvo y pidió que llamaran al hombre ciego. El hombre tiró su capa y se levantó corriendo hacia Jesús.
¿Alguna vez gritaste para que alguien te viera entre mucha gente? Bartimeo era ciego y estaba sentado al lado del camino, pidiendo ayuda. Mucha gente pasaba y nadie lo miraba. Pero Jesús se detuvo. En medio de todo el ruido, Jesús escuchó su voz.
Eso es lo que a veces te hace sentir pequeño, cuando parece que nadie te nota. Pero Jesús no es así. Él se para, te mira, y dice tu nombre. Bartimeo estaba tan feliz que tiró su capa y corrió, sin pensarlo dos veces.
Tu turno
Hoy en la tarde, cuando alguien en casa esté ocupado, detente un momento y pregúntale cómo le fue el día.
☾ Momento de la tarde
Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos.
Salmos 139:2 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Dios sabe cuándo te sientas a jugar y cuándo te levantas. Él conoce todo lo que piensas, siempre.
Hoy fue sábado, un día sin prisa. Quizás jugaste en el jardín, ayudaste a mamá a hacer galletas, o simplemente descansaste en el sofá con papá. Y toda la tarde, sin que lo notaras, Dios estuvo mirándote con cariño.
No hace falta que Le cuentes todo con palabras. Él ya sabe cuándo corriste, cuándo te caíste, cuándo te reíste fuerte. Sabe también lo que piensas justo ahora, mientras te pones la pijama y buscas tu almohada. Nada de lo que hiciste hoy se Le escapó, y eso no da miedo, da paz.
Tu turno
Antes de cerrar los ojos, cuéntale a Dios en voz baja una cosa buena que pasó hoy.
Lee estos pasajes en la Biblia
Toca un pasaje y léelo aquí mismo, junto con tus padres o tu maestro.
29Alabad á Jehová porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
1NO te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día.
49Entonces Jesús parándose, mandó llamarle: y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza: levántate, te llama.
50El entonces, echando su capa, se levantó, y vino á Jesús.
2Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos.
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