Balac, hijo de Zippor: el rey de Moab que quiso comprar una maldición
Quién fue y cuándo vivió
Balac (בָּלָק), hijo de Zippor (Numbers 22:13-16), fue rey de Moab. Se le sitúa en la era del desierto, hacia 1706 a. C. a 1451 a. C. (era situada según la cronología de Ussher (1650)). Su nombre aparece en cuarenta y un versículos repartidos en cinco libros, desde Numbers 22:2 hasta Revelation 2:14, aunque casi todo su relato se concentra en tres capítulos de Numbers. Fuera de allí es un nombre recordado, no un personaje que actúa.
El miedo de un rey
La primera mención lo presenta en Numbers 22:2, y la siguiente lo pone hablando en nombre de Moab (Numbers 22:4). De ahí nace su plan: enviar mensajeros con paga adivinatoria a Balaam (Numbers 22:7). La respuesta llega en boca del propio profeta: «Así Balaam se levantó por la mañana, y dijo á los príncipes de Balac: Volveos á vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros. Y los príncipes de Moab se levantaron, y vinieron á Balac, y dijeron: Balaam no quiso venir con nosotros» (Numbers 22:13-16).
Balac no acepta el no. En el mismo pasaje se lee que «tornó Balac á enviar otra vez más príncipes, y más honorables que los otros», con el ruego: «Ruégote que no dejes de venir á mí». La estrategia del rey consiste en subir la oferta hasta que el precio venza a la palabra de Jehová. Balaam ya había respondido antes a esa lógica (Numbers 22:10; Numbers 22:18).
Cuando por fin el profeta viene, el encuentro deja al descubierto la mentalidad del rey: «Y Balac dijo á Balaam: ¿No envié yo á ti á llamarte? ¿por qué no has venido á mí? ¿no puedo yo honrarte?». La contestación marca el límite de toda la historia: «La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré» (Numbers 22:35-41). Juntos entran en la ciudad de Husoth.
Siete altares, y otra vez siete
El rey obedece al ritual sin discutirlo: «Y BALAAM dijo á Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros. Y Balac hizo como le dijo Balaam: y ofrecieron Balac y Balaam un becerro y un carnero en cada altar» (Numbers 23:1-3). Balac queda junto a su holocausto mientras el profeta va solo a buscar a Jehová, que le pone palabra en la boca (Numbers 23:5; Numbers 23:7), y el resultado arranca la queja del rey (Numbers 23:11).
Entonces prueba a cambiar de sitio (Numbers 23:13). El segundo intento repite el esquema: «Ponte aquí junto á tu holocausto, y yo iré á encontrar á Dios allí... y díjole Balac: ¿Qué ha dicho Jehová? Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; escucha mis palabras, hijo de Zippor» (Numbers 23:15-18).
El tercer intento nace de la desesperación: «Ya que no lo maldices, ni tampoco lo bendigas», dice el rey, y la respuesta es la misma de siempre: «¿No te he dicho que todo lo que Jehová me dijere, aquello tengo de hacer?». Aun así insiste: «Ruégote que vengas, te llevaré á otro lugar; por ventura parecerá bien á Dios que desde allí me lo maldigas». Y sube al profeta a la cumbre de Peor, que mira hacia Jesimón, donde vuelven los siete altares, los siete becerros y los siete carneros (Numbers 23:25-30).
El desenlace es la ira del rey (Numbers 24:10) y una réplica que resume lo que Balac nunca entendió: «Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio; mas lo que Jehová hablare, eso diré yo» (Numbers 24:12-13). Después, cada uno vuelve por su camino (Numbers 24:25).
Menciones posteriores
Después de Numbers, Balac no vuelve a actuar. Es nombrado una vez en Joshua 24:9, una vez en Judges 11:25 y una vez en Micah 6:5. Son recuerdos, no escenas: el nombre del rey de Moab quedó incrustado en la memoria del pueblo al que quiso maldecir.
Los fracasos, sin maquillaje
El pecado de Balac está a la vista y el texto no lo esconde. Intentó comprar una maldición con dinero y honores (Numbers 22:13-16; Numbers 24:12-13). Cuando le dijeron que no, no se replanteó nada: mandó más mensajeros y más importantes. Cuando la palabra de Jehová no le sirvió, cambió de monte, como si Dios dependiera del paisaje (Numbers 23:13; Numbers 23:25-30). Financió siete altares tres veces, no para buscar al Dios que allí hablaba, sino para forzar un resultado (Numbers 23:1-3). Y terminó furioso (Numbers 24:10) contra el único hombre que le repetía la verdad.
Lo que no sabemos
De su familia solo se nombra a su padre, Zippor (Numbers 22:13-16; Numbers 23:15-18). No se nombra a ningún hijo suyo. Tampoco se dice aquí cómo terminó su reinado ni cuándo murió.
El eco final, en Revelation 2:14
La única referencia posterior a los libros ya citados es Revelation 2:14, y es la única de ese tipo que este expediente registra. Su texto no está citado aquí, de modo que no lo desarrollamos más allá de lo que la referencia misma indica: mucho después del episodio de Moab, el nombre de este rey seguía sobre la mesa en una palabra dirigida a una iglesia. Lo que Balac quiso comprar y no pudo, esa palabra de Jehová que no se traspasa ni por una casa llena de plata y oro (Numbers 24:12-13), es la que sigue teniendo la última voz.
