Enoc caminó con Dios y no fue hallado
Quién es y cuándo vivió
Enoc (חֲנוֹךְ) es un hombre del tiempo anterior al diluvio, hijo de Jared y padre de Methuselah, uno de los primeros patriarcas. Según la cronología de Ussher, Annals of the World (1650), fue "nacido en 3382 a. C., murió en 3017 a. C. (365 años)". Su huella en el texto bíblico es breve: diez versículos repartidos en Genesis, 1 Chronicles, Luke, Hebrews y Jude. Aparece por primera vez en Genesis 5:18 y por última vez en Jude. Es poco material, y sin embargo de lo más cargado que se lee en aquellas listas.
La genealogía que lo introduce
Enoc entra como un nombre dentro de una lista: "Y vivió Jared ciento sesenta y dos años, y engendró á Henoch. Y vivió Jared, después que engendró á Henoch, ochocientos años: y engendró hijos é hijas" (Genesis 5:18-19). Nada más se dice de él en ese punto. Es el hijo de otro, mencionado por existir, como tantos nombres de ese capítulo.
El caminar y la desaparición
Entonces la lista se rompe. "Y vivió Henoch sesenta y cinco años, y engendró á Mathusalam. Y caminó Henoch con Dios, después que engendró á Mathusalam, trescientos años: y engendró hijos é hijas. Y fueron todos los días de Henoch trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Henoch con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios" (Genesis 5:21-24).
Vale la pena notar el orden. El caminar con Dios se fecha desde el nacimiento de su hijo: trescientos años de andar con Dios que comienzan cuando nace Methuselah. No se nos presenta a un solitario, sino a un padre que engendró hijos e hijas mientras caminaba. Y el desenlace rompe el patrón del capítulo: de los demás se cuentan los años vividos y luego la muerte; de Enoc se dice que desapareció, porque le llevó Dios. El texto no explica el cómo. Solo nombra la causa: Dios.
Un nombre en las listas
Después de Genesis, Enoc reaparece como pura mención. En 1 Chronicles 1:3 es un nombre entre dos: "Enoch, Mathusalem, Lamech,". En Luke 3:37 ocurre lo mismo dentro de la genealogía que allí se traza: "Que fué de Mathusala, que fué de Enoch, que fué de Jared, que fué de Maleleel,". No hay escena, no hay diálogo, no hay episodio. Es un eslabón conservado, y conviene decirlo tal cual: en esos lugares no se le añade historia alguna.
Lo que añaden Hebrews y Jude
Hebrews 11:5 interpreta la desaparición de Genesis: "Por la fe Enoc fué traspuesto para no ver muerte, y no fué hallado, porque lo traspuso Dios. Y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado á Dios". Aquí se nombra lo que en Genesis quedaba implícito: fe, y un testimonio de haber agradado a Dios anterior al traslado. El agradar vino primero; el ser llevado, después.
Jude 1:14 le pone palabras en la boca por única vez: "De los cuales también profetizó Enoc, séptimo desde Adam, diciendo: He aquí, el Señor es venido con sus santos millares,". Es el único discurso suyo que se conserva, y es el anuncio de una venida.
Queda una tensión que no conviene disimular: la cronología de Ussher, Annals of the World (1650), habla de una muerte en 3017 a. C., mientras Hebrews 11:5 dice expresamente que fue traspuesto "para no ver muerte". La línea cronológica es un cálculo de fechas hecho por un autor del siglo diecisiete; el texto citado es el que dice qué ocurrió.
Faltas
El expediente no registra ninguna falta ni pecado de Enoc, y los pasajes citados tampoco mencionan ninguno. Esto es un silencio, no una declaración de perfección. Sencillamente no se cuenta nada en su contra, como tampoco se cuenta casi nada más de él. Lo que sí se afirma es lo de Hebrews 11:5: tuvo testimonio de haber agradado a Dios, y ese testimonio se atribuye a la fe, no a una hoja de servicios.
Lo que no sabemos
No sabemos el nombre de su madre ni el de la madre de Methuselah. No se nombran sus otros hijos e hijas, aunque Genesis 5:21-24 dice que los engendró. No sabemos dónde vivió, ni a quiénes dirigió la profecía que cita Jude 1:14, ni cómo fue el traslado, ni adónde. Genesis dice "desapareció, porque le llevó Dios" y no dice más. Tampoco sabemos en qué consistió en la práctica aquel caminar de trescientos años, más allá de lo que Hebrews 11:5 llama fe y testimonio de agradar a Dios. Donde el texto calla, callamos.
La línea hacia el Señor
Hebrews 11:5 sitúa a Enoc entre los que por la fe recibieron testimonio, y retiene de él la fe, no los años. Jude 1:14 lo llama "séptimo desde Adam" y pone en su boca el anuncio: "He aquí, el Señor es venido con sus santos millares". Y Luke 3:37 conserva su nombre en la genealogía que allí se traza, entre Mathusala y Jared, de modo que aquel hombre de los días anteriores al diluvio queda enlazado con el relato que Luke cuenta. Un hombre que agradó a Dios, que anunció la venida del Señor con sus santos millares, y que no fue hallado porque Dios lo llevó.

