Jonás, hijo de Amittai: el profeta que predicó a Nínive
Un profeta del reino dividido
Jonás, hijo de Amittai, aparece en el texto bíblico como profeta, natural de Gath-hepher (2 Kings 14:25). Su vida se sitúa en la era del reino dividido, hacia 975 a. C. a 586 a. C., era situada según la cronología de Ussher (1650). Es un marco amplio, no una fecha personal: no disponemos de más precisión y no conviene afinar lo que el texto no afina. Su huella bíblica es breve en extensión y grande en peso: veinticuatro versículos repartidos entre Jonah, 2 Kings, Matthew y Luke.
El testimonio de 2 Kings 14:25
La única mención de Jonás fuera de su libro y de los evangelios lo presenta cumplido, no fracasado: "El restituyó los términos de Israel desde la entrada de Amath hasta la mar de la llanura, conforme á la palabra de Jehová Dios de Israel, la cual había él hablado por su siervo Jonás hijo de Amittai, profeta que fué de Gath-hepher" (2 Kings 14:25). El versículo citado no nombra a quien restituyó esos términos; solo dice "él". A quien sí nombra es a Jonás, y lo llama "su siervo", palabra que queda puesta sobre él antes de que el lector conozca su huida o su enojo.
La predicación en Nínive
El libro que lleva su nombre lo menciona en Jonah 1:1, 1:3, 1:5, 1:7, 1:15, 1:17, 2:1, 2:10, 3:1 y 4:1. De esos versículos no tenemos aquí el texto, y no los rellenaremos con lo que creemos recordar. La escena que sí podemos leer empieza después: "Y levantóse Jonás, y fué á Nínive, conforme á la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad sobremanera grande, de tres días de camino. Y comenzó Jonás á entrar por la ciudad, camino de un día, y pregonaba diciendo: De aquí á cuarenta días Nínive será destruída" (Jonah 3:3-4).
Es un mensaje sin condiciones expresas, sin promesa de indulto, sin más adorno que un plazo. Un día de camino dentro de una ciudad de tres días. Y el resultado queda recogido siglos después en Matthew 12:41: "ellos se arrepintieron á la predicación de Jonás".
La choza, la calabacera y el viento solano
El profeta no se queda a celebrar. "Y salióse Jonás de la ciudad, y asentó hacia el oriente de la ciudad, é hízose allí una choza, y se sentó debajo de ella á la sombra, hasta ver qué sería de la ciudad. Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le defendiese de su mal: y Jonás se alegró grandemente por la calabacera" (Jonah 4:5-6). Se sienta a mirar, como espectador del juicio que él mismo ha anunciado.
El desenlace de la escena es duro: "Y acaeció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano; y el sol hirió á Jonás en la cabeza, y desmayábase, y se deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que mi vida. Entonces dijo Dios á Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte" (Jonah 4:8-9).
Los fallos que el texto no oculta
El relato no protege a Jonás. El mismo hombre por cuya palabra fueron restituidos los términos de Israel (2 Kings 14:25) se alegra grandemente por una planta (Jonah 4:6) y se enoja hasta la muerte cuando llega el viento solano (Jonah 4:9). Pide morir en el mismo aliento en que se queja. Se sienta fuera de la ciudad "hasta ver qué sería de la ciudad" (Jonah 4:5), después de haber pregonado su destrucción. El capítulo se abre además con una mención suya en Jonah 4:1, y hay otra en Jonah 1:3. Dios no lo destituye por ello: le hace una pregunta y deja que él mismo se retrate en la respuesta.
Lo que no sabemos
De Jonás conocemos el nombre de su padre, Amittai, y su ciudad, Gath-hepher (2 Kings 14:25). No se nombran hijos suyos. No se indica tribu ni pueblo alguno. Cuánto vivió, cómo terminó, qué fue de él tras la última pregunta que se le dirige: nada de eso consta, y nosotros tampoco lo inventaremos.
La señal de Jonás
Este profeta enojado se convierte en el único signo dado a una generación: "La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron á la predicación de Jonás; y he aquí más que Jonás en este lugar" (Matthew 12:39-41).
Lo mismo se lee en Luke 11:29-30: "Esta generación mala es: señal busca, mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás. Porque como Jonás fué señal á los Ninivitas, así también será el Hijo del hombre á esta generación". La advertencia vuelve en Luke 11:32 y en Matthew 16:4.
El profeta que deseaba la muerte bajo una calabacera termina señalando al Hijo del hombre en el corazón de la tierra. Y quienes oyeron su predicación en Nínive se levantarán frente a quienes tienen delante "más que Jonás" (Matthew 12:41).

