Génesis 1:26
El Texto
Después de cinco días en que Dios ha hablado y las cosas simplemente han sido ("Sea la luz: y fué la luz"), la voz cambia de registro. Ya no es una orden dirigida a la tierra o a las aguas, sino algo que suena a deliberación interior: "Hagamos al hombre á nuestra imagen, conforme á nuestra semejanza". Y a esa criatura, todavía no hecha, se le asigna de antemano un lugar: que ejerza señorío sobre los peces, las aves, las bestias, toda la tierra y todo lo que se arrastra sobre ella. Es decir: antes de existir, el ser humano ya tiene un parecido y una tarea. Lo primero que sabemos de nosotros es que fuimos pensados, hablados en plural, y encargados.
El Corazón
Detente en ese plural. Dios no dice "haya hombre", como dijo "haya expansión". Dice "hagamos", y en ese verbo se abre una grieta de misterio que el texto no cierra. Sea cual sea la explicación que prefiramos, el efecto sobre el lector es el mismo: la creación del ser humano no brota de un decreto impersonal, sino de algo que se parece a una conversación dentro de Dios mismo. Somos fruto de una deliberación, no de un descuido ni de un impulso. Y el contenido de esa deliberación es asombroso: la imagen. En el mundo antiguo, la imagen de un dios se colocaba en el templo, y la imagen de un rey en las provincias que gobernaba, para representar su presencia allí donde el rey no estaba en persona. Génesis toma ese lenguaje imperial y lo entrega a cada ser humano sin excepción. No a un faraón: al hombre y a la mujer, a los que trabajan la tierra, a los que nadie retrata en piedra. Somos la estatua viva que Dios plantó en su propio mundo.
El Hilo Conductor
Si somos imagen, entonces la historia que sigue es la historia de una imagen que se desfigura. Génesis 3 no borra el versículo 26, pero lo empaña: seguimos representando a Dios, y lo representamos mal. Caín lleva la imagen y mata. Nosotros la llevamos y explotamos aquello sobre lo que debíamos señorear. Por eso el Nuevo Testamento no dice que Cristo restaura una copia averiada, sino que él mismo es "la imagen del Dios invisible" (Colosenses 1:15), el original que estaba en la mente de Dios cuando dijo "hagamos". Lo cito porque cambia la dirección de la lectura: no medimos a Cristo por lo que sabemos del ser humano, medimos al ser humano por lo que vemos en Cristo. Y entonces el señorío del versículo 26 se revela por fin en su forma verdadera, en alguien que reina lavando pies.
El Espejo
Hay dos maneras de perder este versículo. Una es olvidar la imagen: mirarte al espejo un martes cualquiera, con el cuerpo que envejece, el trabajo que nadie nota, la cuenta bancaria que no cuadra, y concluir en silencio que no representas nada. La otra es olvidar que es imagen y no original: comportarte en tu casa, en tu oficina, con tus hijos, como si el señorío fuera propiedad y no encargo, como si las cosas y las personas bajo tu mano existieran para tu comodidad. El texto desarma ambas. No eres poco, y no eres dueño. Eres representante, y la dignidad y el límite vienen en el mismo paquete.
Hoy, antes de acostarte, nombra en voz alta a una persona que esté bajo tu autoridad de algún modo (un hijo, un empleado, un alumno, alguien que depende de ti) y di frente a Dios: "es imagen tuya, no propiedad mía". Solo eso, en voz alta.
La Pregunta
Queda una incomodidad que no conviene disimular. Dios dice "señoree", y la palabra es fuerte; el versículo 28 añade "sojuzgadla". Durante siglos hemos leído eso como licencia para arrasar, y los bosques talados y los mares vaciados son, en parte, el resultado. ¿Nos entregó Dios el mundo para gastarlo? El texto mismo protesta: el señorío se ejerce como imagen de aquel que acaba de mirar todo lo hecho y decir que era bueno en gran manera. Un representante que destruye lo que su rey ama no es representante, es usurpador. Pero la pregunta no se cierra del todo, porque el texto no explica cómo se ejerce ese dominio, y esa ausencia nos deja sin coartada. Dios confió, y confiar siempre es arriesgado.
El Intertexto
El Salmo 8 vuelve sobre este versículo con asombro y con vértigo: "¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria?", pregunta el poeta bajo un cielo lleno de estrellas, y responde que Dios lo hizo poco menor que los ángeles y puso todo bajo sus pies. Es Génesis 1:26 cantado de noche, cuando la dignidad humana parece menos evidente. El contraste está en Génesis 5:3, donde Adán engendra un hijo "a su semejanza, conforme a su imagen": el mismo vocabulario, pero ahora la imagen se transmite por línea humana, con todo lo que ya se ha roto. Entre esos dos textos vivimos: portadores de un parecido divino que heredamos también quebrado.
El Detalle
Fíjate en el orden interno del versículo. Primero "á nuestra imagen", luego "conforme á nuestra semejanza". La segunda palabra suaviza la primera. Imagen podría sonar a duplicado, a réplica exacta; semejanza (en hebreo demut, parecido, algo que se asemeja) introduce distancia. Somos como Dios, no somos Dios. Ese matiz, colocado en la misma frase, es una advertencia antigua contra la tentación más vieja: la de la serpiente, que dos capítulos después ofrecerá cerrar precisamente esa distancia. El versículo 26 nos da todo lo que la serpiente promete, salvo una cosa: la identidad con Dios. Y resulta que esa única cosa que no tenemos es justamente la que no necesitamos. La grieta entre imagen y semejanza no es un defecto de fábrica; es el espacio donde cabe la adoración.
Reflexión
¿En qué relación concreta de tu vida ejerces un señorío que se parece más a la posesión que a la representación, y qué cambiaría mañana si recordaras de quién es la imagen que tienes delante?
El plural de "hagamos" sugiere que fuiste pensado antes de ser hecho. ¿Qué hace esa idea con tus dudas más persistentes sobre si vales algo, y por qué te cuesta tanto creerla más de unos minutos?
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Preguntas frecuentes sobre Genesis 1:26
Respuestas breves a las preguntas más comunes sobre este pasaje bíblico.
¿Qué significa Génesis 1:26?
¿De qué trata Génesis 1:26?
¿Cuál es el contexto histórico de Génesis 1:26?
¿Qué nos enseña Génesis 1:26 sobre el carácter de Dios?
¿Por qué Génesis 1:26 sigue siendo relevante hoy?
Lo que la comunidad comparte sobre Genesis 1
Reflexiones, oraciones y acciones de gracias de los lectores y del equipo editorial sobre este pasaje.
Lo que nos habla la palabra de Dios en Génesis 1:1,2. LA DIVINIDAD manifestándose,Cómo DIos, creó lo visible de lo que no se veía ,por la palabra,el verbo,y el movimiento de su ESPÍRITU fue constituido el universo ,no por dioses inventandos por las mismas criaturas como los babilónicos y los egipcios y unas teorías erróneas que confrontan la VERDAD de la PALABRA DE DIOS.Por el conocimiento de la palabra es la FE de DIOS en nuestros ser que nos confirma que nada es de nosotros y que lo que tenemos es porque Dios nos los concedió por medios de Sus dones en nuestras vidas . Por lo tanto toda la gloria es para nuestro DIOS y creador de nuestras vidas. Cómo también la vida eterna por medio de su hijo JESUCRISTO.🙏😇.
En el libro de génesis vemos la grandeza de Dios al hacer todas las cosas de la creación todo lo hizo hermoso para bien de la humanidad
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