Para niños de 3 a 6 años

Números 11

Explicación e historia bíblica para niños pequeños y de preescolar (3 a 6 años)

Biblia

La Explicación

Era muy temprano en la mañana. El desierto estaba silencioso. Solo había arena, piedras y muchas tiendas. Dentro de las tiendas dormía el pueblo de Dios.

Y afuera, sobre el suelo, brillaba algo blanco. Pequeñito, como semillitas. Se llamaba maná. Dios lo enviaba cada noche, con el rocío.

El pueblo lo recogía. Lo molía. Hacía tortitas. Sabía a aceite fresco, suave y rico. Cada día había comida. Cada día. Dios nunca se olvidaba.

Pero un día alguien dijo: "Ya me cansé del maná." Y otro dijo: "Yo quiero carne." Y empezaron a llorar. Sentados en la puerta de sus tiendas. Llorando y llorando. "En Egipto comíamos pescado," decían. "Y pepinos, y melones, y cebollas."

Moisés lo oyó todo. Y Moisés estaba muy cansado. Fue a hablar con Dios. "Es demasiado para mí solo," dijo. "No puedo cargar a todo este pueblo."

Dios escuchó a Moisés. Dios siempre escucha. "Trae setenta hombres," dijo Dios. "Ellos te van a ayudar." Y así fue. Moisés ya no estaba solo.

¿Qué Significa Esto?

Dios también escuchó el llanto del pueblo. "¿Quieren carne? Tendrán carne."

Y entonces vino un viento. Un viento grande y fuerte. El viento trajo pájaros. Miles y miles de pajaritos pequeños. Cayeron por todo el campamento. Por todos lados, montones y montones.

El pueblo corrió afuera. Recogieron todo el día. Y toda la noche. Y todo el día siguiente. Comieron, y comieron, y comieron más.

Pero nadie dijo gracias. Se habían olvidado de Dios. Y muchos se pusieron muy enfermos. Fue un día muy triste en el desierto.

Dios les daba pan cada mañana. Y ellos dijeron: no es suficiente.

El Hilo Conductor

Mucho, mucho tiempo después, vino Jesús. Jesús también estaba en un lugar vacío. Y mucha gente tenía hambre. Entonces Jesús les dio pan. Suficiente para todos. Todos comieron y quedaron contentos.

Y Jesús dijo algo hermoso: "Yo soy el pan." El pan que nunca se acaba. Jesús nunca se olvida de ti. Como el maná blanco cada mañana. Dios da, y da, y sigue dando.

Para Ti

Hoy también hay comida en tu mesa. Pan. Leche. Quizá una manzana. Dios te la dio. Le puedes decir gracias. También cuando no es tu comida favorita.

Y a veces tú también lloras. Porque quieres algo mucho, mucho. Eso está bien. Dios te escucha. Así como escuchó a Moisés.

Pero mira también lo que ya tienes. Tu cama. Tu casa. Las manos que te cuidan. Todo eso viene de Dios.

Conversemos

¿Qué comida rica te dio Dios hoy?

¿Qué le quieres decir a Dios: gracias, o por favor?

Oremos Juntos

Querido Dios, gracias por mi comida. Gracias porque tú no te olvidas de mí. Gracias por Jesús, el pan que nunca se acaba. Amén.

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Para otros padres o maestros a quienes esto les pueda servir.

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Preguntas sobre Números 11

Respuestas breves para quienes leen sobre esto por primera vez.

¿De qué trata Números 11?
Era muy temprano en la mañana. El desierto estaba silencioso. Solo había arena, piedras y muchas tiendas. Dentro de las tiendas dormía el pueblo de Dios.
¿Qué dice Números 11?
Pero un día alguien dijo: "Ya me cansé del maná." Y otro dijo: "Yo quiero carne." Y empezaron a llorar. Sentados en la puerta de sus tiendas. Llorando y llorando. "En Egipto comíamos pescado," decían. "Y pepinos, y melones, y cebollas."
¿Qué nos enseña Números 11 acerca de Dios?
Y entonces vino un viento. Un viento grande y fuerte. El viento trajo pájaros. Miles y miles de pajaritos pequeños. Cayeron por todo el campamento. Por todos lados, montones y montones.
¿Qué puede aprender niños pequeños de Números 11?
Mucho, mucho tiempo después, vino Jesús. Jesús también estaba en un lugar vacío. Y mucha gente tenía hambre. Entonces Jesús les dio pan. Suficiente para todos. Todos comieron y quedaron contentos.
¿Por qué Números 11 es una historia bíblica importante?
Y a veces tú también lloras. Porque quieres algo mucho, mucho. Eso está bien. Dios te escucha. Así como escuchó a Moisés.

Lo que otros descubrieron

Reflexión Editorial en versículo 14

No puedo yo solo soportar á todo este pueblo, que me es pesado en demasía." Moisés no lo dijo en oración piadosa y compuesta, lo dijo agotado, al borde. Y Dios no lo regañó por débil: le dio setenta hombres para cargar con él. Quizá lo que estás llevando sola nunca fue para tus hombros solos. Dilo. Dios sabe responder a esa clase de sinceridad.

Reflexión Editorial en versículo 7

Y era el maná como semilla de culantro, y su color como color de bedelio." En medio de las quejas del pueblo, Dios detiene el relato para describirte el maná con ternura, como quien muestra un tesoro. Ellos lloraban por las cebollas de Egipto y despreciaban este pan del cielo. ¿Cuántas veces he mirado con desdén lo que Dios sostiene sobre mi mesa cada día?

Reflexión Editorial en versículo 34

Aquel lugar se llamó "Kibrot hataava", las tumbas de la codicia. Allí quedaron enterrados los que tanto ansiaron carne, los que despreciaron el maná del cielo por el antojo de Egipto. Dios les dio lo que pidieron, y con ello vino la muerte.

Piensa un momento en aquello que tanto anhelas hoy. ¿Y si Dios te lo concediera? No todo deseo cumplido es bendición. A veces la mayor misericordia del Padre es no darte lo que le ruegas con lágrimas equivocadas.

¿Buscas algo para niños un poco mayores?

También tenemos versiones dedicadas para edad escolar (7 a 12 años) y adolescentes (12 en adelante).

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For parents and teachers: Escrito especialmente para leerse en voz alta a niños de 3 a 6 años. Úsalo como punto de partida para una conversación con tu hijo, no como única fuente. This explanation is generated automatically by language models. While we strive for theological soundness, the software can make mistakes.

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