Números 11
Explicación e historia bíblica para edad escolar (7-12)
La Explicación
El pueblo de Israel ha salido de Egipto. Dios los guía por el desierto hacia la tierra prometida. Pero en Números 11 algo sale mal. La gente empieza a quejarse. No se dice exactamente por qué, pero se quejan tanto que el Señor lo escucha, y un fuego cae sobre el borde del campamento. Moisés ora, y el fuego se apaga. A ese lugar lo llamaron Taberá, que significa "incendio".
Después vienen otras quejas. Hay gente en medio del pueblo que empieza a llorar por comida. "¡Quién nos diera a comer carne!", dicen. Y se acuerdan de Egipto: los pescados, los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas, los ajos. Todo gratis, dicen. Se olvidan de que en Egipto eran esclavos. Y añaden algo que duele: "Nada sino maná ven nuestros ojos".
El maná era el pan que Dios les daba cada mañana. Bajaba con el rocío. Era pequeño como semilla de culantro, se podía moler, cocer, hornear, y sabía como pan con aceite fresco. Un regalo del cielo, literalmente. Pero se les había vuelto aburrido.
Moisés lo escucha todo, y también él se derrumba. Le dice a Dios: "¿Por qué me haces esto? ¿Acaso este pueblo es mi hijo, que debo cargarlo como una madre a su bebé? No puedo yo solo con toda esta gente. Si vas a seguir así, mejor mátame". Son palabras muy fuertes. Moisés está cansado hasta el fondo del alma.
Dios responde con dos cosas. Primero, le da ayuda a Moisés: setenta ancianos recibirán parte del mismo Espíritu que hay en él, para que compartan la carga. Segundo, le da al pueblo lo que pidió, pero de una manera terrible. Un viento trae codornices desde el mar, tantas que cubren el suelo alrededor del campamento. La gente se lanza a recogerlas todo un día y toda una noche. Pero mientras la carne todavía está entre sus dientes, viene una plaga. Muchos mueren. A ese lugar lo llamaron Kibrot-hataava, que significa "las tumbas de los que codiciaron".
En medio de todo esto pasa algo hermoso. Dos hombres, Eldad y Medad, se habían quedado en el campamento en lugar de ir al tabernáculo. Y aun así el Espíritu vino sobre ellos, y profetizaron allí donde estaban. Josué quiere impedirlos, pero Moisés dice: "¿Tienes celos por mí? Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta". Moisés no quiere ser el único especial. Quiere que Dios hable a todos.
¿Qué Significa Esto?
Este capítulo es honesto sobre algo difícil: el pueblo tiene todo lo que necesita, pero no está contento. Dios les da pan del cielo cada día, y ellos lo llaman aburrido. Quejarse parece pequeño, pero aquí se ve que hay algo debajo: no confían en que Dios sabe lo que hacen.
Y también es honesto sobre Moisés. Este gran líder está tan cansado que le pide a Dios que lo mate. La Biblia no lo esconde. Los héroes de la fe también se quiebran. Y Dios no se enoja con Moisés por decirlo; le manda ayuda.
Dios se enoja con las quejas, sí. Pero fíjate: cuando Moisés se queja en oración, Dios lo escucha con paciencia. Hay una diferencia entre quejarse contra Dios y hablar honestamente con Dios.
El Hilo Conductor
El maná apunta hacia adelante. Jesús dijo una vez: "Yo soy el pan de vida". Él es el verdadero maná del cielo. Y el deseo de Moisés, "ojalá todo el pueblo fuera profeta, ojalá Dios pusiera su Espíritu sobre todos", se cumplió en Pentecostés, cuando el Espíritu Santo bajó sobre todos los que creen en Jesús. Lo que Moisés soñaba, Dios lo hizo realidad.
Para Ti
Piensa en lo que tienes: una casa, comida, gente que te quiere, y sobre todo un Dios que te habla. Es fácil aburrirse de eso y mirar lo que otros tienen. Quejarse es contagioso, en la casa, en la clase, entre amigos. La próxima vez que sientas ganas de quejarte, prueba algo distinto: dile a Dios honestamente lo que sientes, como hizo Moisés. Dios prefiere una oración sincera antes que una queja murmurada.
Hablemos De Esto
¿Por qué crees que la gente se quejaba del maná, si era un regalo de Dios? ¿Te pasa algo parecido a veces?
Moisés le dice a Dios que ya no puede más. ¿Es correcto hablarle así de honestamente a Dios? ¿Por qué sí o por qué no?
Oremos Juntos
Señor, gracias por todo lo que nos das cada día, aunque a veces no lo veamos. Perdónanos cuando nos quejamos en lugar de agradecer. Enséñanos a hablar contigo honestamente, como Moisés. Y gracias por Jesús, el verdadero pan del cielo, y por tu Espíritu que quieres darnos a todos. Amén.
Preguntas sobre Números 11
Respuestas breves para quienes leen sobre esto por primera vez.
¿De qué trata Números 11?
¿Qué dice Números 11?
¿Qué nos enseña Números 11 acerca de Dios?
¿Qué puede aprender niños de Números 11?
¿Por qué Números 11 es una historia bíblica importante?
Lo que otros descubrieron
No puedo yo solo soportar á todo este pueblo, que me es pesado en demasía." Moisés no lo dijo en oración piadosa y compuesta, lo dijo agotado, al borde. Y Dios no lo regañó por débil: le dio setenta hombres para cargar con él. Quizá lo que estás llevando sola nunca fue para tus hombros solos. Dilo. Dios sabe responder a esa clase de sinceridad.
Y era el maná como semilla de culantro, y su color como color de bedelio." En medio de las quejas del pueblo, Dios detiene el relato para describirte el maná con ternura, como quien muestra un tesoro. Ellos lloraban por las cebollas de Egipto y despreciaban este pan del cielo. ¿Cuántas veces he mirado con desdén lo que Dios sostiene sobre mi mesa cada día?
Aquel lugar se llamó "Kibrot hataava", las tumbas de la codicia. Allí quedaron enterrados los que tanto ansiaron carne, los que despreciaron el maná del cielo por el antojo de Egipto. Dios les dio lo que pidieron, y con ello vino la muerte.
Piensa un momento en aquello que tanto anhelas hoy. ¿Y si Dios te lo concediera? No todo deseo cumplido es bendición. A veces la mayor misericordia del Padre es no darte lo que le ruegas con lágrimas equivocadas.
¿Buscas otro grupo de edad?
También tenemos versiones dedicadas para pequeños (3-6 años) y adolescentes (12 en adelante).
Abrir en la herramienta de la Biblia para niños