Para niños de 3 a 6 años

Romanos 4

Explicación e historia bíblica para niños pequeños y de preescolar (3 a 6 años)

Biblia

La Explicación

Había una vez un hombre viejo. Se llamaba Abraham.

Abraham tenía arrugas en la cara. Tenía el pelo blanco. Era muy, muy viejo.

Y Dios le dijo algo increíble: "Abraham, tendrás un hijo".

¡Un hijo! Pero Abraham era muy viejo. Su esposa Sara también era muy vieja.

¿Qué hizo Abraham? ¿Se rió? ¿Dijo que no?

No. Abraham creyó a Dios. Simplemente creyó.

No hizo nada especial. No construyó nada. No ganó una medalla. Solo creyó lo que Dios le dijo.

Y Dios estaba muy contento con eso.

¿Qué Significa Esto?

Dios miró a Abraham y pensó: "Este hombre confía en mí".

Eso le gustó mucho a Dios. Tanto, que Dios dijo: "Abraham es bueno para mí".

No porque Abraham hubiera hecho algo grande. Sino porque creyó.

¿Ves? A veces pensamos que hay que ganarse el amor de Dios. Hacer cosas buenas, portarse bien.

Pero Abraham no ganó nada. Solo confió. Como un niño que salta a los brazos de su papá, sin dudar.

Dios cuida a los que confían en él. Así de sencillo.

El Hilo Conductor

Mucho tiempo después, nació alguien muy especial. Se llamaba Jesús.

Jesús murió en una cruz, por todas las cosas malas que hacemos.

Y luego, Dios lo levantó de entre los muertos. ¡Vivo otra vez!

¿Y sabes qué? Dios dice que si tú crees en Jesús, como Abraham creyó en la promesa, Dios te mira y dice: "Este niño es bueno para mí".

No porque seas perfecto. Sino porque confías en Jesús.

Igual que Abraham, hace tanto tiempo.

Para Ti

¿Tú confías en alguien? Tal vez en tu mamá, cuando te lleva de la mano por la calle oscura.

Tal vez en tu papá, cuando te lanza al aire y sabes que te va a atrapar.

Así puedes confiar en Dios. Él te atrapa siempre.

No necesitas ser perfecto. Solo puedes decir: "Dios, yo creo en ti".

Y Dios, como hizo con Abraham, te mirará con una sonrisa muy grande.

—

Hablemos de Esto

¿Alguna vez confiaste en alguien, aunque no entendías todo lo que pasaba?

¿Qué sientes cuando piensas que Dios te atrapa, como un papá que te lanza al aire?

Oremos Juntos

Dios, gracias por Abraham, que confió en ti. Gracias por Jesús, que murió y volvió a vivir. Yo también quiero confiar en ti, como un niño pequeño. Atrápame siempre, Padre celestial. Amén.

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Para otros padres o maestros a quienes esto les pueda servir.

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Preguntas sobre Romanos 4

Respuestas breves para quienes leen sobre esto por primera vez.

¿De qué trata Romanos 4?
Pero Abraham no ganó nada. Solo confió. Como un niño que salta a los brazos de su papá, sin dudar.
¿Qué dice Romanos 4?
¿Y sabes qué? Dios dice que si tú crees en Jesús, como Abraham creyó en la promesa, Dios te mira y dice: "Este niño es bueno para mí".
¿Qué nos enseña Romanos 4 acerca de Dios?
Dios, gracias por Abraham, que confió en ti. Gracias por Jesús, que murió y volvió a vivir. Yo también quiero confiar en ti, como un niño pequeño. Atrápame siempre, Padre celestial. Amén.

Lo que otros descubrieron

Reflexión Editorial en versículo 22

Por lo cual también le fué atribuído á justicia." Ese "por lo cual" mira hacia atrás: Abraham contempló su cuerpo ya gastado, la promesa imposible, y aun así le dio gloria a Dios. Lo que Dios le contó no fueron logros, fue confianza. ¿Qué promesa estás midiendo hoy con tus fuerzas en vez de con su palabra?

Reflexión Editorial en versículo 13

Porque no por la ley fué dada la promesa á Abraham ó á su simiente, que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe." Abraham no tenía mandamientos escritos que cumplir, solo una voz que le prometió lo imposible. Y creyó. ¿Y tú? Quizá llevas años intentando merecer lo que Dios ya quiso regalarte.

Reflexión Editorial en versículo 6

David, que sabía lo que era caer hondo, no habla de recompensa sino de regalo: "Bienaventurado el hombre al cual Dios atribuye justicia sin obras." Atribuir es poner en tu cuenta algo que tú no ganaste. ¿Cuánto tiempo llevas intentando merecer lo que Dios ya decidió darte?

Reflexión Editorial en versículo 16

Para que la promesa sea firme." Ahí está la razón de todo. Si dependiera de tu obediencia perfecta, la promesa temblaría cada mañana con tu ánimo. Dios la puso en la fe para colgarla de su gracia y no de tu fuerza. Lo que sostiene tu salvación hoy no es tu buen día, es Él.

¿Buscas algo para niños un poco mayores?

También tenemos versiones dedicadas para edad escolar (7 a 12 años) y adolescentes (12 en adelante).

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For parents and teachers: Escrito especialmente para leerse en voz alta a niños de 3 a 6 años. Úsalo como punto de partida para una conversación con tu hijo, no como única fuente. This explanation is generated automatically by language models. While we strive for theological soundness, the software can make mistakes.

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