Romanos 4
Explicación e historia bíblica para edad escolar (6-12)
La Explicación
Había una vez un hombre viejo llamado Abraham. Dios le había hecho una promesa enorme: tendría un hijo, y de ese hijo saldrían tantas personas como estrellas hay en el cielo. Pero Abraham ya tenía casi cien años. Su esposa Sara también era muy viejita. ¿Un bebé? Parecía imposible.
Pablo, el que escribe esta carta, pregunta algo interesante: ¿cómo consiguió Abraham que Dios lo mirara con buenos ojos? ¿Fue porque hizo muchas cosas buenas? No. La Escritura dice: "Y creyó Abraham á Dios, y le fué atribuído á justicia". Eso quiere decir que Abraham confió en lo que Dios le dijo, aunque no lo entendía, aunque parecía imposible. Y Dios dijo: "Eso basta. Eso es lo que yo quería ver."
Pablo también habla del rey David, que escribió que es feliz el hombre a quien Dios perdona, cuyos pecados quedan cubiertos, a quien el Señor no le apunta ninguna culpa. No por lo bueno que hizo, sino porque Dios decidió perdonarlo.
Abraham no tenía ninguna señal especial en su cuerpo cuando creyó a Dios. La circuncisión vino después, como un sello, como un sello que se pone en una carta después de escribirla. Primero creyó, después vino la señal. Por eso Abraham puede ser padre de fe para todos los que confían en Dios, tengan o no esa señal.
¿Qué Significa Esto?
Esto es muy importante: Dios no mira primero cuántas cosas buenas hemos hecho. Mira si confiamos en él. Abraham no podía arreglar su problema. Era demasiado viejo, Sara también. No había manera humana de tener ese hijo. Pero la Escritura dice que Abraham no dudó, sino que "fué esforzado en fe, dando gloria á Dios, plenamente convencido de que todo lo que había prometido, era también poderoso para hacerlo".
¿Te imaginas confiar así? Cuando todo parece imposible, cuando tu cuerpo o tu situación dicen "no puede ser", y tú sigues creyendo porque Dios lo dijo. Eso es lo que a Dios le agrada.
El Hilo Común
Esta historia de Abraham no se queda solo en el pasado. Pablo dice que no fue escrita solamente para Abraham, sino también para nosotros. Nosotros creemos en Dios, "el cual levantó de los muertos á Jesús Señor nuestro". Jesús fue entregado a la muerte por nuestros pecados, y resucitó para que nosotros fuéramos declarados justos delante de Dios.
Así como Dios le dio vida a algo muerto, el cuerpo viejo de Abraham, la matriz cerrada de Sara, también le dio vida a Jesús cuando estaba muerto en la tumba. El mismo Dios que hace nacer vida donde no la hay, hizo que Jesús resucitara. Y si confiamos en él, también a nosotros se nos cuenta como justos.
Para Ti
¿Hay algo en tu vida que parece imposible? Tal vez algo que te da miedo, o un problema que no sabes cómo resolver. Abraham no se hizo fuerte porque dejó de sentir miedo. Se hizo fuerte porque siguió creyendo en Dios, aunque las cosas parecían difíciles.
Puedes orar hoy diciendo: "Dios, confío en ti aunque no entiendo cómo vas a arreglar esto." Esa es la misma fe de Abraham.
Hablemos De Esto
¿Qué cosa te parece imposible a ti, pero crees que Dios puede hacerla?
¿Por qué crees que a Dios le agrada más que confiemos en él, en vez de que hagamos muchas cosas buenas para impresionarlo?
Oremos Juntos
Padre celestial, gracias porque como Abraham, podemos confiar en ti aunque las cosas parezcan imposibles. Gracias porque levantaste a Jesús de los muertos, y por él nos haces justos delante de ti. Ayúdanos a creer como Abraham creyó. Amén.
Preguntas sobre Romanos 4
Respuestas breves para quienes leen sobre esto por primera vez.
¿De qué trata Romanos 4?
¿Qué dice Romanos 4?
¿Qué nos enseña Romanos 4 acerca de Dios?
¿Qué puede aprender niños de Romanos 4?
¿Por qué Romanos 4 es una historia bíblica importante?
Lo que otros descubrieron
Por lo cual también le fué atribuído á justicia." Ese "por lo cual" mira hacia atrás: Abraham contempló su cuerpo ya gastado, la promesa imposible, y aun así le dio gloria a Dios. Lo que Dios le contó no fueron logros, fue confianza. ¿Qué promesa estás midiendo hoy con tus fuerzas en vez de con su palabra?
Porque no por la ley fué dada la promesa á Abraham ó á su simiente, que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe." Abraham no tenía mandamientos escritos que cumplir, solo una voz que le prometió lo imposible. Y creyó. ¿Y tú? Quizá llevas años intentando merecer lo que Dios ya quiso regalarte.
David, que sabía lo que era caer hondo, no habla de recompensa sino de regalo: "Bienaventurado el hombre al cual Dios atribuye justicia sin obras." Atribuir es poner en tu cuenta algo que tú no ganaste. ¿Cuánto tiempo llevas intentando merecer lo que Dios ya decidió darte?
Para que la promesa sea firme." Ahí está la razón de todo. Si dependiera de tu obediencia perfecta, la promesa temblaría cada mañana con tu ánimo. Dios la puso en la fe para colgarla de su gracia y no de tu fuerza. Lo que sostiene tu salvación hoy no es tu buen día, es Él.
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También tenemos versiones dedicadas para los más pequeños (3 a 5 años) y para adolescentes (13 años en adelante).
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