3 Juan 1
Explicación e historia bíblica para edad escolar (7-12)
La Explicación
Esta es una carta muy corta, casi como un mensaje escrito a mano y enviado con un mensajero. La escribe alguien que se llama a sí mismo "el anciano". No dice su nombre, solo su cargo: es el hombre mayor y respetado que cuida de las iglesias. Y escribe a un amigo llamado Gayo.
Lo primero que hace es desearle algo bueno: "yo deseo que tú seas prosperado en todas cosas, y que tengas salud, así como tu alma está en prosperidad." Fíjate en el orden. El anciano dice: ojalá tu cuerpo esté tan bien como ya está tu interior. Eso es un cumplido enorme. Es como decir: por dentro estás sano y fuerte, espero que por fuera también.
Después cuenta por qué está tan contento. Vinieron algunos hermanos de viaje y le contaron cómo vive Gayo. "No tengo yo mayor gozo que éste, el oir que mis hijos andan en la verdad." El anciano no tiene hijos biológicos en esta carta; llama hijos a las personas que ayudó a conocer a Jesús. Y su mayor alegría no es que sean famosos ni que tengan éxito, sino que caminen en la verdad. Andar en la verdad significa que lo que crees y lo que haces van juntos, como dos pies del mismo caminante.
¿Y qué hacía Gayo, exactamente? Abría su puerta. En aquel tiempo había cristianos que viajaban de ciudad en ciudad para hablar de Jesús. No cobraban por eso: "ellos partieron por amor de su nombre, no tomando nada de los Gentiles." No pedían dinero a los desconocidos. Así que dependían de gente como Gayo, que les daba comida, cama y ropa limpia, y luego los ayudaba a seguir su camino. El anciano dice que quien hace eso se vuelve "cooperador a la verdad", compañero de trabajo de la verdad. Tú no predicas, pero das de comer al que predica, y así trabajan juntos.
Y entonces la carta se vuelve incómoda. Hay un hombre llamado Diótrefes. El anciano ya le había escrito a la iglesia, pero Diótrefes "no nos recibe". ¿Por qué? Porque "ama tener el primado entre ellos". Quiere ser el primero, el más importante, el que manda. Habla mal de otros, no recibe a los hermanos que viajan, y a los que sí quieren recibirlos, los echa de la iglesia. Es un hombre dentro de la iglesia que usa a la iglesia para sentirse grande. El anciano no lo disimula ni lo suaviza. Dice: si voy, hablaremos de esto.
Al final aparece un tercer nombre, Demetrio, del que todos hablan bien. Y la carta se cierra con algo casi tierno: tengo mucho más que contarte, pero no quiero hacerlo con tinta y pluma, prefiero verte y hablar "boca a boca". Paz sea contigo. Saluda a los amigos por nombre.
¿Qué Significa Esto?
Esta carta pone tres personas una al lado de la otra y nos deja mirar. Gayo abre su casa. Diótrefes quiere el primer lugar. Demetrio tiene buena fama. Y en medio está la frase clave: "no sigas lo que es malo, sino lo que es bueno."
Lo importante es esto: la fe de Gayo se nota en cosas tan normales como una cama y un plato de comida. No hay milagros en esta carta. No hay visiones. Solo hospitalidad, es decir, recibir bien a la gente. Y el anciano llama a eso "andar en la verdad".
También aprendemos algo honesto y un poco triste: en la iglesia también hay personas difíciles. Diótrefes no era un enemigo de fuera, era uno de dentro. La Biblia no lo esconde. Y eso ayuda, porque si alguna vez te decepciona alguien de la iglesia, no eres el primero, y Dios no se sorprende.
El Hilo Conductor
Los viajeros salieron "por amor de su nombre". Ese nombre es el de Jesús. Toda esta carta gira alrededor de él, aunque su nombre casi no aparezca escrito.
Y hay un contraste que vale oro. Diótrefes quería ser el primero. Jesús, que sí es el primero de verdad, hizo lo contrario: se hizo el último, sirvió, lavó pies, dio su vida. Quien pertenece a Jesús se parece cada vez menos a Diótrefes y cada vez más a Gayo, que hacía sitio para otros.
Para Ti
Tú no puedes hacer mucho todavía con dinero o casas. Pero sí puedes hacer sitio. Puedes ser el que se corre en la banca para que se siente el nuevo. El que no repite el chisme que corre en el grupo. El que invita al que nadie invita.
Y pregúntate lo que preguntó el anciano: ¿lo que digo que creo se parece a lo que hago el lunes? Si no del todo, no te asustes. Dios sigue enseñándote a caminar.
Conversemos
¿Por qué crees que a Diótrefes le gustaba tanto ser el primero? ¿Conoces ese deseo también en ti?
El anciano prefería hablar "boca a boca" antes que escribir. ¿Qué cosas son mejores dichas en persona que por mensaje?
Oremos Juntos
Señor, gracias porque tú ves las cosas pequeñas: una puerta abierta, un sitio en la banca, una palabra amable. Enséñame a andar en la verdad, para que lo que creo y lo que hago vayan juntos. Y cuando quiera ser el primero, recuérdame que tú te hiciste el último por mí. Amén.
Preguntas sobre 3 Juan 1
Respuestas breves para quienes leen sobre esto por primera vez.
¿De qué trata 3 Juan 1?
¿Qué dice 3 Juan 1?
¿Qué nos enseña 3 Juan 1 acerca de Dios?
¿Qué puede aprender niños de 3 Juan 1?
¿Por qué 3 Juan 1 es una historia bíblica importante?
Lo que otros descubrieron
Unos hermanos llegaron a tu casa, comieron, descansaron, siguieron su camino. Y sin que tú lo supieras, contaron delante de la iglesia lo que hiciste: "los cuales han dado testimonio de tu amor en presencia de la iglesia". Tu amor viaja más lejos que tú. Y fíjate en la medida: encaminarlos "como conviene según Dios", no con las sobras, sino como si el que pasa por tu puerta fuera Él.
Nosotros pues debemos recibir á los tales, para que seamos cooperadores á la verdad." Juan no le pide a Gayo que predique, le pide que abra la puerta. Una cama, un plato de comida, dinero para el camino, y ya eres socio de la verdad. Piensa en quién está sirviendo cerca de ti hoy. Tu casa puede ser parte de esa obra.
EL anciano al muy amado Gayo, al cual yo amo en verdad." Juan pudo firmar con su nombre, con su historia, con los años apoyado en el pecho de Jesús. Escogió llamarse simplemente el anciano, y gastó las palabras en Gayo. ¿A quién nombrarías tú hoy así, con cariño y sin adornos? Hay gente esperando saber que la amas de verdad.
Amado, fielmente haces todo lo que haces para con los hermanos, y con los extranjeros." Gayo abría su casa a gente que quizá nunca volvería a ver. Nadie llevaba cuenta, pero Dios sí. Lo que hiciste esta semana sin testigos, ese plato servido, esa cama prestada, eso es lo que Juan llama fidelidad.
¿Buscas otro grupo de edad?
También tenemos versiones dedicadas para pequeños (3-6 años) y adolescentes (12 en adelante).
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