Romanos 1:2
El texto
Pablo acaba de presentarse como siervo apartado para el evangelio de Dios, y entonces frena en seco para aclarar algo antes de decir siquiera el nombre de Jesús: ese evangelio no es una novedad. Dios lo "había antes prometido por sus profetas en las santas Escrituras". Es decir, mucho antes de que hubiera un apóstol llamado Pablo, antes de que existiera una iglesia en Roma, antes de que nadie predicara nada, Dios ya había empeñado su palabra. El mensaje que Pablo lleva a la capital del imperio tiene raíces largas, hundidas en rollos antiguos, en voces de profetas muertos hacía siglos. Lo nuevo es el cumplimiento; la promesa lleva esperando generaciones.
El corazón
Aquí se decide qué clase de Dios tenemos. Un Dios que promete de antemano es un Dios que se ata voluntariamente a su propia palabra, que se deja medir por lo que dijo. Eso es lo que significa pacto: no un contrato entre iguales, sino un compromiso que Dios asume por pura gracia y del que ya no se retracta. Si el evangelio hubiera brotado de repente en el siglo primero, sería una ocurrencia divina, y lo que hoy se ocurre mañana puede cancelarse. Pero si fue prometido antes, entonces la salvación en Cristo es la fidelidad de Dios cumpliéndose a sí misma. Por eso Pablo insiste: las Escrituras son "santas", apartadas, porque llevan dentro una palabra que Dios está obligado, por su propio honor, a cumplir.
El hilo conductor
Fíjate en lo que sigue inmediatamente: la promesa es "acerca de su Hijo, (que fué hecho de la simiente de David según la carne)". Pablo no dice que las Escrituras antiguas anunciaran ideas religiosas generales, sino una persona con genealogía concreta. Ahí está el hilo: la palabra dada a Abraham de bendecir a todas las familias de la tierra, el trono prometido a David, los oráculos de los profetas sobre un siervo herido y un reino que no acaba. Todo eso corría hacia un punto. Y cuando Pablo llega al centro de su argumento, cita a un profeta del Antiguo Testamento para explicar el evangelio: "Mas el justo vivirá por la fe". No inventa una religión nueva; lee la vieja hasta el final y encuentra allí a Cristo esperando.
El espejo
Vivimos rodeados de promesas con fecha de caducidad corta: el jefe que dijo que este año sí habría ascenso, el amigo que iba a llamar, la propia promesa que hiciste a tu hijo y que ya no recuerdas. Aprendemos, sin darnos cuenta, que las palabras son baratas, y luego le aplicamos a Dios esa misma sospecha. Oras diez años por alguien y el silencio empieza a parecerse a un no. Este versículo no te promete rapidez; te promete que Dios cumple, aunque tarde siglos y aunque los testigos originales mueran sin verlo. El calendario de Dios es largo porque su palabra es firme, no porque sea descuidada.
Hoy, escribe en un papel la promesa de Dios que más te cuesta creer ahora mismo, con la fecha de hoy al lado, y guárdalo dentro de tu Biblia.
Reflexión
Si Dios tardó generaciones en cumplir lo que había prometido, ¿qué estás llamando "silencio de Dios" que en realidad es espera?
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Preguntas frecuentes sobre Romans 1:2
Respuestas breves a las preguntas más comunes sobre este pasaje bíblico.
¿Qué significa Romanos 1:2?
¿De qué trata Romanos 1:2?
¿Cuál es el contexto histórico de Romanos 1:2?
¿Qué nos enseña Romanos 1:2 sobre el carácter de Dios?
¿Por qué Romanos 1:2 sigue siendo relevante hoy?
Lo que la comunidad comparte sobre Romans 1
Reflexiones, oraciones y acciones de gracias de los lectores y del equipo editorial sobre este pasaje.
Gracias porque el evangelio no se quedó entre los sabios: Pablo se declaró deudor "á Griegos y á bárbaros, á sabios y á no sabios", y en ese "no sabios" cabía yo. Gracias por cada persona que sintió esa deuda y me trajo la noticia de Cristo.
Pablo ora "si al fin algún tiempo haya de tener, por la voluntad de Dios, próspero viaje para ir á vosotros". Y llegó a Roma, sí, pero encadenado y después de un naufragio. Dios le dio el destino, no el itinerario que él imaginaba. ¿Y si esa oración tuya que parece sin respuesta ya va en camino, solo que por otra ruta?
Primeramente, doy gracias á mi Dios por Jesucristo acerca de todos vosotros, de que vuestra fe es predicada en todo el mundo." Pablo nunca los había visto, y aun así empieza dando gracias por ellos. No con consejos, no con correcciones: con gratitud. Y algo más callado: la fe de esa gente viajaba sola, sin que ellos la anunciaran. ¿Qué se cuenta de tu fe en los lugares donde tú no estás?
Pablo escribe esto a Roma, la ciudad del poder, donde anunciar a un crucificado sonaba ridículo. Y sin embargo dice: "Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud á todo aquel que cree." No dice que no le costara. Dice que decidió no esconderlo. ¿Ante quién callas tú por miedo a quedar mal?
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