Mi fortaleza está en Dios
Confianza que sostiene
Breves reflexiones para reposar en Él, inspiradas en pasajes bíblicos de Habacuc 3:19, Proverbios 24:27, Jeremías 17:5-6 and Salmos 63:8.
☀ Momento de la mañana
Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual pondrá mis pies como de ciervas, y me hará andar sobre mis alturas. Al jefe de los cantores sobre mis instrumentos de cuerdas.
Habacuc 3:19
El mundo que te rodea asume que la fuerza de hoy depende de cuántas horas dormiste, de cuánto café bebiste o de cuán motivado te levantaste. Si el cuerpo pesa y la mente ya está cansada antes de empezar, parece que el día está perdido de antemano.
Pero hay una fuerza que no nace de tus propias reservas. El profeta, en medio de un tiempo de escasez y temor, no dice tener más energía ni mejores circunstancias. Dice tener a Jehová como su fortaleza. Esa es la diferencia: no se trata de lo que tú traigas al día, sino de Aquel que camina contigo en él.
Las ciervas no corren por fuerza propia; su paso firme sobre piedras y alturas viene de cómo están hechas. Así también, tus pies inseguros pueden andar hoy sobre terreno difícil, no porque tú te lo hayas propuesto, sino porque Dios sostiene cada paso.
Eso cambia cómo entras a esta jornada. No necesitas fingir energía que no tienes. Puedes admitir el cansancio y aun así avanzar, porque la fortaleza no depende de tu estado de ánimo esta mañana.
Hoy
Antes de salir de casa o de abrir tu computador, ponte de pie, respira hondo tres veces y di en voz baja: Jehová es mi fortaleza. Deja que esas palabras sean lo primero que declares hoy, antes que cualquier tarea o preocupación.
✦ Momento del mediodía
Apresta tu obra de afuera, y disponla en tu heredad; y después edificarás tu casa.
Proverbios 24:27
Un campesino no empieza por las paredes. Primero está de pie en pleno sol, doblado sobre la tierra, sacando piedras, arando los surcos torcidos, revisando si el suelo aguanta la siguiente siembra. Es trabajo lento, sucio, sin nadie que lo aplauda. Solo después, cuando el campo está listo, levanta la primera piedra de su casa.
El proverbio no dice que la casa no importe. Dice que hay un orden. Es tentador invertirlo: construir primero lo que se ve, lo que da gusto terminar, y dejar el campo, lo difícil, lo lento, para después. Pero el campo descuidado no perdona; tarde o temprano pasa la factura.
A media mañana ya sabes cuál es tu campo hoy. Esa conversación que evitas, ese informe que exige concentración, esa tarea aburrida que nadie ve. Y sabes cuál es tu casa, la bandeja de entrada fácil, la reunión que se siente productiva sin costarte nada.
La sabiduría no pide heroísmo, pide orden. Hacer primero lo que hace falta, aunque sea gris, y dejar para después lo que se disfruta construir. Dios mismo ordena los días con esa misma paciencia, dando tiempo a cada cosa en su momento.
Hoy
Mira ahora tu lista de tareas. Señala la que has estado evitando porque es la más dura, y dedícale los próximos diez minutos antes de tocar cualquier otra cosa.
◐ Momento de la tarde
Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Pues será como la retama en el desierto, y no verá cuando viniere el bien; sino que morará en las securas en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.
Jeremías 17:5-6
Revisas tu cuenta bancaria antes de orar. No lo digas en voz alta, pero es así: primero calculas si alcanza, y después, si sobra un minuto, hablas con Dios.
Jeremías no suaviza nada. Llama maldito, así de fuerte, al que pone su confianza en el hombre, en su propio brazo, en lo que puede controlar con sus manos. Y describe a ese hombre como una planta en el desierto, seca por dentro aunque a veces llueva alrededor.
Esta tarde de miércoles quizá tu confianza está puesta en tu jefe, en tu sueldo, en tu propia capacidad de aguantar hasta el viernes. No es que esas cosas sean malas. El problema es cuando reemplazan a Jehová como el lugar donde tu corazón busca sostén.
El texto no ofrece un atajo espiritual, ni una frase bonita para sentirte mejor de inmediato. Solo pone delante la pregunta incómoda: ¿en qué está puesto realmente tu corazón hoy, no en teoría, sino en la práctica de las últimas horas?
No tienes que resolverlo todo ahora. Pero sí puedes nombrarlo.
Hoy
Toma un papel o abre las notas de tu teléfono. Escribe una sola frase: 'Hoy he confiado en...' y complétala con honestidad. Luego, en voz alta, di: 'Jehová, en Ti confío', aunque el corazón todavía no lo sienta del todo.
☾ Momento de la tarde
Está mi alma apegada á ti: tu diestra me ha sostenido.
Salmos 63:8
La cocina ya está recogida, la luz del pasillo apagada, y solo queda el silencio de la casa después de un miércoles largo. Es el momento en que el cuerpo se afloja y la mente empieza, por fin, a soltar lo que cargó todo el día.
Este versículo no habla de esfuerzo, sino de cercanía. El salmista no dice 'mi alma se esfuerza por alcanzarte', dice que está apegada a Dios, pegada, unida, como algo que no se despega fácilmente. Y la razón no está en la fuerza del salmista, sino en la mano de Dios que lo sostiene.
Quizá hoy hiciste malabares con tareas, correos, decisiones pequeñas y grandes. Puede que te acostaste mentalmente antes de acostarte físicamente, repasando lo que quedó sin resolver. Pero antes de que la noche termine de cerrarse, hay una verdad más honda que cualquier lista pendiente: sigues sostenido. No por lo bien que te fue hoy, sino porque Su diestra no se cansa.
Soltar el día no significa que todo esté arreglado. Significa reconocer que no dependía solo de ti sostenerlo, y que tampoco depende solo de ti sostener la noche.
Hoy
Antes de dormir, siéntate un minuto, junta las manos y di en voz alta: 'Mi alma está apegada a ti.' Después abre las palmas sobre las rodillas, como quien entrega físicamente el día entero a Dios.
Lee estos pasajes en la Reina Valera (1909)
Toca un pasaje para leer el texto completo aquí mismo.
19Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual pondrá mis pies como de ciervas, y me hará andar sobre mis alturas. Al jefe de los cantores sobre mis instrumentos de cuerdas.
27Apresta tu obra de afuera, y disponla en tu heredad; y después edificarás tu casa.
5Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.
6Pues será como la retama en el desierto, y no verá cuando viniere el bien; sino que morará en las securas en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.
8Está mi alma apegada á ti: tu diestra me ha sostenido.
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