Esperar y confiar en Dios
Confianza y espera
Breves reflexiones para reposar en Él, inspiradas en pasajes bíblicos de Salmos 27:14, Proverbios 18:21, Jeremías 15:18 and Salmos 127:1.
☀ Momento de la mañana
Aguarda á Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón: sí, espera á Jehová.
Salmos 27:14
Fíjate en el pequeño detalle que casi nadie nota: la misma palabra, aguarda, abre y cierra el versículo. No es descuido del salmista. Pone la valentía y el corazón fortalecido justo en medio, sostenidos por dos veces la misma orden, como si necesitáramos oírla al principio y también al final para que se quede.
Porque esperar no es quedarse sin hacer nada. Entre las dos veces que aparece aguarda está esa palabra fuerte, esfuérzate, y también aliéntese tu corazón. Es una espera con músculo, con el pecho erguido, no una resignación cansada.
Hoy es jueves, y el jueves tiene su propio peso: lo que empezaste el lunes todavía no termina, y el fin de semana aún se ve lejos. Tal vez llegas a esta mañana con la agenda llena o con un cansancio que no tiene nombre concreto, solo esa sensación de estar a mitad de camino sin fuerzas nuevas.
El salmista no promete que el día será fácil. Promete que Jehová sostiene mientras se aguarda. Su presencia no llega después de que resuelvas todo, camina contigo mientras aún esperas la resolución.
Hoy
Antes de mirar el teléfono o empezar tu primera tarea de hoy, detente un instante y di en voz alta, aunque sea en un susurro: aguardo a Jehová. Nada más. Deja que esas palabras abran tu día como abrieron el versículo.
✦ Momento del mediodía
La muerte y la vida están en poder de la lengua; y el que la ama comerá de sus frutos.
Proverbios 18:21
El correo ya está escrito. El cursor parpadea sobre la última frase, esa que suena más cortante de lo que quisiste, pero que sientes que la persona se merece después de la tercera vez que se equivoca. El dedo está a un clic de enviar.
Es mediodía y ya has hablado más de lo que crees: en la reunión, por teléfono, en el chat del equipo, entre dientes cuando alguien te interrumpió. Cada palabra que sale de tu boca hoy ha ido a parar a algún lugar. Ha construido algo o lo ha derribado.
El proverbio no exagera cuando habla de muerte y vida. Una palabra dura puede seguir doliendo horas después de dicha, mientras el que la lanzó ya se olvidó. Una palabra amable puede sostener a alguien todo el resto de su tarde sin que tú lo sepas nunca.
No se trata de medir cada sílaba con miedo, paralizado. Se trata de recordar, en medio del ajetreo, que la lengua tiene poder real, no solo efecto. Lo que siembras con ella, de eso comerás, y de eso comerán los que están cerca de ti.
Hoy
Antes de la próxima reunión o correo, relee ese mensaje difícil que estabas por enviar y quita la frase que solo busca herir. Envíalo después de haberla borrado, o mejor aún, levanta el teléfono y dilo con voz amable en vez de escribirlo.
◐ Momento de la tarde
¿Por qué fué perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admitió cura? ¿Serás para mí como cosa ilusoria, como aguas que no son estables?
Jeremías 15:18
Son las tres y media, alguien te pregunta en el pasillo si todo va bien, y tú dices que sí, aunque el cansancio de estos días no tiene explicación fácil. Sigues trabajando, pero algo por dentro no cierra.
Jeremías tampoco lo disimula. Le habla a Dios como a alguien que le ha fallado, como un arroyo del que esperabas agua y solo encontraste barro seco. No suaviza la queja para que suene más piadosa. La deja tal cual, cruda, casi acusadora.
Eso incomoda. Nos han enseñado a terminar cada oración con un 'pero confío', como si el dolor sin resolver no pudiera quedarse ahí, sin moño. Jeremías no pone el moño todavía. Habla, y espera.
Quizás hoy tu herida tampoco admite cura rápida. Quizás llevas semanas esperando que algo cambie y sigue igual, seco. El texto no te da la respuesta de Dios en este mismo versículo. Solo te da permiso para hablar así, sin editar la queja antes de dirigirla al cielo.
No se trata de resignarse ni de fingir paz. Se trata de llevar la herida real ante Dios real, sin maquillaje.
Hoy
Esta tarde, escribe en una hoja, sin editar, la frase que llevas callando: aquello que sientes que Dios te debe o te ha fallado. Dóblala y guárdala en tu Biblia, sin resolverla todavía.
☾ Momento de la tarde
SI Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda.
Salmos 127:1
Vano. Es una palabra que casi no usamos en la conversación diaria, pero este jueves probablemente la sentiste sin nombrarla: esa sensación de haber corrido todo el día sin saber todavía si valió la pena. El salmista la repite dos veces, como un eco que no deja escapatoria: en vano trabajan, en vano vela.
No dice que trabajar esté mal, ni que vigilar sea inútil. Dice algo más fino: que el trabajo y la vigilancia, hechos sin Dios, pueden quedar vacíos por dentro aunque por fuera parezcan un éxito.
Piensa en tu día. Las tareas que terminaste, las que quedaron a medias, el cansancio que cargas en los hombros esta noche. Nada de eso se pierde si lo pones en las manos de Aquel que edifica la casa. Lo que hiciste hoy no depende, al final, de tu fuerza para sostenerlo.
Hay un descanso real en esa idea. No tienes que ser tú quien guarda la ciudad toda la noche. Puedes soltar el control, cerrar los ojos, y confiar que Dios sigue trabajando cuando tú ya no puedes más.
Hoy
Antes de dormir esta noche, di en voz alta, aunque sea en un susurro: Señor, hoy edificaste Tú, no yo. Nombra una tarea concreta de este jueves que te costó, y entrégasela a Dios con esas mismas palabras.
Lee estos pasajes en la Reina Valera (1909)
Toca un pasaje para leer el texto completo aquí mismo.
14Aguarda á Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón: sí, espera á Jehová.
21La muerte y la vida están en poder de la lengua; y el que la ama comerá de sus frutos.
18¿Por qué fué perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admitió cura? ¿Serás para mí como cosa ilusoria, como aguas que no son estables?
1SI Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda.
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