Una gracia que busca a todos
Gracia para todos
Breves reflexiones para reposar en Él, inspiradas en pasajes bíblicos de Apocalipsis 5:12, Jeremías 31:31, Hechos 16:29-30 and Lucas 15:1-2.
☀ Momento de la mañana
Que decían en alta voz: El Cordero que fué inmolado es digno de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza y honra y gloria y alabanza.
Apocalipsis 5:12
Siete palabras tiene este canto: poder, riquezas, sabiduría, fortaleza, honra, gloria, bendición. No son siete adjetivos sueltos que a alguien se le ocurrieron en el calor del momento. Es el mismo número con que se abre el libro sellado, el número de lo completo, de lo que no le falta nada. Quien canta esto no está improvisando un elogio, está diciendo: a este Cordero no le falta ni una sola cosa de lo que merece.
Y fíjate en el momento exacto. Un instante antes, Juan lloraba porque nadie era hallado digno de abrir el rollo. Nadie en el cielo, nadie en la tierra, nadie debajo de la tierra. Entonces alguien le dice: no llores más, el León ha vencido. Y lo que ve no es un león, sino un Cordero inmolado, de pie. De ese contraste nace el canto nuevo.
Es un canto que empieza pequeño, con cuatro seres vivientes y veinticuatro ancianos, y termina abarcando toda criatura en el cielo, en la tierra, debajo de la tierra y en el mar. Un sábado así, con la casa más tranquila, es buen día para que ese canto crezca también en tu propia sala.
No necesitas entender toda la escena para cantarla. Solo necesitas saber a quién mira: al Cordero que fue inmolado y que ahora está de pie.
Hoy
Busca hoy una canción sobre Cristo que conozcas de memoria y cántala en voz alta, aunque sea a solas, antes del mediodía.
✦ Momento del mediodía
He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Jacob y con la casa de Judá:
Jeremías 31:31
El arroz ya está en el fuego, la mesa a medio poner, y entre el ruido de los niños jugando en el patio te llega un mensaje: mañana hay reunión temprano, ¿puedes llevar algo? Contestas sin pensar y sigues con las manos ocupadas.
Jeremías no habla a gente tranquila. Habla a Judá, un pueblo que ya había roto el pacto que Dios hizo con sus padres en el Sinaí, el que estaba escrito en piedra. Lo rompieron tantas veces que la piedra ya no bastaba. Y justo ahí, en medio del fracaso repetido, Dios anuncia algo distinto: un pacto nuevo.
No es una versión mejorada de las reglas anteriores. Es otro lugar donde se escribe. Ya no en tablas que hay que consultar desde fuera, sino por dentro, en lo que uno es antes de decidir nada.
Eso cambia lo que significa un sábado como hoy. No se trata de esforzarte más para que algo cuadre antes del domingo, sino de reconocer que algo ya está escrito ahí dentro, creciendo despacio, aunque tú lo olvides entre semana.
Hoy
Esta tarde, antes de la cena, di en voz alta a alguien de tu casa una cosa que Dios te ha estado mostrando últimamente, sin buscar la frase perfecta. Déjala salir tal como está escrita dentro de ti.
◐ Momento de la tarde
El entonces pidiendo luz, entró dentro, y temblando, derribóse á los pies de Pablo y de Silas; Y sacándolos fuera, les dice: Señores, ¿qué es menester que yo haga para ser salvo?
Hechos 16:29-30
¿Qué harías si en un segundo se derrumbara todo lo que sostenía tu vida, y tuvieras ya la espada en la mano?
Ese carcelero de Filipos dormía con la seguridad de quien controla la situación. Bajo la ley romana, si un preso escapaba, el guardián respondía con su propia vida. Por eso, cuando el terremoto sacude los cimientos y las puertas se abren solas, él no piensa en huir ni en celebrar: piensa en morir antes de que lo maten.
Lo que nadie esperaba es que Pablo y Silas, con las cadenas sueltas y la puerta abierta de par en par, no se movieran. Habían pasado la medianoche cantando himnos encadenados, y ahora, libres, se quedan. El terremoto abrió las puertas de todos los presos, pero solo dos hombres entendieron que la libertad no siempre significa correr.
El carcelero vio el temblor. Lo que no vio hasta ese momento fue su propia necesidad real: no la de escapar de Roma, sino la de ser salvo de verdad. La pregunta le salió temblando, de rodillas, en la oscuridad. A veces hace falta que el suelo se mueva para que alguien por fin haga la pregunta correcta.
Hoy
Pon una canción que conozcas de memoria, uno de esos himnos o canciones que cantabas de niño, y cántala en voz alta esta tarde, aunque no tengas ganas, como Pablo y Silas en la cárcel a medianoche.
☾ Momento de la tarde
Y SE llegaban á él todos los publicanos y pecadores á oirle. Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este á los pecadores recibe, y con ellos come.
Lucas 15:1-2
Al anochecer, el pastor hacía pasar a las ovejas una por una por la puerta estrecha del redil, tocando con su vara el lomo de cada una para contarlas. No era un gesto rápido. Esperaba, contaba en voz baja, y si el número no cuadraba, sabía exactamente cuál faltaba y salía a buscarla sin esperar a mañana.
Antes de que Jesús cuente esa historia, Lucas nos muestra quién estaba parado dónde. Los publicanos y los pecadores se acercaban, casi se amontonaban, para oírlo. Los fariseos y los escribas se quedaban a distancia, murmurando. El detalle que solemos pasar por alto no es la oveja perdida, sino la frase final: comía con ellos. En aquella cultura, sentarse a la mesa con alguien era declararlo digno de tu círculo, casi de tu familia. Jesús no solo hablaba de buscar a los perdidos, los recibía en su propia mesa.
Ahí es donde la historia todavía nos alcanza esta noche. No siempre estamos entre los que se acercan a oír. A veces estamos más cerca de los que murmuran desde lejos, calculando quién merece un lugar en la mesa y quién no.
Hoy
Esta noche, antes de apagar la luz, piensa en alguien que sientes lejos de tu mesa, por distancia, por silencio o por algo sin resolver. Escribe su nombre en una nota y envíale un mensaje corto proponiendo verse pronto para comer o tomar algo juntos.
Lee estos pasajes en la Reina Valera (1909)
Toca un pasaje para leer el texto completo aquí mismo.
12Que decían en alta voz: El Cordero que fué inmolado es digno de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza y honra y gloria y alabanza.
31He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Jacob y con la casa de Judá:
29El entonces pidiendo luz, entró dentro, y temblando, derribóse á los pies de Pablo y de Silas;
30Y sacándolos fuera, les dice: Señores, ¿qué es menester que yo haga para ser salvo?
1Y SE llegaban á él todos los publicanos y pecadores á oirle.
2Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este á los pecadores recibe, y con ellos come.
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