Dios cuida de ti siempre
Cuidado de Dios
Cuatro breves momentos bíblicos para niños, basados en Salmos 143:8, Salmos 118:1, Juan 5:8 and Salmos 91:4.
☀ Momento de la mañana
Hazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma.
Salmos 143:8 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Cada mañana, antes de que digas nada, Dios ya está pensando en ti con amor. Por eso puedes confiar en Él todo el día.
¿Ya te levantaste de la cama? Puede que todavía tengas el pelo revuelto y los ojos medio cerrados. Pero antes de que pusieras un pie en el suelo, Dios ya estaba pensando en ti con cariño.
Hoy vas a ponerte los zapatos, buscar la mochila y quizás discutir un poco sobre qué desayunar. Todo eso es normal. Pero justo en medio de ese lío de la mañana, Dios te está mirando y sonriendo, como cuando alguien que te quiere mucho te ve despertar.
No necesitas sentirte perfecto para empezar el día. No necesitas tener todas las respuestas para el examen o saber qué dirán tus amigos en el recreo. Solo necesitas confiar, como dice el versículo. Dios ya te ama antes de que digas buenos días. Así que puedes salir por la puerta con la cabeza en alto, tranquilo, porque no vas solo a ningún lado.
✦ Momento del mediodía
ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
Salmos 118:1 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Da gracias a Dios porque Él es bueno, y su amor por ti nunca se acaba.
Es martes, y ya llevas media mañana de cosas hechas. Quizás hiciste una tarea difícil, o jugaste con un amigo en el recreo, o simplemente comiste un buen almuerzo. Justo ahora, en medio del día, es un buen momento para parar un segundo.
No hace falta esperar a la noche para dar gracias. Puedes hacerlo ahora mismo, con la boca llena de arroz o con las manos todavía sucias de jugar afuera. Dios es bueno contigo hoy, no solo los domingos.
Piensa en una cosa pequeña de esta mañana que te hizo sonreír. Un chiste de un amigo, el sol que entró por la ventana, algo rico para comer. Dile a Dios gracias por eso, en voz baja o en tu corazón. Su amor por ti no se termina nunca, ni siquiera a la mitad del día.
✩ Momento de la tarde
Dícele Jesús: Levántate, toma tu lecho, y anda.
Juan 5:8 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Jesús le dijo a un hombre enfermo que se levantara y caminara. Y el hombre lo hizo, porque Jesús tiene ese poder.
¿Alguna vez has esperado algo durante mucho tiempo? Esperar el autobús, esperar que termine la clase de matemáticas, esperar tu turno para jugar. Ahora imagina esperar treinta y ocho años. Ese hombre junto al estanque llevaba esperando así, sin poder caminar, viendo pasar a otros.
Jesús pasó por allí. No se quedó mirando desde lejos. Se acercó, le habló, y le dijo algo increíble: levántate, toma tu camilla, y anda. El hombre no discutió. Simplemente lo intentó. Y sus piernas, que llevaban tanto tiempo quietas, empezaron a moverse.
Hoy, cuando llegues a casa después del colegio y estés cansado, piensa en esto: Jesús ve a las personas que otros pasan por alto. También te ve a ti, incluso en un día normal y cansado como hoy.
☾ Momento de la tarde
Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.
Salmos 91:4 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Dios te cubre como una mamá pájaro cubre a sus pajaritos con sus alas. Ahí estás seguro toda la noche.
¿Sabes qué hacen los pájaros cuando llega la noche? Meten a sus crías debajo de sus alas, bien pegaditas, calentitas y seguras. Hoy fue un martes normal, quizás fuiste al colegio, jugaste, comiste con tu familia. Y ahora el día se acaba.
Dios te cubre así, como esas alas. No hace falta que hagas nada, ni que te preocupes por lo de mañana. Puedes soltar todo lo que pasó hoy, hasta esa cosa pequeña que te quedó dando vueltas en la cabeza.
Debajo de esas alas invisibles estás seguro. No pasa nada malo mientras duermes, porque Él no se duerme. Cierra los ojos tranquilo. Dios te cubre toda la noche, hasta que salga el sol otra vez.
Lee estos pasajes en la Biblia
Toca un pasaje y léelo aquí mismo, junto con tus padres o tu maestro.
8Hazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma.
1ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
8Dícele Jesús: Levántate, toma tu lecho, y anda.
4Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.
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