Dios es nuestra fuerza y cuidado
Fuerza y cuidado
Cuatro breves momentos bíblicos para niños, basados en Salmos 118:14, Efesios 4:32, Marcos 1:41 and Salmos 121:6.
☀ Momento de la mañana
Mi fortaleza y mi canción es JAH; y él me ha sido por salud.
Salmos 118:14 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Dios es como una fuerza especial dentro de ti, y también como una canción alegre en tu corazón.
¿Ya te pusiste los zapatos? A veces las mañanas van rápido, buscas la mochila, te tomas la leche de un trago, y casi se te olvida el cuaderno de matemáticas.
Pero antes de salir, piensa en esto: Dios es tu fortaleza. No una fortaleza como un castillo de piedra, sino algo que llevas por dentro. Cuando tengas que hablar en clase, o cuando alguien no quiera jugar contigo en el recreo, Dios te da fuerzas para seguir adelante con la cabeza en alto.
Y también dice que Dios es tu canción. Eso significa que puedes ir caminando a la escuela tarareando algo alegre, porque sabes que no vas solo. Él va contigo, en la fila del comedor, en el examen de lectura, en todo tu día.
✦ Momento del mediodía
Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.
Efesios 4:32 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Sé bueno y amable con los demás, y perdona a otros así como Dios te perdonó a ti.
Ya es mediodía y seguro que hoy pasó de todo. Quizás alguien te empujó en el patio, o un amigo te quitó tu lápiz sin pedirlo. Es fácil enojarse y guardar rencor.
Pero mira lo que dice la Biblia: sé bueno, sé amable, perdona. No porque sea fácil, sino porque Dios te perdonó a ti primero, con todo y tus errores de esta mañana.
Esta tarde vas a tener otra oportunidad. Alguien te va a molestar, o tú vas a molestar a alguien sin querer. Cuando pase, respira, y elige ser amable. Puedes decir una palabra buena en lugar de una mala. Eso también es seguir a Jesús, aunque nadie más lo note.
✩ Momento de la tarde
Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero, sé limpio.
Marcos 1:41 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Un hombre enfermo le pidió ayuda a Jesús. Jesús lo tocó con cariño y lo sanó al instante.
¿Sabías que en los tiempos de Jesús había una enfermedad llamada lepra? La gente que la tenía no podía acercarse a nadie. Ni un abrazo, ni una mano en el hombro, nada. Debía sentirse muy solo, como cuando nadie quiere sentarse contigo en el recreo.
Pero un día, un hombre con esa enfermedad se acercó a Jesús. Y Jesús no se alejó. Extendió la mano y lo tocó. Justo a él, al que todos evitaban.
Cuando llegas hoy de la escuela, piensa en esto. Jesús nunca se tapa la nariz ni mira para otro lado cuando alguien está triste o diferente. Se acerca. Te toca el corazón, aunque tú no lo veas con los ojos. Eso es lo que hace Jesús, siempre.
☾ Momento de la tarde
El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.
Salmos 121:6 (Reina Valera (1909))
En palabras sencillas: Ni el sol fuerte del día ni la oscuridad de la noche te harán daño, porque Dios te cuida todo el tiempo.
Hoy corriste, jugaste, quizás hiciste la tarea y ayudaste a poner la mesa. Ahora el día se apaga como una luz que alguien va bajando poquito a poco.
Mira por la ventana. El sol ya se fue a descansar y pronto saldrá la luna. Pero Dios no se va a descansar. Él no cierra los ojos nunca. Mientras tú duermes profundo, con tu almohada suave y tu manta calentita, Dios sigue despierto, cuidándote.
No tienes que preocuparte por lo que pasó hoy ni por lo que viene mañana. Puedes soltar todo eso ahora, como sueltas los juguetes al final del día. Dios te sostiene de día y de noche, y eso no cambia nunca. Duerme tranquilo, estás en buenas manos.
Lee estos pasajes en la Biblia
Toca un pasaje y léelo aquí mismo, junto con tus padres o tu maestro.
14Mi fortaleza y mi canción es JAH; y él me ha sido por salud.
32Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.
41Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero, sé limpio.
6El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.
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