Juan, el apóstol del que se dijo que había estado con Jesús
Quién es Juan y cuándo vivió
Juan es un apóstol, un hombre de la época que sus propios libros documentan. La cronología de Ussher, *Annals of the World* (1650), lo sitúa **activo de d. C. 29 a d. C. 100**. Su familia aparece nombrada: su padre es Zebedee, su madre es mencionada sin nombre como esposa de Zebedee, y su hermano es James. Su huella abarca treinta y cinco versículos repartidos en veinticuatro pasajes, desde Matthew 4:21 hasta Revelation. Su nombre figura en Mark, Acts, Luke, Revelation, Matthew y Galatians.
El llamado y el lugar entre los apóstoles
La primera mención es Matthew 4:21, junto a Mark 1:19 y Luke 5:10. Son versículos sueltos, y el material que tenemos delante no reproduce su texto, de modo que conviene citarlos y no adornarlos. Lo mismo vale para las listas de apóstoles en Matthew 10:2 y Luke 6:14, y para Mark 3:17, donde su nombre vuelve a figurar.
Un dato llamativo del recorrido de Juan es que casi nunca ocupa un relato largo. Su tramo más extenso son dos versículos. Aparece, una y otra vez, nombrado dentro de escenas que pertenecen a otros: Mark 1:29, Mark 5:37, Mark 9:2, Mark 13:3, Mark 14:33, Matthew 17:1, Luke 8:51, Luke 9:28 y Luke 22:8. Son menciones breves, de un versículo cada una. Quien quiera saber qué ocurre en ellas debe abrir esos pasajes; aquí solo podemos señalarlos, porque su texto no ha sido puesto ante nosotros.
Con Pedro, en el aposento alto y en el templo
Después de los relatos sobre Jesús, Juan reaparece en Acts. En la sala donde se reúnen los suyos, su nombre figura en la nómina: «Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, y Juan y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, y Simón Zelotes, y Judas hermano de Jacobo» (Acts 1:13). Tercero en la lista, sin discurso propio, simplemente presente entre los demás.
Luego viene la escena más sostenida de todas. «PEDRO y Juan subían juntos al templo á la hora de oración, la de nona» (Acts 3:1). Allí un hombre les pide algo: «Este, como vió á Pedro y á Juan que iban á entrar en el templo, rogaba que le diesen limosna. Y Pedro, con Juan, fijando los ojos en él, dijo: Mira á nosotros» (Acts 3:3-4). Nótese la mirada compartida y la voz que habla: es Pedro quien pronuncia las palabras, pero el texto insiste en que Juan está fijando los ojos con él. Después, «teniendo á Pedro y á Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo concurrió á ellos al pórtico que se llama de Salomón, atónitos» (Acts 3:11).
Ante quienes lo interrogan
De la sanidad se pasa al interrogatorio. «Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras é ignorantes, se maravillaban; y les conocían que habían estado con Jesús» (Acts 4:13). El versículo no lo halaga: lo llama hombre sin letras e ignorante. Y sin embargo lo que se reconoce en él no es formación, sino compañía. La respuesta que sigue lo incluye por nombre: «Entonces Pedro y Juan, respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes á vosotros que á Dios:» (Acts 4:19).
Más adelante su nombre aparece en Acts 8:14 y en Acts 12:2, y también en Galatians 2:9. Figura igualmente en Revelation 1:1, 1:4, 1:9, 21:2 y 22:8. De ninguno de estos pasajes se nos ha dado el texto, de manera que quedan aquí como referencias y nada más.
Lo que no podemos afirmar
Hay pasajes donde el nombre de Juan aparece en contextos que muchos lectores recuerdan con cierta carga: Mark 9:38, Mark 10:35, Mark 10:41, Luke 9:49 y Luke 9:54. El material que tenemos los enumera sin reproducirlos. Por honestidad con el texto, no los resumiremos de memoria ni los convertiremos en un retrato moral fabricado. Se citan, y se invita a leerlos tal como están escritos.
Otros silencios son firmes y conviene decirlos sin rodeos: no se nombran hijos de Juan, y no se indica tribu ni pueblo al que pertenezca. Quien quiera llenar esos huecos tendrá que hacerlo con tradición, no con el texto, y esa diferencia importa más de lo que suele admitirse.
La línea hacia Jesús
La frase que mejor resume a este hombre no la dice él. La dicen quienes lo observan con desconfianza: «les conocían que habían estado con Jesús» (Acts 4:13). Un hombre llamado junto a su hermano (Matthew 4:21; Mark 1:19; Luke 5:10), contado entre los apóstoles (Matthew 10:2; Luke 6:14), presente en escenas que no le pertenecen (Mark 9:2; Mark 14:33), y al final reconocido no por su elocuencia sino por con quién ha estado. Su nombre llega hasta el último libro (Revelation 1:1; 22:8). El vínculo con Jesús, en su caso, no se argumenta: se le nota.

