Compasión que busca y sana
Compasión que busca
Breves reflexiones para reposar en Él, inspiradas en pasajes bíblicos de Lucas 5:2, Mateo 9:36, Jonás 3:5 and 2 Reyes 5:3.
☀ Momento de la mañana
Y vió dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes.
Lucas 5:2
Son las seis y media y alguien termina el turno de noche. No hay nada que mostrar por las horas trabajadas, pero antes de irse a casa hay que limpiar las herramientas, dejarlas listas para el siguiente que las use. Es un gesto mecánico, casi invisible, el final de un trabajo que no dio fruto.
Eso hacían Pedro y los suyos aquella mañana junto al lago. Habían pescado toda la noche sin nada que mostrar, y ahora lavaban las redes de lino, quitando las algas y el barro que se pegaban a la malla. Si no se limpiaban bien, las fibras se pudrían y la red quedaba inútil para la próxima salida. Era el último paso, agotador, de una noche perdida.
Jesús no espera a que estén descansados o satisfechos. Sube a la barca vacía, ya lavada, y enseña desde allí a la gente. Luego pide algo que no tiene lógica para un pescador cansado: vuelve a echar esa misma red, recién limpiada para guardarla, no para usarla otra vez.
Lo que ayer pareció trabajo en vano puede ser exactamente lo que Jesús toma hoy en Sus manos. No desecha lo que tú ya diste por terminado; a veces lo vuelve a usar de una manera que tú no calculaste.
Hoy
Toma algo que usaste ayer sin ver mucho resultado, una herramienta, un documento, un correo sin responder, y ponlo listo sobre la mesa esta mañana, diciendo en voz baja: Señor, úsalo Tú hoy.
✦ Momento del mediodía
Y viendo las gentes, tuvo compasión de ellas; porque estaban derramadas y esparcidas como ovejas que no tienen pastor.
Mateo 9:36
¿Qué sientes realmente cuando ves a alguien deshecho, no incomodidad pasajera, sino algo que te revuelve por dentro?
El griego detrás de "tuvo compasión" es splagchnizomai, una palabra que viene de splagchna: las entrañas, los intestinos, lo más hondo del cuerpo. Para los antiguos, ahí vivía la emoción más fuerte, no en el corazón como diríamos hoy. Jesús no sintió una pena controlada desde la distancia. Algo se Le revolvió por dentro, físicamente, al ver a esa gente agotada y sin rumbo.
Nuestras traducciones hacen lo que pueden con "compasión" o "misericordia", pero esas palabras suenan demasiado ordenadas. La palabra griega describe una reacción del cuerpo entero, como si el sufrimiento ajeno Le hubiera golpeado en el estómago. Esta misma palabra aparece también cuando el padre del hijo perdido lo ve venir de lejos: no calcula, corre.
Eso cambia algo. La compasión de Jesús no nace de una decisión moral tomada con la cabeza fría. Nace de algo más profundo, casi involuntario, que Lo mueve antes de que piense qué hacer. No es un sentimiento bonito, es una fuerza que empuja al movimiento.
Hoy
Hoy, en medio de tu jornada, probablemente te cruzarás con alguien que lleva algo pesado sin decirlo del todo. Piensa en una persona de tu entorno de trabajo que esté pasando por algo difícil. Antes de que acabe el día, búscala y pregúntale cómo está de verdad, sin prisa, dejando que la respuesta te toque antes de pasar a lo siguiente.
◐ Momento de la tarde
Y los hombres de Nínive creyeron á Dios, y pregonaron ayuno, y vistiéronse de sacos desde el mayor de ellos hasta el menor de ellos.
Jonás 3:5
El saco se tejía con pelo de cabra, áspero como un estropajo, y se llevaba directamente sobre la piel desnuda, de modo que cada movimiento raspaba. La ceniza era fría y gris, se pegaba al cabello y a la cara, y hacía imposible pasar por la calle sin que todos supieran lo que cargabas por dentro.
En Nínive no fue solo el rey quien se lo puso. El texto dice que lo hicieron desde el mayor hasta el menor, y más adelante incluso el ganado quedó cubierto. Nadie quedaba fuera de la señal, nadie podía fingir que la cosa no iba con él.
Eso protegía algo importante: no dejaba que el dolor o la culpa se quedaran encerrados en privado, donde cada uno los administra a su manera. El cuerpo entero, la ropa, la piel, tenían que hablar en público lo que las palabras a veces no se atrevían a decir.
Y queda la pregunta incómoda: ¿necesitaba Dios ver tela y ceniza para conmoverse? El relato no responde eso de inmediato. Lo que sí deja claro es que miró lo que había detrás de la señal, no la señal misma.
Hoy no usamos saco. Vestimos bien, sonreímos en las reuniones, y el peso real queda guardado en un cajón que nadie abre en una tarde cualquiera de lunes.
Hoy
Toma una servilleta de papel o un trozo de tela áspera, sostenla contra tu piel durante un minuto entero, y nombra en voz baja, aunque sea un susurro, lo que de verdad pesa hoy en tu pecho.
☾ Momento de la tarde
Dijo á su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra.
2 Reyes 5:3
La influencia, pensamos, pertenece a quienes tienen voz, cargo o poder en la casa. Esta noche el texto lo desmiente en silencio: una niña capturada, sin nombre, sin derechos, cambia el rumbo de toda una familia con una sola frase.
Ella no eligió estar allí. Las tropas sirias la arrancaron de su tierra y la pusieron a servir en la casa del general que la había tomado cautiva. Tenía todas las razones para callar, para guardarse ese conocimiento sobre el profeta de Samaria, para no mover un dedo por el bienestar de quien la había despojado de todo. Y sin embargo habla. No exige nada, no negocia su libertad a cambio, simplemente señala hacia donde está la ayuda.
Naamán fue sanado, pero antes de eso hubo una muchacha que decidió no dejar que su dolor cerrara su boca. Eso cuesta más de lo que parece: ser bueno con quien no te lo debe.
Quizás hoy tú también llevas algo sin resolver, alguna herida que podrías usar como excusa para callar un bien que sabes hacer. Esta noche, antes de cerrar los ojos, no tienes que resolver esa herida. Solo puedes soltar una palabra.
Hoy
Escribe o di en voz alta, a alguien concreto de tu casa o tu teléfono, una sola frase buena y verdadera que hoy no dijiste todavía.
Lee estos pasajes en la Reina Valera (1909)
Toca un pasaje para leer el texto completo aquí mismo.
2Y vió dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes.
36Y viendo las gentes, tuvo compasión de ellas; porque estaban derramadas y esparcidas como ovejas que no tienen pastor.
5Y los hombres de Nínive creyeron á Dios, y pregonaron ayuno, y vistiéronse de sacos desde el mayor de ellos hasta el menor de ellos.
3Dijo á su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra.
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