Su presencia arde y consuela
Presencia que consuela
Breves reflexiones para reposar en Él, inspiradas en pasajes bíblicos de Jeremías 31:34, Hechos 4:36, 1 Reyes 18:38 and Éxodo 27:21.
☀ Momento de la mañana
Y no enseñará más ninguno á su prójimo, ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce á Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.
Jeremías 31:34
Antes de salir de casa ya has mirado el teléfono dos veces: el parte del tráfico, un mensaje del trabajo, una notificación que no dice nada importante pero que exige atención. Sabes muchas cosas esta mañana. De casi nadie de esas notificaciones conoces realmente algo.
Hay una palabra hebrea, yada, detrás de dos textos que a primera vista no tienen nada que ver entre sí. Es la misma palabra que usa Génesis 4:1 cuando dice que Adán conoció a su mujer Eva, y la que usa Jeremías cuando Dios promete que todos le conocerán. No es la palabra para memorizar datos ni para reconocer una cara en la calle. Describe un conocer que involucra todo el cuerpo, toda la atención, toda la persona: el conocer de dos que se entregan, no el de dos que se informan.
Nuestra palabra conocer carga con ambos sentidos a la vez, y por eso se nos escapa la fuerza del original. Cuando Jeremías escribe que todos conocerán a Jehová, no promete que todos sabrán cosas correctas sobre Dios. Promete una cercanía como la de Adán y Eva: sin distancia, sin intermediarios, sin necesidad de que nadie enseñe a nadie quién es Él, porque Él mismo se habrá dejado conocer.
Hoy manejarás mucha información. Sobre el trabajo, sobre la familia, sobre el mundo. Pero esta promesa te invita a otra clase de conocer con Dios: no acumular datos sobre Él, sino dejarte encontrar por Él como quien es conocido de verdad.
Hoy
Antes de revisar el teléfono esta mañana, quédate treinta segundos en silencio y di en voz alta: quiero conocerte a Ti, no solo saber de Ti.
✦ Momento del mediodía
Entonces José, que fué llamado de los apóstoles por sobrenombre, Bernabé, (que es interpretado, Hijo de consolación) Levita, natural de Cipro,
Hechos 4:36
Los apóstoles no eligieron ese nombre de una lista. Lo vieron nacer, semana tras semana, en lo que este hombre hacía: vendió su campo en Cipro, cargó el dinero hasta la puerta y lo puso a los pies de otros sin pedir nada a cambio, sin buscar aplauso. Solo después de verlo actuar así, una y otra vez, empezaron a llamarlo de otra manera.
Su nombre era Josef. Le pusieron Barnabás, que Lucas traduce como Hijo de consolación. La palabra griega detrás describe a alguien que se coloca al lado del que está caído, que respira aliento donde otro se ha quedado sin aire. No es un título honorífico vacío, es una descripción de lo que la gente sentía cuando este hombre estaba cerca.
Es mediodía y probablemente ya te han puesto una etiqueta hoy, aunque nadie la haya dicho en voz alta. La que dejaste en el correo apurado, en el comentario cortante de la reunión, en la ayuda que sí prestaste o en la que evitaste prestar. Los nombres que llevamos entre semana no vienen de un currículum, vienen de lo que la gente ve hacer.
Barnabás no cambió de nombre por decreto, cambió porque su vida lo pidió. Puede pasar hoy mismo, en un pasillo, en un chat de trabajo, en cinco minutos.
Hoy
Escribe ahora un mensaje breve a un compañero, nombrando algo concreto que hizo bien esta semana, y envíalo antes de volver a tu tarea.
◐ Momento de la tarde
Entonces cayó fuego de Jehová, el cual consumió el holocausto, y la leña, y las piedras, y el polvo, y aun lamió las aguas que estaban en la reguera.
1 Reyes 18:38
¿Y si nadie responde? Esa es la pregunta que se hace en silencio, cuando ya llevas mucho tiempo pidiendo y el cielo parece de bronce.
En el Carmelo llevaba tres años sin llover. Tres años de tierra partida y ganado flaco. Elías sube a esa montaña, que domina el valle y el mar, con cuatro mil quinientos ojos puestos en él: cuatrocientos cincuenta profetas de Baal contra un solo hombre. No es un lugar discreto para arreglar cuentas con Dios; es un escenario, visible desde lejos, elegido a propósito.
Lo que casi nadie nota es el agua. En plena sequía, cuando cada gota vale más que el oro, Elías manda traer doce cántaros enteros y los vacía sobre el altar, la leña, la zanja, tres veces. No guarda nada de reserva. Está gastando lo más escaso que hay para que, cuando el fuego caiga, nadie pueda decir que fue un truco de leña seca y chispa fácil.
El fuego cae y lame hasta el agua del foso. No deja ni rastro de duda. Dios no necesita tus condiciones favorables para actuar; a veces elige el momento en que menos recursos tienes, para que quede claro de quién vino la respuesta.
Quizá tu pregunta de hoy no tiene todavía ese fuego. Pero fíjate dónde estaba Elías cuando por fin habló con claridad: no escondido, sino en el sitio más visible que encontró.
Hoy
Toma un vaso de agua ahora mismo. Antes de beberlo, di en voz alta, aunque sea a solas en tu cuarto, la pregunta que llevas guardando y que te da miedo hacerle a Dios.
☾ Momento de la tarde
En el tabernáculo del testimonio, afuera del velo que está delante del testimonio, las pondrá en orden Aarón y sus hijos, delante de Jehová desde la tarde hasta la mañana, como estatuto perpetuo de los hijos de Israel por sus generaciones.
Éxodo 27:21
Aceite de olivas machacado, no exprimido con prisa, sino golpeado hasta sacar lo más puro. Una mecha que alguien recorta con los dedos en la penumbra, sin que nadie lo vea ni lo aplauda. Esa era la tarea nocturna de Aarón y sus hijos: mantener encendida una luz que nadie necesitaba para leer ni para trabajar, dentro de una tienda cerrada, mientras todo el campamento dormía.
No era una lámpara para iluminar tareas. Era la señal de que Dios seguía presente incluso en las horas en que Israel no podía verlo ni sentirlo. La orden es clara: desde la tarde hasta la mañana, sin interrupción, generación tras generación. Alguien velaba para que la luz no se apagara, aunque el pueblo entero cerrara los ojos.
Hay algo que reconforta en esto: tu descanso no apaga la fidelidad de Dios. Mientras tú sueltas el día, sueltas el control, cierras los ojos, hay algo que sigue ardiendo que no depende de tu vigilancia. No eres tú quien sostiene la noche.
Hoy
Esta noche puedes darle su lugar a esa verdad de una manera pequeña y concreta. Enciende una vela o una luz suave, colócala donde la veas antes de dormir, y en voz baja entrega el día terminado, con lo bueno y lo que quedó sin resolver, dejando que esa llama te recuerde que Alguien queda despierto cuando tú ya no lo estás.
Lee estos pasajes en la Reina Valera (1909)
Toca un pasaje para leer el texto completo aquí mismo.
34Y no enseñará más ninguno á su prójimo, ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce á Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.
36Entonces José, que fué llamado de los apóstoles por sobrenombre, Bernabé, (que es interpretado, Hijo de consolación) Levita, natural de Cipro,
38Entonces cayó fuego de Jehová, el cual consumió el holocausto, y la leña, y las piedras, y el polvo, y aun lamió las aguas que estaban en la reguera.
21En el tabernáculo del testimonio, afuera del velo que está delante del testimonio, las pondrá en orden Aarón y sus hijos, delante de Jehová desde la tarde hasta la mañana, como estatuto perpetuo de los hijos de Israel por sus generaciones.
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