Soltar lo terrenal, confiar en Dios
Soltar y confiar
Breves reflexiones para reposar en Él, inspiradas en pasajes bíblicos de Marcos 10:22, Jeremías 32:15, Deuteronomio 22:6-7 and Mateo 25:13.
☀ Momento de la mañana
Mas él, entristecido por esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.
Marcos 10:22
Fíjate en el orden de las palabras: primero se va, triste, y solo después el texto explica por qué. No dice 'tenía muchas posesiones y por eso se fue triste', sino al revés. El dolor llega antes que la explicación. Algo en él ya sabía, antes de entenderlo del todo, que estaba perdiendo algo al dar la espalda a Jesús.
Y hay otro detalle que casi nadie nota: Jesús no corre tras él. No lo llama, no negocia, no baja el precio de lo que había pedido. Lo deja ir. Ese silencio de Jesús es tan real como sus palabras. A veces el amor de Dios se muestra precisamente en no obligarte, en dejarte la libertad de decidir qué pesa más en tus manos.
Este hombre no era malo. Guardaba los mandamientos, vino corriendo, se arrodilló. Pero había una cosa que no estaba dispuesto a abrir: su riqueza, su seguridad. Y resulta que esa única cosa cerrada bastó para que se fuera triste de la presencia misma de la vida eterna que buscaba.
Hoy es domingo, día de reunirte con otros delante de Dios. Antes de salir de casa, pregúntate qué es lo que, si Jesús te lo pidiera, te haría dar un paso atrás. No para castigarte por ello, sino para llevarlo contigo, abierto, a la reunión de hoy.
Hoy
Antes de salir hacia la iglesia, di en voz alta el nombre de esa cosa que más te cuesta soltar y añade: 'Jesús, esto también es tuyo.'
✦ Momento del mediodía
Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Aun se comprarán casas, y heredades, y viñas en esta tierra.
Jeremías 32:15
Suena el metal de la plata sobre la mesa, diecisiete siclos, contados uno a uno delante de testigos. Un escriba sella el documento, lo enrolla, guarda también la copia abierta. Afuera, más allá de los muros, se oyen los carros y las tiendas del ejército babilónico que sitia la ciudad. Y dentro, en el patio de la guardia donde está preso, Jeremías firma la compra de un campo en Anathoth.
Era tierra de su primo Hanameel, y la costumbre pedía que el pariente más cercano la redimiera antes de que pasara a manos extrañas. Pero comprar un campo así, con Jerusalén a punto de caer, era un gesto casi ridículo. Esa tierra iba a quedar en manos del enemigo en cuestión de meses. El profeta pagó por algo que no podría disfrutar ni heredar a corto plazo.
Por eso el documento se guardó en una vasija de barro, para que durara muchos días. No era una inversión, era una señal. Dios le pedía a Jeremías que actuara la esperanza antes de poder explicarla, que pusiera dinero real sobre una promesa que todavía no se veía.
Hoy, reunidos como pueblo en el día del Señor, también se nos pide creer más allá de lo que las circunstancias anuncian. La fe no siempre se dice con palabras bonitas, a veces se firma, se guarda, se sostiene en silencio.
Hoy
Escribe en un papel una esperanza concreta que hoy te cuesta sostener, dóblalo y guárdalo dentro de tu Biblia, como el documento sellado de Jeremías.
◐ Momento de la tarde
Cuando topares en el camino algún nido de ave en cualquier árbol, ó sobre la tierra, con pollos ó huevos, y estuviere la madre echada sobre los pollos ó sobre los huevos, no tomes la madre con los hijos: Dejarás ir á la madre, y tomarás los pollos para ti; para que te vaya bien, y prolongues tus días.
Deuteronomio 22:6-7
Se da por hecho que una ley antigua, escrita entre leyes de guerra y de propiedad, no tiene tiempo para un nido de pájaro. Que lo pequeño se pierde entre lo grande. Y sin embargo ahí está, entre mandamientos sobre ejércitos y herencias, una instrucción sobre cómo tratar a un ave sentada sobre sus huevos.
La ley no prohíbe tomar los huevos o los polluelos, eso era alimento legítimo para quien viajaba. Lo que prohíbe es tomar también a la madre. Se puede recoger lo que hay en el nido, pero se debe dejar ir a quien lo dio. No se vacía la fuente junto con el fruto.
Lo que esto protege no es solo un ave. Protege el futuro: que vuelva a haber nidos el año que viene. Protege también algo en quien pasa por el camino, la costumbre de no tomarlo todo solo porque puede.
Detrás de esta ley hay un Dios que legisla sobre lo que nadie vería hacer. Nadie controla si alzas la mano contra una madre indefensa en medio del monte. Y aun así, a Dios Le importa.
Hoy
Hoy, día del Señor, sal unos minutos afuera y busca algo vivo, una planta, un nido, un animal, que normalmente tocarías o controlarías. Esta vez no lo hagas: obsérvalo en silencio durante un minuto entero y agradece a Dios en voz baja por haberlo sostenido hasta hoy sin tu ayuda.
☾ Momento de la tarde
Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.
Mateo 25:13
¿Qué pasa si Él viene justo cuando yo estoy vacío por dentro, sin nada guardado para ese momento?
En la parábola hay un detalle que casi nadie menciona: todas las vírgenes se durmieron, las prudentes y las necias por igual. El esposo tardaba, la noche era larga, y el sueño venció a todas sin distinción. No fue el dormir lo que las separó. Fue lo que llevaban consigo desde antes, el aceite guardado en frascos aparte, invisible mientras la lámpara ardía con lo poco que tenía la mecha.
Cuando llegó el grito a medianoche, el aceite no se pudo compartir. No por egoísmo de las prudentes, sino porque ese tipo de reserva simplemente no se traspasa de una vida a otra en el último minuto. Cada una necesitaba la suya.
Hoy la iglesia se reunió, se cantó, se oyó la Palabra, se compartió el pan. Ese es el aceite que se recoge despacio, domingo tras domingo, no la víspera de una emergencia. Esta noche no se trata de quedarte despierto vigilando con ansiedad, sino de preguntarte qué llevas guardado para cuando venga el que no avisa.
Hoy
Antes de apagar la luz, enciende una vela o una lámpara pequeña durante cinco minutos y quédate en silencio delante de ella, dando gracias en voz baja por algo concreto que Dios te dio hoy en la reunión de los creyentes.
Lee estos pasajes en la Reina Valera (1909)
Toca un pasaje para leer el texto completo aquí mismo.
22Mas él, entristecido por esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.
15Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Aun se comprarán casas, y heredades, y viñas en esta tierra.
6Cuando topares en el camino algún nido de ave en cualquier árbol, ó sobre la tierra, con pollos ó huevos, y estuviere la madre echada sobre los pollos ó sobre los huevos, no tomes la madre con los hijos:
7Dejarás ir á la madre, y tomarás los pollos para ti; para que te vaya bien, y prolongues tus días.
13Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.
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