Colosenses 1:29
El Texto
Pablo acaba de decir que anuncia a Cristo, amonestando y enseñando a todo hombre, con una meta desmesurada: presentar a cada persona perfecta, madura, completa en Cristo Jesús. Y entonces añade cómo lo hace: "En lo cual aun trabajo, combatiendo según la operación de él, la cual obra en mí poderosamente." Trabajo hasta el agotamiento, dice, peleo como quien está en la arena; pero la fuerza con que peleo no es mía, es una energía ajena que actúa dentro de mí con poder.
El Núcleo
Aquí chocan dos cosas que solemos separar: el esfuerzo humano y la obra de Dios. Pablo no dice "yo hago mi parte y Cristo hace la suya". Dice que su trabajo entero, con su cansancio, sus viajes, sus cartas dictadas de noche y sus cadenas, ocurre "según la operación de él". La palabra que usa es enérgeia, energía en acción, la fuerza efectiva de alguien que consigue lo que se propone. Y esa energía "obra en mí". El sujeto activo, en el fondo, es Cristo. Lo que esto dice de Dios es sorprendente: no es un patrón que supervisa desde arriba, sino una potencia que trabaja desde adentro del obrero. Y lo que dice del hombre es igualmente sorprendente: la gracia no lo deja pasivo, lo pone a sudar.
El Hilo Conductor
Este versículo es la última pieza de un argumento que empezó en el versículo 15. Cristo es la imagen del Dios invisible, por él fueron creadas todas las cosas, en él subsisten, por su sangre reconcilia todo lo que está en la tierra y en los cielos. Es una visión cósmica, casi vertiginosa. Y termina aterrizando aquí: esa misma potencia que sostiene el universo es la que empuja a un hombre cansado a seguir predicando en una ciudad pequeña de Frigia. La cruz no es solo el acto que reconcilia; es también la fuente de la energía que ahora mueve a la Iglesia. El plan de salvación no se detuvo en el Calvario: sigue avanzando, y avanza a través de personas que trabajan y luchan, animadas por el que resucitó primero de los muertos.
El Espejo
Hay dos maneras de arruinar este versículo, y probablemente usted conoce ambas. La primera es quitarle el "combatiendo": esperar que Dios haga todo mientras uno reza y espera señales, dejando la clase de la escuela dominical sin preparar, la conversación difícil con el hijo adolescente sin tener, el vecino sin visitar. La segunda es quitarle el "según la operación de él": trabajar como si el reino dependiera de su rendimiento, medir su valor por asistencia, resultados, agradecimientos, y llegar al viernes vacío y resentido. Pablo no ofrece un punto medio cómodo entre ambas. Ofrece algo más incómodo: trabaje hasta el límite, y sepa que ni un gramo del fruto es mérito suyo. Eso mata la pereza y mata el orgullo con el mismo golpe.
El Protagonista
Pablo escribe esto preso. Poco antes ha dicho que se goza en lo que padece por ellos y que cumple en su carne lo que falta de las aflicciones de Cristo. No es un hombre en su mejor momento, y sin embargo no habla como víctima. El verbo que elige, "combatiendo", viene del vocabulario del atleta y del gladiador: sudor, sangre, adversario real. Pablo no romantiza el ministerio. Pero tampoco se coloca en el centro. Su experiencia interior es la de alguien que descubre que la fuerza con que empuja no nace de él; la encuentra actuando dentro, y se sorprende de ella. Ese es el retrato de un cristiano maduro: gastado por fuera, sostenido por una energía que no puede reclamar como propia.
El Intertexto
Pablo dice algo casi idéntico a los filipenses cuando les manda ocuparse en su salvación con temor y temblor porque es Dios quien obra en ellos tanto el querer como el hacer. Es el mismo verbo, la misma paradoja, y allí se aplica a todos los creyentes, no solo a los apóstoles. Y detrás de ambos textos late la figura del Siervo de Isaías, que confiesa haber trabajado en vano y sin provecho, y sin embargo entrega su causa y su recompensa a Dios. Pablo no inventó este modo de vivir: lo recibió del Siervo que cargó su misión hasta la muerte confiando en un Padre que obraba. Colosenses 1:29 es esa misma vida, ahora reproducida en un discípulo.
El Perfil
Los colosenses eran una comunidad pequeña en una ciudad que ya había perdido importancia comercial. Nunca habían visto a Pablo; habían conocido el evangelio por Epafras. Y estaban rodeados de propuestas religiosas que prometían acceso a poderes espirituales mediante rituales, ayunos y visiones. En ese ambiente, oír que Cristo es la cabeza de todo principado y potestad ya era liberador. Pero oír que la potencia divina "obra en mí poderosamente" en un hombre encadenado significaba algo aún más concreto: el acceso al poder de Dios no pasa por técnicas espirituales de iniciados, sino por la fe en el Hijo amado, y se manifiesta en trabajo fiel y ordinario. No en levitación, sino en perseverancia.
Reflexión
¿En qué área de su vida está trabajando duro sin pedirle a Cristo su energía, y en cuál está esperando a Dios donde él ya le ha dado fuerzas para actuar?
Si mañana desapareciera todo reconocimiento por lo que hace en la iglesia o en su casa, ¿seguiría luchando con la misma intensidad? ¿Qué revela su respuesta?
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Preguntas frecuentes sobre Colossians 1:29
Respuestas breves a las preguntas más comunes sobre este pasaje bíblico.
¿Qué significa Colosenses 1:29?
¿De qué trata Colosenses 1:29?
¿Cuál es el contexto histórico de Colosenses 1:29?
¿Qué nos enseña Colosenses 1:29 sobre el carácter de Dios?
¿Por qué Colosenses 1:29 sigue siendo relevante hoy?
Lo que la comunidad comparte sobre Colossians 1
Reflexiones, oraciones y acciones de gracias de los lectores y del equipo editorial sobre este pasaje.
Gracias porque me corroboras "de toda fortaleza, conforme á la potencia de su gloria", y no según mis pocas fuerzas. Gracias por la paciencia que sostiene mis días largos y por ese gozo que me acompaña aun cuando la espera se alarga.
Pablo repite tres veces la misma palabra: "amonestando á todo hombre, y enseñando en toda sabiduría, para que presentemos perfecto en Cristo Jesús á todo hombre". Nadie sobra, nadie es demasiado difícil. ¿Y tú? Piensa en esa persona que ya diste por perdida. Para Pablo todavía entraba en la cuenta.
Padre, todo lo que existe salió de tus manos, lo que veo y lo que no alcanzo a imaginar. Ayúdame a recordar que yo también fui hecho para ti, y que mi vida tiene sentido cuando vuelve a su origen. Hoy te la entrego otra vez.
Gracias porque no trabajo solo: tu potencia obra en mí poderosamente, como en Pablo. Gracias porque el cansancio de cada día lo sostiene tu fuerza, y lo que yo nunca lograría con mis manos, lo haces Tú en mí mientras lucho.
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