Explicación bíblica

Mateo 24:40

Biblia

El texto

Dos hombres trabajan el mismo surco, bajo el mismo sol, quizá hablando del precio del grano o del calor que aprieta. Jesús dice: "Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado". No hay descripción del rostro de ninguno, ni explicación de por qué uno y no el otro. La frase llega seca, sin adornos, entre la imagen del diluvio que "llevó á todos" y el mandato que viene enseguida: "Velad pues". Dos personas idénticas a los ojos de cualquiera que pase por el camino, y una diferencia que ningún observador puede ver hasta que ocurre.

El núcleo

Lo que este versículo dice de Dios es incómodo y liberador a la vez: él ve lo que nosotros no vemos. Dos cuerpos inclinados sobre la misma tierra, dos vidas que desde fuera pesan lo mismo, y sin embargo hay algo real que las separa. No es una separación que se produzca en el momento final; el momento final solo la revela. Aquí no hay categorías religiosas visibles, ni templo, ni sacerdote, ni multitud: hay trabajo cotidiano, y dentro de ese trabajo una historia secreta entre cada persona y su Señor. Jesús no nos entrega un criterio para clasificar al vecino. Nos deja frente al hecho de que somos conocidos hasta el fondo, y que esa mirada, que ahora nos resulta invisible, un día será lo único que cuente.

El hilo conductor

Jesús acaba de invocar a Noé, y esa referencia tiñe todo lo que sigue. En aquellos días la gente estaba "comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento", es decir, haciendo exactamente lo que hay que hacer: vivir. La catástrofe no llegó porque fueran monstruos, sino porque no conocieron. Desde Génesis, la historia de la salvación avanza así, separando sin que la separación sea visible de antemano: Caín y Abel ofrecen los dos, Esaú y Jacob nacen del mismo vientre, Israel y las naciones comparten el mismo polvo. Y siempre hay alguien que entra en el arca. El Nuevo Testamento le pone nombre a esa puerta: el Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes es el mismo que subió a un madero. La división no la inventa el juicio final; la revela.

El espejo

Piensa en el compañero con el que compartes oficina, en tu hermana, en el hombre que se sienta a tu lado cada domingo. Desde fuera, ustedes dos son intercambiables: mismo horario, mismo sueldo, mismas canciones. Este versículo desarma la tranquilidad de creer que pertenecer al grupo equivale a pertenecer a Cristo. Pero desarma también lo contrario, esa manía de mirar al otro y calcular de qué lado caerá; Jesús nunca pone ese cálculo en nuestras manos. Lo que queda es una pregunta hacia dentro, incómoda porque no tiene testigos: si mi vida exterior es idéntica a la del que trabaja a mi lado, ¿qué es lo que realmente me distingue delante de Dios? Esta noche, di en voz alta, a solas, el nombre de la tarea más rutinaria que harás mañana, y añade: "Señor, aquí quiero ser hallado velando".

La pregunta

¿Ser tomado es una bendición o una condena? El verbo griego paralambánō significa sencillamente "llevar consigo", y Jesús lo usa en otro lugar para prometer que vendrá a llevarnos con él. Pero dos versículos antes, el diluvio "llevó á todos", y allí ser llevado es perderse. La ambigüedad no es un descuido del texto; está tejida en él. Quizá Jesús no quiere que sepamos en qué columna caeríamos, porque saberlo con certeza anticipada mataría precisamente lo que él pide: velar. La incertidumbre aquí no es cruel, es despertadora. Y hay que decirlo sin adornos: hay un silencio en este versículo que ninguna teología llena del todo, y tal vez ese silencio sea parte del mensaje.

El personaje principal

Jesús está sentado en una ladera, con Jerusalén enfrente, días antes de su propia muerte, y acaba de confesar algo asombroso: del día y la hora "nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo". Podría haber saciado la curiosidad de sus discípulos con un calendario. No lo hace. Elige imágenes de campo y de molino, gente común doblada sobre el trabajo de cada día, porque le interesa menos informar que despertar. Hay en él una contención que cuesta entender: sabe más de lo que dice, y calla por amor. Es la misma contención con la que caminará hacia el huerto, sin explicar, sin defenderse. El que anuncia la separación es el que va a ser dejado solo para que otros sean tomados.

Contexto

Estamos en el Monte de los Olivos, en la última semana antes de la Pascua, poco después de que Jesús saliera del templo diciendo que no quedaría "piedra sobre piedra". Para un judío del siglo primero eso era impensable: el templo era la garantía visible de que Dios seguía con su pueblo. Los discípulos, aturdidos, preguntan por señales. Y Jesús les responde con escenas de aldea. Dos jornaleros en un campo, dos mujeres girando la piedra de un molino de mano, faena compartida al amanecer, hombro con hombro, conversación y cansancio. Cuarenta años después el templo ardería, y esas mismas aldeas conocerían la huida a los montes. El fin del mundo, en boca de Jesús, no interrumpe la vida ordinaria: la encuentra allí mismo.

Reflexión

Si alguien que te conoce bien observara tu semana sin oír tus palabras religiosas, ¿qué diferencia notaría entre tu vida y la de quien trabaja a tu lado?

¿Qué parte de ti prefiere un calendario del fin antes que la vigilancia diaria, y por qué crees que Jesús te niega ese calendario?

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Preguntas frecuentes sobre Matthew 24:40

Respuestas breves a las preguntas más comunes sobre este pasaje bíblico.

¿Qué significa Mateo 24:40?
Dos hombres trabajan el mismo surco, bajo el mismo sol, quizá hablando del precio del grano o del calor que aprieta. Jesús dice: "Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado". No hay descripción del rostro de ninguno, ni explicación de por qué uno y no el otro.
¿De qué trata Mateo 24:40?
Jesús acaba de invocar a Noé, y esa referencia tiñe todo lo que sigue. En aquellos días la gente estaba "comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento", es decir, haciendo exactamente lo que hay que hacer: vivir. La catástrofe no llegó porque fueran monstruos, sino porque no conocieron.
¿Cuál es el contexto histórico de Mateo 24:40?
¿Ser tomado es una bendición o una condena? El verbo griego paralambánō significa sencillamente "llevar consigo", y Jesús lo usa en otro lugar para prometer que vendrá a llevarnos con él. Pero dos versículos antes, el diluvio "llevó á todos", y allí ser llevado es perderse.
¿Qué nos enseña Mateo 24:40 sobre el carácter de Dios?
Estamos en el Monte de los Olivos, en la última semana antes de la Pascua, poco después de que Jesús saliera del templo diciendo que no quedaría "piedra sobre piedra". Para un judío del siglo primero eso era impensable: el templo era la garantía visible de que Dios seguía con su pueblo.
¿Por qué Mateo 24:40 sigue siendo relevante hoy?
¿Qué parte de ti prefiere un calendario del fin antes que la vigilancia diaria, y por qué crees que Jesús te niega ese calendario?
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Lo que la comunidad comparte sobre Matthew 24

Reflexiones, oraciones y acciones de gracias de los lectores y del equipo editorial sobre este pasaje.

Reflexión Editorial en versículo 13

Fíjate dónde cae esta promesa: justo después de que Jesús advirtiera que "por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará". Perseverar no es apretar los dientes, es seguir amando cuando se volvió caro hacerlo. "Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo." ¿Se te está enfriando algo?

Gratitud Editorial en versículo 49

Gracias, Señor, porque me adviertes a tiempo del siervo que comenzó "á herir á sus consiervos, y aun á comer y á beber con los borrachos". Gracias por guardar mis manos de maltratar a quien sirve a mi lado y por despertarme cuando el corazón se duerme.

Oración Editorial en versículo 36

Padre, hay cosas que solo tú sabes, y eso me da paz aunque no entienda. No necesito adivinar fechas ni vivir con miedo al mañana. Enséñame a esperar despierto, confiando en ti, ocupado en amar hoy a quienes pusiste cerca.

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