Explicación bíblica

Mateo 27:56

Biblia

El texto

Mateo acaba de narrar el terremoto, las rocas partidas y la confesión del centurión. Y entonces, como quien vuelve la cámara hacia un rincón que nadie estaba mirando, el evangelista hace un inventario de nombres. Entre las muchas mujeres que miraban de lejos, las que habían seguido a Jesús desde Galilea sirviéndole, estaban "María Magdalena, y María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo". Tres nombres, o más bien dos nombres y una mujer identificada por sus hijos. No dicen nada, no hacen nada espectacular. Están. Han venido caminando desde el norte, han sostenido económicamente el ministerio, y ahora sostienen con la mirada a un hombre que muere desnudo bajo un letrero burlón.

El núcleo

Lo que este versículo dice de Dios lo dice por la vía del contraste. Los discípulos que juraron morir con él han desaparecido del relato desde Getsemaní. Los sacerdotes están satisfechos. Pilato se ha lavado las manos. Y la fidelidad, en el momento en que todo el aparato religioso y político del mundo conocido ha fallado, sobrevive en tres mujeres sin poder jurídico, sin voz en el tribunal, sin capacidad de cambiar absolutamente nada de lo que ocurre en esa colina. Dios no registra la fidelidad por su eficacia. La registra por nombre. Y eso tiene filo ético: significa que lo que a ti te parece presencia inútil, acompañar sin poder arreglar, servir sin recibir crédito, costear lo que otros disfrutan, es precisamente lo que el Evangelio considera digno de quedar escrito.

El hilo conductor

La historia de la salvación avanza casi siempre por los márgenes. Una esclava egipcia en el desierto, una viuda moabita espigando, una muchacha de Nazaret: Dios tiene la costumbre de confiar lo decisivo a quienes no figuran en los registros oficiales. Aquí ocurre otra vez, y en el punto más importante de todos. Alguien tenía que ver dónde ponían el cuerpo. Alguien tenía que poder decir después, con autoridad de testigo ocular, que la tumba vacía era la misma tumba. Mateo lo subraya cinco versículos más adelante: "Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro". La cadena que conecta la cruz con la resurrección no pasa por los Doce. Pasa por mujeres que se quedaron mirando cuando mirar era lo único que podían hacer.

El espejo

Hay una tentación muy respetable en nosotros: creer que si no podemos resolver algo, no tiene sentido estar. Por eso no visitamos al amigo cuyo matrimonio se deshace, porque no sabemos qué decir. Por eso cambiamos de tema con el familiar enfermo. Por eso abandonamos causas donde nuestra aportación no se nota. Estas mujeres no detuvieron la ejecución, no redactaron una apelación, no consolaron a nadie con palabras brillantes. Miraron de lejos porque los soldados no las dejaban acercarse, y se quedaron. También habían pagado: habían seguido a Jesús desde Galilea "sirviéndole", y ese verbo incluye el dinero que sostenía el grupo. Fidelidad concreta, costosa, sin aplauso.

Hoy, escribe el nombre de la persona que sostiene algo en tu familia o tu iglesia sin que nadie lo nombre nunca, y mándale un mensaje de tres líneas diciéndole que la ves.

El perfil

Mateo escribe para comunidades de creyentes judíos que conocían bien el precio de seguir a Jesús: expulsión de la sinagoga, ruptura familiar, sospecha de las autoridades. Para ellos, esta lista de nombres funcionaba como un documento legal y como un consuelo. Legal, porque en su mundo el testimonio de una mujer tenía poco valor ante un tribunal, y sin embargo el evangelista apoya el hecho más explosivo de su predicación, la muerte y sepultura verificadas de Jesús, en lo que vieron ellas. Consuelo, porque muchos de esos lectores eran gente sin influencia, mujeres que mantenían casas de reunión, esclavos, artesanos. Oían que la comunidad del Mesías se había reducido, en su peor hora, a personas exactamente como ellos.

Contexto

Es viernes, poco después de las tres de la tarde, a las afueras de Jerusalén, en un camino transitado donde Roma crucificaba precisamente para que todos pasaran y escarmentaran. La ciudad está llena de peregrinos por la Pascua y la guarnición en alerta. Estar cerca de un condenado por sedición era declararse sospechoso; por eso los discípulos huyeron, y por eso la distancia de estas mujeres no es cobardía sino la línea que los soldados imponían. Para ellas, además, el viaje desde Galilea había significado dejar casa, reputación y la seguridad de un hogar con estructura. Lo habían dado todo por un maestro que ahora cuelga de un madero bajo el letrero burlón que el mismo capítulo cita: "ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS".

El intertexto

El detalle más punzante está en el propio Mateo. La madre de los hijos de Zebedeo aparece antes en el evangelio, en el capítulo 20, pidiendo tronos a derecha e izquierda para sus dos hijos en el reino. Ahora los puestos a derecha e izquierda están ocupados por dos ladrones crucificados, y ella está mirando. Mateo no comenta nada; deja que el lector haga la aritmética. La otra conexión es hacia adelante: el domingo, el ángel hablará a estas mismas mujeres. Quien se queda en el viernes es quien recibe primero la noticia del domingo. No porque la fidelidad se gane el premio, sino porque quien no se va del lugar del dolor sigue estando allí cuando Dios actúa.

Reflexión

¿A quién has dejado de acompañar porque no sabías cómo arreglar su situación, y qué perderías realmente si te limitaras a estar presente?

¿Qué parte de tu servicio actual soportarías seguir haciendo si supieras con certeza que nadie te lo agradecerá jamás?

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Preguntas frecuentes sobre Matthew 27:56

Respuestas breves a las preguntas más comunes sobre este pasaje bíblico.

¿Qué significa Mateo 27:56?
Mateo acaba de narrar el terremoto, las rocas partidas y la confesión del centurión. Y entonces, como quien vuelve la cámara hacia un rincón que nadie estaba mirando, el evangelista hace un inventario de nombres.
¿De qué trata Mateo 27:56?
La historia de la salvación avanza casi siempre por los márgenes. Una esclava egipcia en el desierto, una viuda moabita espigando, una muchacha de Nazaret: Dios tiene la costumbre de confiar lo decisivo a quienes no figuran en los registros oficiales. Aquí ocurre otra vez, y en el punto más importante de todos.
¿Cuál es el contexto histórico de Mateo 27:56?
Hoy, escribe el nombre de la persona que sostiene algo en tu familia o tu iglesia sin que nadie lo nombre nunca, y mándale un mensaje de tres líneas diciéndole que la ves.
¿Qué nos enseña Mateo 27:56 sobre el carácter de Dios?
Es viernes, poco después de las tres de la tarde, a las afueras de Jerusalén, en un camino transitado donde Roma crucificaba precisamente para que todos pasaran y escarmentaran. La ciudad está llena de peregrinos por la Pascua y la guarnición en alerta.
¿Por qué Mateo 27:56 sigue siendo relevante hoy?
¿A quién has dejado de acompañar porque no sabías cómo arreglar su situación, y qué perderías realmente si te limitaras a estar presente?
Posible gracias a nuestros colaboradores

Lo que la comunidad comparte sobre Matthew 27

Reflexiones, oraciones y acciones de gracias de los lectores y del equipo editorial sobre este pasaje.

Reflexión Editorial en versículo 21

Pilato ofrece una elección sencilla: "¿Cuál de los dos queréis que os suelte?" Y la multitud grita el nombre de un homicida. Duele, pero antes de juzgarlos, mira tu semana. Cada día alguien te pone delante lo mismo. A veces preferimos a Barrabás porque nos deja seguir como estamos. Jesús no.

Gratitud Editorial en versículo 55

Gracias, Señor, por aquellas mujeres que "habían seguido de Galilea a Jesús, sirviéndole" y que no huyeron en la hora de la cruz. Gracias porque su fidelidad callada me enseña a quedarme cerca de ti, aunque sea mirando de lejos, sirviendo con amor hasta el final.

Oración Editorial en versículo 56

Padre, gracias por las mujeres que se quedaron mirando de lejos cuando todos habían huido. Enséñame esa fidelidad callada: estar presente aunque no pueda arreglar nada, sostener con mi compañía a quien sufre y no salir corriendo del dolor.

Oración Editorial en versículo 1

Padre, hubo una mañana en que otros se reunieron para decidir la muerte de tu Hijo, y Él calló. Cuando siento que hablan a mis espaldas o que las decisiones ajenas me aplastan, enséñame a confiar como Él confió, sabiendo que tu propósito no se rompe.

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