Moisés: el profeta a quien Jehová conoció cara a cara
Moisés es hijo de Amram y de Jochebed, de la tribu de Leví, hermano de Aaron y de Miriam, esposo de Zipporah y padre de Gershom y de Eliezer. Su vida transcurre en Egipto y el desierto: nacido en 1571 a. C., murió en 1451 a. C. (120 años), según Ussher, Annals of the World (1650). Su huella en el texto es enorme: 786 versículos en 207 pasajes, desde Exodus 2:10 hasta Revelation, repartidos sobre todo en Exodus, Numbers, Leviticus, Joshua y Deuteronomy, y luego en Acts, John, Hebrews, Luke y muchos libros más.
Un hombre de labios incircuncisos
El relato no lo presenta como un orador seguro de sí mismo. Exodus 6:26-30 vuelve a identificarlo casi con insistencia: «Este es aquel Aarón y aquel Moisés, á los cuales Jehová dijo: Sacad á los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus escuadrones. Estos son los que hablaron á Faraón rey de Egipto, para sacar de Egipto á los hijos de Israel. Moisés y Aarón fueron estos.» Y justo después, cuando Jehová le manda decir a Faraón «todas las cosas que yo te digo á ti», la respuesta de Moisés es una objeción: «He aquí, yo soy incircunciso de labios, ¿cómo pues me ha de oir Faraón?» El encargo llega antes que la confianza. El llamado y el regreso a Egipto se leen además en Exodus 3:13-15, Exodus 4:18-21 y Exodus 4:27-30, y su comparecencia ante Faraón en Exodus 7:6-8, Exodus 8:29-31 y Exodus 9:10-13.
La peña de Horeb y la vara que floreció
En Exodus 17:2-6 el pueblo alterca con él por agua: «Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿por qué tentáis á Jehová?» La murmuración lo pone al borde del linchamiento, y él no disimula el miedo: «Entonces clamó Moisés á Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? de aquí á un poco me apedrearán.» La respuesta es concreta: tomar la vara, ir delante de los ancianos, herir la peña en Horeb. «Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.»
En Numbers 17:6-12 aparece de nuevo una vara, ahora como veredicto silencioso. Moisés recoge doce varas de los príncipes, con la de Aarón entre ellas, y las pone «delante de Jehová en el tabernáculo del testimonio». Al día siguiente, «la vara de Aarón de la casa de Leví había brotado, y echado flores, y arrojado renuevos, y producido almendras». La orden que sigue muestra a qué clase de pueblo servía: «Vuelve la vara de Aarón delante del testimonio, para que se guarde por señal á los hijos rebeldes; y harás cesar sus quejas de sobre mí, porque no mueran.»
Entre el fuego y la murmuración
Leviticus 10:3-7 lo muestra en el momento más duro del santuario. Moisés dice a Aarón: «Esto es lo que habló Jehová, diciendo: En mis allegados me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón calló.» Llama a Misael y a Elzaphán, hijos de Uzziel, para sacar los cuerpos fuera del campo, y prohíbe a Aarón, a Eleazar y a Ithamar descubrir sus cabezas o rasgar sus vestidos, «porque no muráis». Sostiene la santidad de Jehová aun cuando el duelo toca a su propia familia.
En Numbers 16:40-44 la acusación cae sobre él: «El día siguiente toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros habéis muerto al pueblo de Jehová.» El texto recuerda a Coré y su séquito, y luego la nube cubre el tabernáculo y aparece la gloria de Jehová. Moisés y Aarón no huyen: vienen «delante del tabernáculo del testimonio».
Las fallas que el texto no esconde
Aquí no hay un héroe sin costuras. La objeción de Exodus 6:30 es resistencia al mandato recibido, dicha en la cara de quien lo envía. El clamor de Exodus 17:4 revela a un líder al límite, temiendo a los suyos. El dossier registra además Numbers 20:9-12 y Exodus 32:28-31 entre sus pasajes; sin el texto citado aquí, no corresponde narrar lo que allí sucede.
Lo que no sabemos
Los pasajes citados no cuentan su nacimiento, su crianza ni el lugar de su sepultura. Deuteronomy 34:7-10 informa el final: «Y era Moisés de edad de ciento y veinte años cuando murió: sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.» Israel lo lloró treinta días en los campos de Moab. Josué hijo de Nun quedó «lleno de espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él: y los hijos de Israel le obedecieron, é hicieron como Jehová mandó á Moisés». Y el epitafio: «Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, á quien haya conocido Jehová cara á cara.»
Su nombre en los libros apostólicos
Los escritos apostólicos no dejan caer su nombre. Lo citan Luke 24:27 y Luke 24:44, John 1:17, John 1:45 y John 3:14, Matthew 17:3-4 y Mark 9:4-5, Luke 9:30 y Luke 9:33, Acts 3:22, Acts 7:35 y Acts 7:37, Hebrews 3:2-3, Hebrews 3:5 y Hebrews 8:5, Romans 5:14 y Romans 10:5, 2 Corinthians 3:7 y 2 Corinthians 3:13, y Revelation 15:3. La línea que une a este profeta con el evangelio se traza allí, en esas referencias, y no en nuestra imaginación.
