Pedro, el apóstol que siguió, negó y predicó
Pedro es un apóstol, hijo de John y hermano de Andrew, según los datos de familia recogidos sobre él; tuvo esposa, aunque ella no es nombrada. Según Ussher, Annals of the World (1650), estuvo activo de d. C. 29 a d. C. 67. Su huella en los libros bíblicos es grande para una sola vida: 179 versículos en 54 pasajes, desde Matthew 4:18 hasta 2 Peter. Aparece 57 veces en Acts, 34 en John, 26 en Matthew, 26 en Luke, 24 en Mark, 6 en Galatians, 4 en 1 Corinthians, y una vez en 1 Peter y otra en 2 Peter. Pocos personajes bíblicos son seguidos tan de cerca por tantos escritores distintos.
El que seguía y el que dijo "No soy"
Una de las escenas más largas que lo retratan ocurre de noche, en el atrio del pontífice: "Y seguía á Jesús Simón Pedro, y otro discípulo. Y aquel discípulo era conocido del pontífice, y entró con Jesús al atrio del pontífice; Mas Pedro estaba fuera á la puerta" (John 18:15-18). Alguien tuvo que interceder para que entrara. Y apenas dentro, la criada portera pregunta: "¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? Dice él: No soy". El relato termina con un detalle frío y exacto: hacía frío, los siervos y los ministros se calentaban junto a las ascuas, "y estaba también con ellos Pedro en pie, calentándose" (John 18:15-18). El que seguía y el que negaba son el mismo hombre, en el mismo patio, en la misma hora.
Lydda, Joppe y la palabra "Tabita, levántate"
En Acts 9:38-40 los discípulos de Joppe, sabiendo que Pedro estaba cerca, en Lydda, le envían dos hombres con un ruego: "No te detengas en venir hasta nosotros". Pedro va. Lo llevan a la sala donde las viudas lloran mostrando "las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas". Entonces "echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró; y vuelto al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y viendo á Pedro, incorporóse" (Acts 9:38-40). Lo primero que hace el apóstol es arrodillarse.
La visión, los tres hombres y el Espíritu sobre los Gentiles
Pedro no entiende de inmediato lo que se le muestra: "Y estando Pedro dudando dentro de sí qué sería la visión que había visto", llegan a la puerta los hombres enviados por Cornelio, preguntando por la casa de Simón, por un Simón "que tenía por sobrenombre Pedro". Mientras él sigue pensando, "le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan" (Acts 10:17-19). Más adelante, "estando aún hablando Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el sermón". Los fieles de la circuncisión que habían venido con él se espantaron "de que también sobre los Gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban á Dios" (Acts 10:44-46). Pedro habla, pero es Dios quien decide sobre quién cae su don.
La cárcel, las cadenas y la oración de la iglesia
"Así que, Pedro era guardado en la cárcel; y la iglesia hacía sin cesar oración á Dios por él" (Acts 12:5-7). La noche anterior a que Herodes lo sacara, Pedro dormía entre dos soldados, preso con dos cadenas, con los guardas delante de la puerta. "Y he aquí, el ángel del Señor sobrevino, y una luz resplandeció en la cárcel; é hiriendo á Pedro en el lado, le despertó, diciendo: Levántate prestamente. Y las cadenas se le cayeron de las manos" (Acts 12:5-7). El preso dormía; la iglesia oraba; el ángel lo despertó con un golpe en el costado.
Columnas y diestras de compañía
Quien escribe en Galatians 2:7-9 lo nombra como contraparte suya: el evangelio de la incircuncisión le era encargado a él "como á Pedro el de la circuncisión", porque el mismo que obró en Pedro para el apostolado de la circuncisión obró también en él para con los Gentiles. Y añade: "Jacobo y Cefas y Juan, que parecían ser las columnas, nos dieron las diestras de compañía á mí y á Bernabé, para que nosotros fuésemos á los Gentiles, y ellos á la circuncisión" (Galatians 2:7-9).
Muchas otras apariciones suyas constan solo como referencia, sin que aquí citemos su texto: John 1:40-42, Luke 5:3-5, Matthew 16:16-18, Matthew 17:24-26, John 13:8-9, John 18:10-11, John 18:25-27, Luke 22:60-62, John 20:2-4, John 21:15-17, Acts 2:37-38, Acts 3:3-4, Acts 5:8-9, 1 Corinthians 15:5, 1 Peter 1:1 y 2 Peter 1:1, entre otras.
Sus fracasos
El texto no lo protege. La negación está escrita con sus propias palabras: "No soy" (John 18:15-18), y vuelve a quedar registrada en John 18:25-27, Mark 14:66-67, Matthew 26:69, Matthew 26:73, Luke 22:58 y Luke 22:60-62. También queda escrita su lentitud: duda dentro de sí sobre la visión y necesita que el Espíritu le diga lo que está pasando a la puerta (Acts 10:17-19). Y en Galatians 2:11 y Galatians 2:14 consta un reproche contra él. El hombre llamado columna es el mismo que, junto a las ascuas, dijo que no era de los discípulos.
Lo que no sabemos
No se nombra a ningún hijo suyo. No se da tribu ni pueblo al que pertenezca. Su esposa aparece, pero sin nombre. Son vacíos del texto, y conviene dejarlos vacíos.
La línea hacia Jesús
Esa línea recorre todo su relato. Pedro es, ante todo, el que seguía a Jesús (John 18:15-18), aun cuando acabara negándolo junto al fuego. Es el que se arrodilla antes de decir "Tabita, levántate" (Acts 9:38-40). Es aquel a quien el Espíritu habla y envía hacia una casa que él no habría escogido (Acts 10:17-19), y mientras habla, el don del Espíritu Santo cae sobre los Gentiles que oyen (Acts 10:44-46). Es el preso por quien la iglesia ora y a quien el ángel del Señor despierta mientras las cadenas caen (Acts 12:5-7). Y es aquel a quien le fue encargado el evangelio de la circuncisión, tenido por columna y recibido con diestras de compañía (Galatians 2:7-9). El que dijo "No soy" terminó siendo aquel por cuya palabra otros magnificaron a Dios.

